Celia Villalobos, de la Casona a la mesa del consejo de ministros

Imagen de archivo de Celia Villalobos en el Consejo de Ministros. /SUR
Imagen de archivo de Celia Villalobos en el Consejo de Ministros. / SUR
MALAGUEÑOS EN EL CONSEJO DE MINISTROS (XX)

La primera alcaldesa de Málaga fue ministra de Sanidad durante dos años. En su trayectoria política ha destacado por ser una dirigente muy popular, reivindicativa, un verso suelto en el PP, sobre todo en materia social, y por estar envuelta en varias polémicas

Antonio M. Romero
ANTONIO M. ROMERO

El análisis de los ministros malagueños a lo largo de la historia se detiene hoy en la figura de Celia Villalobos, quien ocupó la cartera de Sanidad durante poco más de dos años durante el segundo mandato presidencial de José María Aznar. La malagueña atesora una dilatada trayectoria política en la que ha destacado su cercanía a la ciudadanía, lo que le hizo ser muy popular, su carácter reivindicativo, además de mantener posiciones propias, sobre todo en materia de derechos sociales donde ha defendido posturas cercanas a los postulados de la izquierda, lo que le ha hecho aparecer como un verso suelto dentro de su partido, el PP. Su carácter espontáneo y de no rehuir los debates le ha hecho estar envuelta en algunas polémicas por sus declaraciones públicas.

El culmen de su carrera política llegó el 27 de abril de 2000 cuando Aznar la nombró ministra de Sanidad, elección que le obligó a dejar la Alcaldía de Málaga, tras cinco años en el puesto, en manos de Francisco de la Torre. La malagueña estuvo en el ministerio hasta el 10 de julio de 2002 cuando el presidente del Gobierno acometió una remodelación del Ejecutivo. Al frente del ministerio “hubo de afrontar las transferencias sanitarias a las comunidades autónomas -fue la ministra que concluyó la descentralización de la sanidad-, negoció el nuevo pacto de financiación. Apostó por el copago de las prescripciones médicas y promocionó los medicamentos genéricos”, según recoge el investigador Ángel Luis Linares en el tomo cincuenta del Diccionario Biográfico Español, editado por la Real Academia de la Historia en 2010. Durante su mandato se vio envuelta en algunas polémicas como cuando en plena crisis de las vacas locas desaconsejó hacer el caldo con los huesos de ternera, lo que provocó las críticas del sector ganadero vacuno.

Villalobos nació en Benalmádena en abril de 1949 en el seno de una familia numerosa de clase media. A los diez años se trasladó a vivir a la capital, al Camino de Antequera, y estudió en el colegio Virgen Inmaculada de Gamarra. A su conclusión, comenzó la carrera de Derecho en la Universidad de Sevilla, costeándose ella misma los estudios. En 1971, al contraer matrimonio con el sociólogo y empresario Pedro Arriola y dar luz a su primera hija, abandonó la universidad. Su esposo se convirtió con el tiempo en asesor de José María Aznar y Mariano Rajoy.

“A comienzos de la década de 1970 trabajó en Málaga como funcionaria en la Organización Sindical en una etapa en la que participó en los movimientos de oposición al franquismo. Estuvo próxima a los grupos clandestinos de izquierda, en especial al partido Bandera Roja y al Partido Comunista”, relata Linares en la obra citada.

El traslado de su esposo a la Confederación Española de Organizaciones Empresariales (CEOE) en 1980 motivó su desplazamiento a Madrid. En esos años de la Transición, la política malagueña se acercó a la Alianza Popular liderada por Manuel Fraga, formación en la que inició una carrera política que, a día de hoy, aún continúa. Desde 1983 a 1986 fue responsable de Relaciones Sectoriales de AP y en este último año salió elegida diputada por Málaga; desde entonces ha ocupado un escaño en el Congreso por esta circunscripción. En la Cámara Alta ha ocupado importantes responsabilidades en la mesa como vicepresidenta y secretaria de la misma.

Integrante del comité ejecutivo desde la refundación del partido en 1989, cuando pasó a denominarse Partido Popular, Villalobos ha protagonizado una carrera política que le ha llevado a importantes responsabilidades. En 1994 fue elegida eurodiputada, cargo que dejó un año después cuando se convirtió en la primera mujer alcaldesa de Málaga. El PP fue el partido más votado en las municipales de 1995 pero sin mayoría absoluta; la falta de acuerdo de la izquierda, PSOE e IU, le permitió gobernar. En 1999 ganó las elecciones con una amplia mayoría absoluta. Poco después fue llamada a formar parte del Consejo de Ministros, lo que fue entendido como un premio a su trayectoria política y por haber contribuido al éxito electoral del PP. Tras su salida del Ejecutivo en 2002 se ha mantenido como diputada por Málaga.

“Caracterizada por un lenguaje duro y directo, así como por su desdén hacia convencionalismos y formalidades, en 1993 recibió la recriminación por el obispo de Logroño y Calahorra, Ramón Búa, por sus declaraciones a favor del respeto al aborto y el fomento del uso del preservativo. Sus posiciones y argumentos políticos vinieron a concentrar en su persona las voces de una corriente progresista dentro del partido”, según el investigador Ángel Luis Linares. Y es que esta mujer de fuerte carácter es una política fronteriza que en lo social asume postulados que tradicionalmente ha enarbolado la izquierda en materias como el aborto o la regulación de las parejas de hecho y el matrimonio de las parejas del mismo sexo -su voto a favor de estos derechos le valió la recriminación de su grupo político en el Congreso-.

En los años noventa del pasado siglo, su rostro se hizo muy popular y famoso por sus frecuentes apariciones en televisión como contertulia del programa de Jesús Hermida y por su constante presencia en otros medios informativos. Esa popularidad la rentabilizó en las urnas.

Celia Villalobos, una de las primeras que apoyó a José María Aznar en su liderazgo en el PP, se ha visto envuelta en numerosas polémicas como cuando al referirse a la condiciones de contratación de personal discapacitado en el Congreso lo hizo como “el tema de los tontitos”, su enfrentamiento dialéctico en televisión con Pilar Rahola o cuando fue pillada al Candy Crush durante una intervención de Mariano Rajoy en el Congreso de los Diputados.

En Málaga sigue siendo recordada como una gran alcaldesa y la iniciadora del proceso de transformación que ha experimentado la ciudad en los últimos veinte años.

Otros Malagueños en el Consejo de Ministros (XX):

Utrera Molina, el falangista que no renunció a sus principios

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