El Seprona asegura que en Nerja hay un «vertedero submarino incontrolado»

Imagen de las canalizaciones de aguas fecales al mar sin depurar en Nerja. / SUR

El Instituto de Toxicología ha analizado el agua y concluye que la presencia de bacterias fecales supone un riesgo de gastroenteritis e infecciones cutáneas

JUAN CANO y ALVARO FRÍASMálaga

Un «vertedero submarino incontrolado». Así define el Servicio de Protección de la Naturaleza (Seprona) de la Guardia Civil el estado de los fondos de Nerja en el entorno de los dos emisarios que, a un kilómetro aproximadamente de la costa y a unos 40 metros de profundidad, dan salida al mar a todo el caudal de aguas fecales del municipio.

El Seprona ha llegado a esta conclusión tras analizar los fondos de Nerja con ayuda de los agentes del Grupo de Actividades Subacuáticas (GEAS) y de los investigadores del Instituto Español de Oceanografía (IEO). Los científicos calcularon que en los alrededores de los emisarios de Burriana y Torrecilla había una «costra» de basura de 20 metros de diámetro y hasta tres de altura. En total, unas nueve toneladas de toallitas, según estimaron los científicos.

La chincheta: Situación insostenible

El diagnóstico del Seprona sobre el resultado de la falta de saneamiento en Nerja –«un vertedero submarino incontrolado»– deja poco lugar a dudas sobre la gravedad de una situación cronificada con riesgos para la salud de los bañistas por bacterias fecales y un grave deterioro ambiental. Nerja, el único gran municipio del litoral sin depuradora, lleva demasiado tiempo siendo víctima de la dejadez institucional en este ámbito, confiada más a la suerte de las mareas y a la chapuza municipal para reparar sus emisarios, varias veces rotos. Informar sobre la investigación judicial en marcha puede ser visto por algunos como contrario a los intereses del municipio, cuando en realidad cumple un deber de coherencia en la denuncia continuada del déficit de saneamiento, ahora bajo una exhaustiva investigación. Nerja debe salir cuanto antes de la lista negra de los vertidos, y eso significa acelerar las obras de la depuradora, reparar el grave deterioro en los fondos por acumulación de toallitas y residuos y contar con emisarios a la altura de un sistema de saneamiento del que hoy sólo son un parche precario.

La investigación del fondo marino de Nerja se enmarca en la segunda fase de la 'operación Vastum' –la primera se centró en la localidad de Coín– y tiene como objetivo comprobar los efectos en el medio ambiente de los vertidos de aguas residuales sin tratar por carecer de depuradora. En Coín, el Seprona tomó declaración como investigados a cinco cargos o excargos públicos, mientras que en Nerja fueron 11.

Los agentes y los científicos del Oceanográfico han llegado a la conclusión de que el fondo nerjeño está sufriendo, en esas zonas, un proceso de mutación, favoreciendo la aparición de nuevas especies marinas oportunistas así como la proliferación de algas por la acumulación de residuos orgánicos, como ocurre, por ejemplo, en una balsa, donde la tonalidad del agua es de color verdoso.

Los investigadores también han observado que los vertidos que emanan de los emisarios quedan a merced de las corrientes marinas, cuyas condiciones contribuyen a la dispersión de los contaminantes. No obstante, ese desplazamiento de los residuos tiende a producirse más en horizontal que en vertical dadas las diferentes capas y corrientes que hay dentro de la columna de agua, lo que impide que, al menos en un entorno próximo, esas basuras salgan a flote.

Además de analizar los fondos marinos, los agentes tomaron diferentes muestras del agua y las enviaron al Instituto de Toxicología en Sevilla, y más concretamente al Servicio de Valoración Toxicológica y Medio Ambiente. El 23 de noviembre de 2018, emitieron un informe en el que concluían que los vertidos de aguas residuales a través de los emisarios de Torrecilla y Burriana pueden causar un «daño sustancial» en la calidad del agua, lo que podría limitar su uso para el baño, además de constituir un riesgo para la salud y afectar al equilibrio de los sistemas marinos.

Seprona advierte de que la presencia de bacterias fecales en el agua puede producir riesgo de gastroenteritis

Ese hipotético peligro para la salud lo concreta el Seprona en su investigación, que ya obra en poder del Juzgado de Instrucción número 2 de Torrox y de la Fiscalía de Medio Ambiente, al advertir de que la presencia de bacterias fecales en el agua –como se ha constatado en las muestras analizadas– puede entrañar riesgo de sufrir gastroenteritis (en el caso de tragarla en abundancia) o infecciones de tipo cutáneo. También consideran los investigadores que ese aporte de materia orgánica al medio marino puede afectar a la fotosíntesis y a la formación del plancton. Y todo ello, en suma, puede suponer una disminución de la diversidad biológica.

Por el contrario, el último informe anual realizado por el Ministerio de Sanidad, Consumo y Bienestar Social sobre la calidad del agua de baño en España, que data del año 2017, otorga la calificación de «excelente» a todas las playas del municipio nerjeño. El organismo le pone la misma nota a todas las playas de la provincia, salvo a la de Venus-Bajadilla, en Marbella, que se queda en «buena» calidad.

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