El malagueño que dio nombre al exclusivo barrio de Salamanca de Madrid

José de Salamanca y Mayol.
José de Salamanca y Mayol.
  • El financiero y promotor José de Salamanca fue ministro de Hacienda con Isabel II sólo unos meses , aunque en su carrera profesional siempre estuvo cercano al poder

José de Salamanca y Mayol, Marqués de Salamanca y Conde los Llanos con la consideración de Grande de España, es el ministro malagueño que hoy analizamos en la serie que venimos publicando en este periódico. El financiero y promotor malagueño ocupó durante unos pocos meses la cartera de Hacienda durante el reinado de Isabel II, en el que fue el culmen de su carrera política, donde fue diputado por primera vez en 1836; un escaño que revalidaría en diecinueve ocasiones, en la mayoría de las ocasiones por la circunscripción de Málaga.

Hijo del médico José María de Salamanca y Paz y de María Polonia Mayol, nació en Málaga el 23 de mayo de 1811. Cursó sus primeros estudios en su ciudad natal y después se licenció en Leyes en Granada, donde se vinculó a los círculos liberales y conoció a Mariana Pineda, a cuyo ajusticiamiento asistió; asimismo intentó salvar, sin éxito, la vida del general liberal José María Torrijos, según relata Pedro Tedde de Lorca en el Diccionario Biográfico Español, editado por la Real Academia de la Historia en 2010.

En 1833 fue nombrado alcalde de Monóvar (Alicante) y dos años después se casó con Petronila Livermore Salas, hija de un comerciante británico establecido en Málaga y cuyas otras dos hijas contrajeron matrimonio con el relevante empresario Manuel Agustín Heredia y el escritor Serafín Estébanez Calderón; con ambos mantendría Salamanca una prolongada y estrecha amistad y colaboración. En 1836, cuando fue elegido por primera vez diputado, se trasladó a vivir a Madrid, donde fue nombrado juez de instrucción, cargo al que renunció para dedicarse a sus negocios en el mundo financiero, donde se alió con el luxemburgués Jose Buschental y empezó a adquirir un importante relieve en el mundo financiero madrileño participando en importantes operaciones de Estado al servicio de la corona.

Así, en 1841 participó en el convenio para reanudar el pago de la deuda del Estado que llevaba varios años en suspenso. En ese mismo año obtuvo el monopolio del negocio de la sal durante cinco años y comenzaron sus inversiones en Bolsa. En 1844 participó en la formación de la Empresa de Tabacos y en la creación de un segundo banco de emisión en Madrid, el Banco de Isabel II.

En estos años compatibiliza su profesión con la política activa. “Salamanca no tuvo, a lo largo de su vida, un perfil reconocible entre las diferentes fuerzas políticas de la España de mediados del siglo XIX. Sus inclinaciones y antipatías, en este caso, muchas veces estaban condicionadas por la naturaleza y el planteamiento de sus negocios”, subraya Pedro Tedde de Lorca, quien señala a Ramón Santillán, que fue gobernador del Banco de España, y a Pedro Salavverría, varias veces ministro de Hacienda, como sus dos grandes enemigos.

El 28 de marzo de 1847 Salamanca fue nombrado ministro de Hacienda en el gobierno presidido por Joaquín Pacheco. “Según refiere Santillán en sus 'Memorias', fue Salamanca quien urdió en los más altos niveles del Estado la trama que hizo posible el cambio de gobierno y su propia designación para el Ministerio de Hacienda, con el fin de salvar sus intereses personales en la fusión de los dos bancos madrileños (el de Isabel II y el de San Fernando)”, relata Tedde de Lorca.

El malagueño estuvo en el cargo hasta su cese en octubre de 1847 y en este breve periodo el proyecto más relevante que puso en marcha, según el investigador Tedde de Lorca, fue la reforma monetaria, que resolvía el viejo problema de la paridad entre la moneda de plata francesa y la española, el cual se remontaba a 1823; además aplicaba al sistema monetario la división decimal. El proyecto de Salamanca no terminó de convertirse en ley, pero fue el antecedente más identificable de la reforma monetaria de 1848.

Tras su salida del Gobierno, su carrera política se vería frenada y aunque siguió como diputado se centró en sus negocios. En este sentido entró en el mundo de las concesiones ferroviarias participando sus empresas en la construcción de líneas en Madrid, Valencia y Andalucía. “Salamanca llegó al máximo nivel de su fortuna y de su esplendor social y económico en el decenio comprendido entre 1856 y 1866. En estos años fue el principal receptor de crédito por parte del Banco de España”, subraya Tedde de Lorca.

En 1864 recibió el título nobiliario de Conde de los Llanos, con grandeza de España, un año después de serle concedido el marquesado de Salamanca. Antes había sido nombrado senador vitalicio y recibió del Gobierno francés la Legión de Honor. En esa época José de Salamanca vislumbró nuevas oportunidades de inversión: la construcción de un nuevo y extenso barrio residencial en Madrid de acuerdo con los proyectos de ensanche que acometían las grandes ciudades europeas en esos momentos. Así empezó a comprar terrenos y levantó un barrio actualmente de los más exclusivos de Madrid que lleva su nombre: el de Salamanca.

Su faceta de hombre de negocios le reportó a lo largo de su vida grandes alegrías y también momentos difíciles ya que en sus actividades financieras, ferroviarias o de promotor urbanístico sufrió momentos de apuros económicos. Tal es así que el proyecto del barrio de Salamanca y la escasez de dinero efectivo le obligó a desprenderse “de gran parte de su patrimonio personal a fin de hacer frente a los sucesivos compromisos económicos en que se vio envuelto. Desde 1867 procedió a la enajenación de su magnífica colección de pintura, que había comenzado a formar hacía más de veinte años y que contaba con lienzos de pintores flamencos y españoles; también hubo de deshacerse de la rica biblioteca, compuesta de miles de volúmenes, algunos muy raros”, recuerda Tedde de Lorca. Asimismo, vendió propiedades en Málaga y Madrid.

En 1881 adquirió la empresa del ensanche de Zurriola, en la desembocadura del río Urumea, en San Sebastián; su objetivo era edificar un nuevo barrio en terrenos ganados al mar. Sin embargo, al volver de uno de sus viajes de la capital guipuzcoana falleció en Madrid el 23 de enero de 1883. En su ciudad natal su recuerdo permanece vigente en el nombre del Mercado de Salamanca, en el barrio de El Molinillo.

Otros malagueños en el Consejo de Ministros

Francisco Bergamín, un conservador al frente de cuatro carteras

Agustín Luque y Coca, el ministro malagueño que aprobó la ley de la mili obligatoria

Federico Vahey y Alba, un fugaz y recto ministro de Gracia y Justicia

José de Gálvez, de Macharaviaya a Ultramar

Augusto Miranda, el impulsor del Arma Submarina Española

Andrés Mellado y Fernández, un periodista al frente de Instrucción Pública

Tomás Rodríguez y Díaz Rubí, un dramaturgo malagueño en el Ministerio de Ultramar

José Carvajal y Hué, ministro malagueño durante la Primera República

Bernabé Dávila, un breve ministro malagueño de Gobernación

José López Domínguez, el militar que ayudó a configurar la izquierda española

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