Fernando de los Ríos, un intelectual en el Gobierno republicano

Imagen de Fernando de los Ríos. /SUR
Imagen de Fernando de los Ríos. / SUR
MALAGUEÑOS EN EL CONSEJO DE MINISTROS (XIX)

El catedrático universitario nacido en Ronda fue ministro de Justicia, Instrucción Pública y Estado. Su ciudad natal le nombrará esta próxima semana Hijo Predilecto

Antonio M. Romero
ANTONIO M. ROMERO

El repaso a los ministros malagueños a lo largo de la historia se detiene hoy en la figura del intelectual socialista nacido en Ronda Fernando de los Ríos y Urruti, que ocupó las carteras de Justicia, Instrucción Pública y Bellas Artes y Estado en el primer gobierno de la II República y se haría cargo del ministerio de Estado del gobierno republicano de José Giral en el exilio durante un corto periodo de tiempo.

De los Ríos nació en Ronda el día de la Inmaculada Concepción de 1879 en el seno de una familia de clase media con propiedades agrícolas en esta ciudad. Su padre, José del Río era capitán de Infantería y su madre, Fernanda Urruti procedía de una familia vascofrancesa. La familia paterna pertenecía a un amplio tronco familiar -que utilizaba indistintamente los apellidos Del Río o De los Ríos- en el que había figuras destacadas como el político moderado Antonio Ríos Rosas (también fue ministro y fue tratado por este periódico hace unas semanas) o Francisco Giner de los Ríos, fundador de la Institución Libre de Enseñanza.

Tras concluir sus estudios de Bachillerato en Córdoba, la familia se trasladó en 1895 a Madrid, donde Fernando de los Ríos comenzó la carrera de Derecho bajo la tutela de Giner de los Ríos, licenciándose en 1901. Antes, había experimentado una crisis espiritual, en la que se vio muy influenciado por los artículos de Miguel de Unamuno en 'Vida Nueva'. “Esa crisis le alejaría de la práctica religiosa dentro de la Iglesia Católica durante el resto de su vida, aunque nunca dejaría de tener un fuerte sentido religioso”, según recoge el investigador Octavio Ruiz-Majón en el tomo XLIII del Diccionario Biográfico Español, editado por la Real Academia de la Historia en 2010.

Con el inicio del siglo XX se trasladó a vivir a Barcelona y comenzó sus primeras colaboraciones periodísticas en el diario madrileño 'España', fundado por su paisano rondeño Manuel Troyano. En 1905 regresó a Madrid y mientras preparaba el doctorado, colaboró en la Institución Libre de Enseñanza; tras el verano de ese año acompañó a Unamuno por la gira de conferencias que éste ofreció en Málaga y Ronda.

Una vez defendida la tesis doctoral realizó un viaje de estudios por Francia, Bélgica, Inglaterra y Suiza y en 1908 logró una beca de ampliación de estudios que le llevó durante un tiempo a Alemania. Regresó a Madrid en 1910, año en el que tuvo sus primeros contactos con el PSOE y su líder, Pablo Iglesias, y empezó a escribir en 'El Socialista'. Un año después ganó la cátedra de Derecho de la Universidad de Granada.

“En su labor como catedrático, De los Ríos participó en los esfuerzos de renovación que se desarrollaron por aquellos años en la Universidad granadina a la vez que se comprometía en iniciativas de carácter cultural como fueron las conferencias de extensión universitaria y la presidencia del Centro Artístico granadino, o de carácter social, como se comprobaría en sus frecuentes actuaciones en la Casa del Pueblo (…) También procuró estar presente en la vida cultural madrileña a través de su participación en iniciativas inspirados por Ortega como La Liga de Educación Política y de sus periódicas colaboraciones sobre temas jurídicos en el diario 'El Sol'”, según detalla el investigador Octavio Ruiz-Majón en la obra citada.

