Francisco Bergamín, un conservador al frente de cuatro carteras

El rondeño Francisco Bergamín.
El rondeño Francisco Bergamín. / sur
  • El abogado y político nacido en Ronda fue diputado desde 1896 hasta 1913 y posteriormente senador vitalicio. Estuvo al frente de Instrucción Pública, Gobernación, Hacienda y Estado

El 19 de noviembre de 1823, bajo el reinado de Fernando VII, se constituyó oficialmente el Consejo de Ministros. Desde entonces, un buen número de malagueños, unos más conocidos y otros no tanto, se han sentado en este órgano colegiado del poder ejecutivo. Desde estas páginas se inicia una serie, sin orden cronológico, para trazar un perfil sobre la figura de estos paisanos. El primero en ser analizado es el jurisconsulto Francisco Bergamín, un político del Partido Conservador que ocupó cuatro carteras a lo largo de su trayectoria con los gobiernos de Eduardo Dato, en dos ocasiones, Antonio Maura y José Sánchez Guerra.

Instrucción Pública y Bellas Artes fue el primer ministerio ocupado por Bergamín, tras el encargo realizado por Eduardo Dato, en octubre de 1913, donde permaneció hasta el 11 de diciembre de 1914. En el Gobierno nacional presidido por Maura, el político malagueño estuvo al frente de Gobernación, cartera que también le fue encomendada por Dato entre el 5 de mayo y el 30 de agosto de 1920. Dos años después, en el Gabinete de Sánchez Guerra ocupó el Ministerio de Hacienda entre el 8 de marzo y el 3 de diciembre de 1922 y la cartera de Estado, aunque tan sólo durante tres días.

Posteriormente se manifestó enemigo de la Dictadura de Primo de Rivera, periodo en el que permaneció fiel a la línea de Sánchez Guerra dentro del Partido Conservador en el bloque constitucional, y tras la proclamación de la II República se retiró de la vida política activa hasta su fallecimiento, en Madrid, en febrero de 1937, según recoge M. J. Ramos Rovi en 'Real Academia de la Historia. Diccionario Biográfico Español', vol. III, Madrid, Real Academia de la Historia, 2010, págs. 55-57.

Trayectoria poco estudiada

Su paso por los distintos ministerios ha sido poco estudiada, según destacan varios historiadores consultados por este periódico, quienes coinciden en destacar que Bergamín fue un político “relevante y clave” en la política española de finales del siglo XIX y el primer cuarto de siglo del XX.

Francisco Bergamín nació en Ronda en 1855 en el seno de una familia humilde, donde se ocupó de labores agrícolas y de pastoreo. Pronto abandonó estas prácticas y se dedicó a escribir poesía y, más tarde, al periodismo. Logró doctorarse en Derecho Canónico y Civil por la Universidad de Madrid e incluso cursó algunas asignaturas de la licenciatura de Química.

Desde muy joven se encuentra en las filas del Partido Conservador, donde se mantuvo al lado de la facción del también malagueño Francisco Romero Robledo. En las elecciones generales del 4 de abril de 1886 obtuvo su escaño al Congreso por Campillos, acta que revalidaría en los sucesivos comicios hasta 1913 por dicha circunscripción. En este periodo llegó a ser vicepresidente tercero de la meda de edad del Congreso y subsecretario del Ministerio de Ultramar. Asimismo, desde 1897 compaginó su actividad política con la docencia en las cátedras de la Escuela Superior de Comercio y de Economía Política y Derecho Mercantil de la Universidad de Madrid.

Bergamín, casado con Rosario Gutiérrez López y padre de trece hijos, entre ellos el escritor José Bergamín, alcanzó las presidencias de la Real Academia de Jurisprudencia y Legislación, del Consejo de Instrucción Pública y de la Real Sociedad Geográfica. Fue decano del Ilustre Colegio de Abogados de Málaga de 1893 a 1895, fue asiduo colaborador de múltiples revistas y diarios y dirigió la revista 'El Museo'.

“No hay duda de que tuvo una pluma muy brillante y que frecuentó el comercio con la imprenta. De entre las muchas obras que escribió destaca el manual de Derecho Mercantil aparecido en 1875 y el libro 'Nuestra industria y nuestro comercio después de la guerra', publicado en 1919”, destaca M. J. Ramos Rovi en Real Academia de la Historia, Diccionario Biográfico Español, vol. III, Madrid, Real Academia de la Historia, 2010, págs. 55-57.

Hoy el recuerdo de Francisco Bergamín en Málaga permanece en el nombre del colegio que lleva su nombre en la barriada Bailén-Miraflores de la capital, que acaba de cumplir su primer centenario.