¿Qué le pasa a nuestro cuerpo durante una buena resaca?

Tras consumir una gran cantidad de alcohol lo mejor será dormir abrazado a una botella de agua. Te contamos los motivos

JAVIER MORALLÓNProfesor de Biología y experto en Tecnología alimentaria y Nutrición

"Las noches alegres tienen mañanitas tristes", este dicho nunca es más cierto que cuando la noche ha estado regada generosamente con caldos de la tierra o bebidas espirituosas. La resaca ha sido un proceso consustancial al consumo de bebidas alcohólicas que se inició hace ya algunos miles de años.

Pero, ¿cuáles son los procesos fisiológicos que se desarrollan en nuestro cuerpo? Pues sorprende que no abunden los estudios y que todavía queden algunas incógnitas a nivel bioquímico. Una de las mejores revisiones es esta que podemos encontrar en el Medline.

De borrachera

Aunque del alcohol extraemos energía, que en momentos de nuestro desarrollo como especie pudo suponer una importante ayuda, “La historia del mono borracho: Así empezó el hombre a consumir alcohol”, el alcohol es, fundamentalmente, una sustancia tóxica que nuestro cuerpo debe de eliminar a la mayor brevedad posible. Trabajo del que se va encargar nuestra gran central química, el hígado. Para desarrollar esta labor nuestro órgano desarrolla una ruta metabólica con dos enzimas fundamentales, por un lado, está la Alcohol Deshidrogenasa, que transforma el alcohol en un compuesto llamado acetaldehído, y por el otro la Aldehído Deshidrogenasa, que termina por descomponerlo en acetato y, a continuación, convertirlo en dióxido de carbono y agua. El acetaldehído es el malo de esta historia, es más tóxico que el propio alcohol etílico y debe ser rápidamente degradado.

Los principales efectos

Lo primero que empezamos a notar es que comenzamos a ir al baño con más frecuencia, lo que ocurre, es que nuestro cuerpo confunde esa ingesta atropellada de líquido con una ingesta masiva de agua, por lo que pone a funcionar los riñones, de forma que se incrementa considerablemente la producción de orina. Pero la realidad es que se producen 3 o 4 veces más orina que el alcohol consumido y eso es debido a que el alcohol inhibe la producción de la hormona antidiurética. La hormona antidiurética es la encargada de ordenar a los riñones “que conserven agua”. Por lo tanto, los niveles más bajos de esta hormona hacen que los riñones aumenten la producción de orina. Si a esto le sumamos que, seguramente, estemos sudando en un sitio abarrotado de gente y demostrando que Fred Astaire sigue muy vivo, tendremos en consecuencia una deshidratación que, con probabilidad, coincidirá con las horas en que estemos durmiendo la mona. Nuestro cuerpo intentará conseguir agua de casi cualquier parte, siendo las meninges, en nuestro cerebro, una de las zonas más afectadas, algo que se encargarán de recordarnos en forma de fuerte dolor de cabeza.

A estas alturas nuestro estómago también se revela y nos da toques de atención con episodios de fuerte acidez e incluso náuseas y es que el alcohol causa directamente la irritación de los tejidos estomacales “gastritis”. Además, aumenta la producción de ácido gástrico y de las secreciones del páncreas en el intestino.

El corazón tampoco permanece ajeno a la fiesta y nos suele regalar alguna aceleración del ritmo cardíaco con hipertensión de propina. En estas condiciones prometemos firmemente no volver a salir de marcha, promesa que se transforma en juramento sagrado si tienes más de cuarenta.

¿Qué nos pasa con la edad?

Hemos visto que el agua y las enzimas son dos actores clave en esta sucesión de dramas, pues la edad no lo mejora. Las enzimas también envejecen y su eficacia metabólica empieza a dejar que desear por lo que sustancias como el acetaldehído va a permanecer más tiempo activo actuando de forma perniciosa. Hemos visto que durante la resaca nuestro cuerpo busca agua desesperadamente, mientras somos jóvenes este agua no es difícil de encontrar en nuestros tejidos pero conforme cumplimos años la deshidratación es creciente (recuerda tus nuevas arrugas). Además nuestra proporción de grasa corporal suele hacer justo lo contrario, como la grasa no absorbe el alcohol a mayor proporción menos capacidad para diluirlo tendremos.

Es entonces cuando la experiencia actúa para que las consecuencias de salir con los amigos no se prolonguen hasta el miércoles por la tarde. Estrategias que van desde sustituir las copas por cerveza o preferir bebidas blancas. Algunas bebidas, como el vodka o la ginebra (si son de buena calidad) no contienen alcoholes adicionales. Pero muchas bebidas, además de etanol, contienen otros alcoholes y sustancias. En el proceso de producción de estas bebidas se conservan los alcoholes adicionales llamados “de fusel”, también conocidos como alcoholes de baja calidad. Estas sustancias “extra” le dan a la bebida un olor o gusto característico, pero su metabolismo puede complicar aún más la resaca.

Aunque, sin duda, el mejor consejo, será el de dormir abrazado a una botella de agua. El amor más fiel de de todo el que se haya colado el sábado noche y fiestas de guardar.

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