Terminado el pozo vertical para llegar hasta Julen

Imagen de la zona de excavación del pozo de rescate. /ÑITO SALAS
Imagen de la zona de excavación del pozo de rescate. / ÑITO SALAS

El acceso paralelo ya ha llegado a los 60 metros previstos. Faltaría cubrirlo y que los mineros asturianos abran un acceso horizontal hasta donde se supone que está el niño

JUAN CANO , ALVARO FRÍAS y FERNANDO TORRESMálaga

El pozo vertical paralelo al que cayó Julen el pasado 13 de enero ya está terminado tras 55 horas de trabajo. La dura y compleja perforación está al 100%, tras haberse encontrado en distintos momentos con roca muy dura. En las próximas horas, los siguientes pasos serán realizar el encamisado (o cubrimiento interior) del pozo para que pueda bajar la cápsula por la que descenderán los mineros. Una vez en el fondo, abrirán un acceso horizontal para llegar hasta donde se supone que está el niño.

Las obras de los equipos de rescate en Totalán han seguido imparables todo el día para llegar hasta el pequeño Julen. Si bien, la presencia de roca muy dura ha estado ralentizando todo el proceso. Esta mañana tan solo pudo avanzar un metro. La perforadora ha requerido también parar para labores de mantenimiento.

En la sierra de Totalán, los casi 300 integrantes del operativo de rescate han librado una lucha titánica contra la montaña plagada de contratiempos. El sábado por la mañana, horas antes de que la perforadora iniciara los trabajos, los geólogos hicieron una nueva medición y comprobaron que, a cuatro metros de profundidad, el terreno se endurecía hasta 200 veces más que en la superficie, y se cambió la ubicación al lado opuesto, dentro del cráter excavado a 23 metros de profundidad.

La perforación había alcanzado este mediodía los 53 metros, a siete del objetivo, después de haber sometido a la máquina a unos trabajos de mantenimiento y de haberse desarrollado la labor «en unas condiciones de trabajo extremas y con unos materiales de una dureza enorme«, según el coordinador del equipo, Ángel García, delegado del Colegio de Ingenieros de Caminos de Málaga.

Por su parte, la brigada minera desplazada desde Asturias que excavará la galería horizontal ha evaluado «los riesgos y tiene todas las soluciones previstas», ha explicado Juan López-Escobar, delegado del Colegio de Ingenieros de Minas del Sur. Los mineros, que están esperando intervenir en las próximas horas, «siguen con la ilusión de poder sacar con vida a Julen, y esa esperanza les mueve, aunque no es sencillo«, ha añadido a los periodistas López-Escobar, que se ha reunido con el director técnico de dicha brigada.

Una jaula construida para este trabajo bajará a los mineros y al material por el túnel vertical, y toda la perforación contará «con instalaciones de aireación para tener una atmósfera limpia donde trabajar», ha señalado el delegado del Colegio de Ingenieros de Minas.

Después habrá «cuando menos dos hombres a esa profundidad, con el riesgo añadido del polvo y las complicaciones para respirar y de no conocer el estrato en el que van a estar, pero están dispuestos a todo y con la seguridad de que lo tienen todo previsto«, ha añadido.

Ha advertido de que «hablar de tiempos es totalmente imprudente, y más cuando (la galería horizontal) tienen que hacerla a mano, y prevaleciendo siempre la salud del niño».

También ha explicado que la galería que excavarán tendrá unas dimensiones de un metro de ancho por 1,20 metros de alto y no será exactamente horizontal, sino «un poco ascendente para facilitar la caída de material».

El principal reto de la brigada minera será la dureza del terreno, lo que podría retrasar el rescate y obligarles a usar algún explosivo, que les permitiría remover el terreno mediante microvoladuras, ha señalado a Efe el que fuera jefe de esta brigada entre 2005 y 2009, Santiago Suárez García.

«Esperemos que el terreno no tenga una dureza excesiva», ha señalado Suárez García, que confía en que tampoco sea desmaisado blando o inestable, porque eso les obligaría a entibar cada poco y retrasaría el rescate.

En una mina, la brigada avanzaría unos cinco metros, la distancia que separa ambos pozos, en unas siete horas, «pero esto no es carbón», ha reconocido el exbrigadista, que no se arriesga a predecir cuánto pueden tardar en conectar ambos extremos.

El padre de Julen sigue de cerca los trabajos que se está realizando.
El padre de Julen sigue de cerca los trabajos que se está realizando. / Ñito Salas

El equipo de psicólogos que acompaña a la familia de Julen intenta por su parte controlar y regular las emociones de los parientes ante la incertidumbre por el rescate del pequeño y en unas circunstancias que son excepcionales.

Francisca Ruiz, vicedecana del Colegio de Psicólogos de Andalucía Oriental, ha explicado a Efe que, desde que el pasado día 13 fueron activados por el servicio de emergencias 112 Andalucía, dos especialistas están permanentemente con los padres del niño y sus familiares y se van rotando entre los diferentes compañeros. Ruiz ha afirmado que su trabajo consiste en canalizar las emociones que van surgiendo, «de la manera más adecuada», para que no se distorsione aún más la situación. De esta forma, pretenden prevenir posibles trastornos posteriores, como el estrés postraumático o crisis crónicas de ansiedad.

La vicedecana ha señalado que se están encontrando con «muchos picos» de emociones, a raíz de las noticias que llegan por parte de los técnicos con respecto al rescate, y su labor es «regular esos picos y que puedan estar lo más serenos posible para manejar la situación».

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