Si te pones a dieta... engordarás

Después de infinidad de estudios y un interés cada vez mayor sobre esta temática lo cierto es que se desconoce la fórmula mágica que te haga adelgazar de forma rápida y definitiva

Si te pones a dieta... engordarás
JAVIER MORALLÓN Profesor de biología y experto en tecnología alimentaria

El periodista Michael Pollan escribió en su libro 'Saber Comer' que la nutrición era como la cirugía del siglo XVI, una prometedora ciencia, pero ¿quién se pondría en manos de un cirujano del siglo XVI?. Obviamente no estoy desacuerdo con la comparativa pero Michael exagera con una afirmación donde subyace algo de verdad. La nutrición ha sido tradicionalmente una disciplina científica bastante relegada, de hecho, ni se estudia en la carrera de Medicina. Su avance ha dependido más de la voluntad de especialización, a título personal, de un determinado científico, que de un plan de estudios suficientemente argumentado. Esta situación cambió recientemente, en nuestro país, con la aparición de estudios universitarios propios de una disciplina tan compleja. Los grados de Dietética y Nutrición y el de Ciencia y Tecnología de Alimentos llevan formando más de 20 años a verdaderos especialistas en esta disciplina. Disciplina que se ha revelado más que complicada y cuyas interacciones exigen un abordaje multidisciplinar desde campos como la fisiología, química, ingeniería o genética. Todo esto ha propiciado una suerte de círculo virtuoso donde cuanto más se estudia, más se entiende la formidable importancia que tiene para nuestra salud y más interés despierta en la opinión pública. Esta primavera científica ha supuesto que en los últimos 20 años se haya avanzado más en su conocimiento que en los anteriores 200.

Las dietas no sirven

Toda esta acumulación de conocimiento ha servido para darnos cuenta del enorme reto que supone entender los procesos de asimilación de los nutrientes y de cómo la elección de un tipo de alimento o de en qué forma está procesado tiene una infinidad de interacciones con nuestra salud a todos los niveles desde el puramente fisiológico hasta el más anímico y psicológico. Esto podría dar una falsa sensación de control pero lo cierto es que todavía hay muchas cosas que se nos escapan.

Uno de los campos donde seguimos bastante a ciegas es el del adelgazamiento, que es precisamente donde más bulos y medias verdades se suelen contar. ¿A ciegas? Pues casi, después de infinidad de estudios y un interés cada vez mayor sobre esta temática lo cierto es que se desconoce la fórmula mágica que te haga adelgazar de forma rápida y definitiva.

El padre de la nutrición en España, Francisco Grande Covián, decía que “lo único que no engorda es lo que te dejas en el plato”. Era la forma con la que este gran científico manifestaba su escepticismo sobre todo tipo de dietas. Hoy en día la cosa va a peor, nunca han existido más dietas y más productos milagro que, por supuesto, se sirven de la buena imagen de las farmacias para blanquear sus aviesas intenciones. Dietas disociadas, alcalinas, paleolítica, hiperproteicas, de la piña, de la alcachofa, del hinojo… Nunca, la población, ha hecho más dietas y nunca se ha gastado más dinero en infinidad de bálsamos de fierabrás y sin embargo el mundo occidental nunca ha estado más gordo.

Perder peso es fácil

Perder peso es muy fácil. Seguramente muchas de esas dietas milagro o el último recorte de la revista del corazón que guardaste, donde te prometían una bajada espectacular de peso en 15 días, puedan dar cierto resultado pero la clave aquí no es el efecto inmediato sino el tiempo que este se mantiene y por desgracia los estudios realizados lo tienen muy claro. Estudios como los del National Institute of Health donde se concluía que las dietas no funcionan o el meta análisis de la Universidad de California, donde afirmaban que hacer dietas es vaticinador de ganar peso en el 66% de los casos.

De nada sirve bajar de peso si esta bajada no se realiza de forma sana y duradera. Adelgazar de forma equilibrada no tiene nada que ver con el simple hecho de que la báscula te dé un respiro momentáneo, porque este se puede deber a una pérdida de masa muscular o simplemente de agua. Lo cual es un desastre para tú salud.

Nada de dietas, mejor aprende a comer

Corren tiempos fascinantes para los que nos interesa la nutrición. Cada vez sabemos más y por primera vez la información veraz y contrastada, por estudios científicos, empieza a ser accesible al gran público. Algo que hasta hace poco era terreno exclusivo de voceras y pseudocientíficos con estimulantes cuentas corrientes. Científicos como Juan Revenga, Aitor Sánchez o José Miguel Mulet se han lanzado a comunicar desde la honestidad y el estudio avalado rompiendo mitos, que en ocasiones, llevaban décadas sosteniendo prácticas perniciosas para nuestra salud y nuestro bolsillo.

La buena educación alimentaria es la única que nos va a permitir mantener un estilo sano de vida que no dependa de modas ni de lo cerca que esté nuestro primer posado veraniego. Educación que nos facultará como consumidores críticos y no pazguatos que transitan por los pasillos del supermercado dispuestos a ser engañados por la infinidad de cantos de sirena, bien empaquetados, que nos invitan a meter la pata hasta el corvejón en lo que a nuestra salud se refiere.

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