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Agustín Luque y Coca, el ministro malagueño que aprobó la ley de la mili obligatoria

Retrato de Agustín Luque y Coca como director de la Guardia Civil.
Retrato de Agustín Luque y Coca como director de la Guardia Civil. / Sur
  • El militar malagueño ocupó la cartera de la Guerra en ocho ocasiones y fue dos veces director de la Guardia Civil

El análisis de los malagueños que a lo largo de la historia han ocupado un puesto en el Consejo de Ministros de España y cuya serie iniciamos hace unas semanas con Francisco Bergamín se detiene hoy en la figura de Agustín Luque y Coca, quien durante el reinado de Alfonso XIII ocupó ocho veces la cartera del Ministerio de la Guerra y a quien se le debe la aprobación de la ley que instauró el servicio militar obligatorio.

Nacido en Málaga el 27 de septiembre de 1850 pocos datos se conocen de sus primeros años de vida. A los catorce comenzó a servir como cadete y cuatro años después ya era alférez de Infantería. Comenzaba entonces una brillante carrera militar que le llevaría al grado de teniente general del Ejército y dos veces director general de la Guardia Civil.

En estos primeros años participó en la batalla del Puente de Alcolea en 1868 y a finales de ese año actuó en los sucesos de Málaga, siendo recompensado con el ascenso al grado de capitán por méritos de guerra. Posteriormente participaría en al tercera Guerra Carlista donde tuvo un activo papel y donde siguió ascendiendo en el escalafón militar hasta alcanzar en 1876 el grado de coronel por méritos de guerra, según recoge José Martín Brocos en 'Real Academia de la Historia. Diccionario Biográfico', Madrid, Real Academia de la Historia 2010.

Tras un tiempo en guarnición, a finales del siglo XIX ejerció como periodista defendiendo las reformas que en 1887 pretendía el general Manuel Cassola Fernández, a la sazón ministro de la Guerra, y que giraban en torno al establecimiento de un servicio militar obligatorio. Habría que esperar algunos años más para que esta idea, con Luque y Coca ya como ministro, se plasmase en una ley.

En 1893 ascendió a general de brigada y ese mismo año recibió el nombramiento de gobernador militar de Albacete; un año después lo fue de la región de Santa Clara (Cuba). En tierras cubanas, desde marzo de 1895 “operó eficazmente contras partidas de insurrectos levantados en armas en la zonas de Cienfuegos, Remedios y Sancti-Spiritus”, según la obra citada. Durante tres años luchó contra los insurrectos, a cuyo general Antonio Maceo, derrotó en el lugar llamado Paso Real de San Diego. Una acción de guerra por la que fue promovido al cargo de general de división. Tras la pérdida de Cuba regresó a España y alcanzó el grado de teniente general, siendo nombrado capitán general de Andalucía.

Con la llegada del siglo inició su carrera política, vinculada al Partido Liberal fundado por Práxedes Mateo Sagasta. Fue senador por Palencia entre 1905 y 1907 y por Lugo entre 1907 y 1908; a partir de este último año fue nombrado senador vitalicio, cargo que ostentó hasta 1923.

El 1 de diciembre de 1905 fue nombrado por primera vez ministro de la Guerra en el gabinete presidido por Segismundo Moret. Son años de continuos cambios de Gobierno y con Moret ocupó la cartera de Guerra en cuatro ocasiones más hasta 1909. Un año después, en febrero de 1910, ya bajo la presidencia de José Canalejas se puso al frente del Ministerio de la Guerra, donde permanecería ininterrumpidamente hasta noviembre de 1912. En este periodo se promulgó la Ley del Servicio Militar Obligatorio, que estuvo vigente hasta finales del siglo XX, cuando el Ejército se profesionalizó y se acabó con la mili obligatoria.

El 1 de enero 1913 el Conde de Romanones, presidente del Gobierno, le volvió a nombrar ministro de la Guerra hasta octubre de ese año, en que fue nombrado director de la Guardia Civil, puesto que ocupó hasta diciembre de 1915 cuando volvió a ser ministro de la Guerra hasta el 20 de abril de 1917 bajo el mandato de Romanones. Un día después de dejar el ministerio, volvió a ser el máximo responsable de la Benemérito, aunque sólo estuvo en el cargo hasta junio de ese año.

A partir de entonces, además de senador fue consejero de Estado (1918-1920), comandante general del Cuerpo y Cuartel de Inválidos. En 1922 pasó a segunda reserva y a partir de entonces su proyección pública se diluye. Fue presidente del Tiro Nacional y de la Sociedad Filantrópica. Falleció en la localidad francesa de Hendaya el 14 de octubre de 1937.