Este compromiso intelectual dio paso a su compromiso político, afiliándose al PSOE en 1919, año en el que fue elegido diputado por Granada y en el que viajó a Washington, en representación de la UGT, para participar en la Conferencia Internacional del Trabajo. “Desde el primer momento de su militancia en el PSOE se incorporó a la dirección del partido que, por entonces, experimentaba fuertes tensiones en torno a la conveniencia de integrarse en la Internacional Comunista. En octubre de 1920 viajó a la Unión Soviética en cumplimiento del acuerdo tomado en el Congreso Extraordinario del partido, celebrado en junio. Durante su estancia en Moscú se entrevistaría con Lenin que, interrogado por De los Ríos sobre la compatibilidad entre la libertad personal y la duración de la dictadura del proletariado, dio una respuesta que ha sido citada muy frecuentemente: 'libertad, ¿para qué?'”, según el texto de Ruiz-Majón en la obra citada.

A su vuelta a España, Fernando de los Ríos respaldó la postura contraria a la integración del PSOE en la Internacional Comunista. Ese acuerdo provocó una escisión en las filas socialistas de la que nació el Partido Comunista de España (PCE). Durante la dictadura de Primo de Rivera, el político y profesor rondeño mantuvo una actitud de enfrentamiento al régimen, posición que fue minoritaria en las filas socialistas.

En estos años, De los Ríos desarrolló una frenética actividad política y su enfrentamiento con la dictadura le llevó a renunciar a su cátedra en la Universidad de Granada, a la que se reintegró tras la caída de Primo de Rivera. En esos años finales de la década de los años veinte, acompañó a Federico García Lorca durante su viaje a Estados Unidos.

Fernando de los Ríos y Urruti participó activamente en los trabajos conspiratorios para implantar la República en España y defendió la tesis de que el PSOE se aliara con los partidos republicanos. Fue detenido y encarcelado en la Modelo. Tras la caía de la Monarquía, formó parte del gobierno provisional presidido por Niceto Alcalá-Zamora como ministro de Justicia y en diciembre de 1931, tras la aprobación de la Constitución republicana, ocupó la cartera de Instrucción Pública y Bellas Artes en el gabinete liderado por Manuel Azaña, puesto que dejó en junio de 1933 cuando fue elegido ministro de Estado, permaneciendo en el cargo hasta la caída del ejecutivo de Azaña.

El estallido de la Guerra Civil le cogió en Ginebra y desde allí se trasladó a París para hacerse cargo de las infructuosas negociaciones para comprar armas al Gobierno francés para la República. En diciembre de 1936 fue nombrado embajador en Washington, donde permaneció hasta el final de la contienda española. En Estados Unidos fue contratado como profesor en la New School for Social Research de Nueva York.

En 1945 fue nombrado ministro de Estado en el gobierno en el exilio de José Giral. “Sus gestiones encaminadas a conseguir el apoyo de los países aliados, vencedores de la Guerra Mundial, no obtuvieron los resultados apetecidos y renunciaría a su puesto en marzo de 1946, aquejado, además, por motivos de salud. Pasó a ser observador oficial del gobierno republicano en el exilio ante las Naciones Unidas”, recuerda Octavio Ruiz-Majón en el Diccionario Biográfico Español, editado por la Real Academia de la Historia en 2010.

Fernando de los Ríos Urruti falleció en su domicilio del 448 Riverside Drive de Nueva York el 31 de mayo de 1949, donde acudieron el expresidente Juan Negrín y el exministro de Estado Julio Álvarez del Vayo. Otras figuras destacadas del republicanismo español como Indalecio Prieto, Diego Martínez Barrios, Luis de Zulueta, Joaquín Maurín, Rodolfo Llopis o José Prat le dedicaron artículos elogiosos. Sus restos volvieron a España el 28 de junio de 1980 y reposa en el cementerio de La Almudena de Madrid.

Esta próxima semana, sus ciudad natal, Ronda, celebrará un ciclo de conferencias en homenaje al pedagogo Francisco Giner de los Ríos, en el que se hará el nombramiento y la ratificación de su tío, Antonio de los Ríos Rosas y su discípulo, Fernando de los Ríos y Urruti, como Hijos Predilectos de la Ciudad del Tajo.

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