El fondo marino de Nerja acumula nueve toneladas de toallitas por los vertidos sin depurar

Una 'costra' de toallitas se forma en uno de los emisarios submarinos de Nerja. / SUR

Un buque del Instituto Oceanográfico ha analizado el daño causado por los emisarios, lo que ha dado lugar a que once cargos públicos nerjeños sean investigados

JUAN CANO y ALVARO FRÍASMálaga

¿Se imaginan un fondo marino que, en lugar de praderas de posidonia, esté cubierto por una manta de toallitas? Pues existe. Está en la provincia de Málaga, a apenas 700 metros del paraje natural de Maro-Cerro Gordo. Lo pudieron ver con sus propios ojos los agentes de la Guardia Civil que trabajan en la 'operación Vastum' y los científicos de uno de los buques del Instituto Español de Oceanografía, que peinó la costa de Nerja durante cinco días el pasado verano. Los técnicos enrolados en el navío de investigación calcularon que, a tenor de las fotos y vídeos recabados, frente al litoral nerjeño, a unos 50 metros de profundidad, el lecho marino acumula nada menos que nueve toneladas de toallitas.

El delito medioambiental, como de momento lo califican la Fiscalía y el Seprona, se investiga en el marco de la 'operación Vastum', que se inició en 2017 a raíz de las denuncias de Ecologistas en Acción Andalucía. En ellas, se ponían de manifiesto «graves irregularidades» en el vertido de aguas residuales urbanas que se depositaban en el mar y en cauces públicos (ríos o arroyos) sin depurar y que determinados ayuntamientos –en la provincia de Málaga se señalaba a Coín, Nerja y Alhaurín el Grande– depositaban, a juicio del colectivo, «de forma continua, dolosa y haciendo caso omiso a los requerimientos de la Administración», tal y como refleja el escrito de denuncia del representante del Ministerio Público. Las pesquisas del Seprona suman ya cinco cargos o excargos públicos investigados en Coín y otros 11 en Nerja, como ayer adelantó SUR.

En el fondo marino se ha formado una especie de «costra» que se estratifica con los sedimentos residuales del saneamiento

En el caso del municipio axárquico, el vertido de aguas fecales y residuales sin tratar se produce directamente al mar mediante tres emisarios. Uno de ellos sale directamente del acantilado de Maro, a dos metros del nivel del mar (y a 700 del parque natural), por lo que es perfectamente visible desde cualquier embarcación o un simple kayak. Los otros dos emisarios son submarinos y están a la altura de Burriana y Torrecilla, a un kilómetro de la costa, aproximadamente, y a unos 40 o 50 metros de profundidad. Las aguas residuales que echan al mar no tienen ni el ciclo primario de depuración.

Al tratarse de vertidos en el fondo del mar, los agentes del Seprona que llevan la 'operación Vastum' precisaron de la ayuda de buzos profesionales y equipos de sondeo para determinar la zona afectada y el alcance del daño medioambiental. Para empezar, se incorporaron a los trabajos los agentes del Grupo de Actividades Subacuáticas (GEAS) de la Guardia Civil. Pero, además, se pidió ayuda al Instituto Español de Oceanografía, que envió uno de los navíos más grandes de su flota, el 'Ángeles Alvariño', que tiene 46 metros de eslora y base en Galicia.

El pasado agosto zarpó rumbo a Málaga y, aunque se les averió el aire acondicionado a medio camino, la tripulación (12 investigadores y otros tantos marineros) decidió seguir adelante con la travesía para no retrasar las pesquisas del caso. El coste, que inicialmente asume el Estado, pero que puede ser repercutido en caso de condena por la vía de la responsabilidad civil, es de unos 11.000 euros diarios.

Fiscalía

El 'Ángeles Alvariño' pasó cinco días durante la última semana de agosto escudriñando los fondos del litoral nerjeño. El propio fiscal delegado de Medio Ambiente en Málaga, Fernando Benítez, quiso presenciar in situ las labores de inspección y visionar, a través de las cámaras, el alcance del vertido. Consultado al respecto, el representante del Ministerio Público considera «muy preocupante» la situación porque «se están alterando las condiciones de la vida marina por la ineficacia de la administración».

Lo que vio, y que le llevó a esa conclusión, fue una «montaña» de toallitas que nacía de los emisarios submarinos. El detritus ha ido extendiendo el vertido, que efectivamente, como pudieron comprobar los agentes del Seprona y los científicos del Oceanográfico, ha provocado la aparición de nuevas especies oportunistas, además de destruir la mitad de una colonia de moluscos que goza de una especial protección.

Los investigadores observaron que en el fondo marino se ha formado una especie de «costra» que se estratifica con los sedimentos residuales del saneamiento. En una de las mediciones, observaron en torno a uno de los emisarios se extendía una capa de basura de unos 20 metros de diámetro, repleta de envases de plástico y desperdicios, aunque principalmente de toallitas, que parecía 'abrazar' al propio emisario y que, en algunos puntos, llegaba a alcanzar los tres metros de altura.

Tras analizar las zonas afectadas y elaborar un mapa del vertido, los científicos del Oceanográfico calcularon, a modo de estimación, que el litoral nerjeño acumula más de nueve toneladas de toallitas.

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Boca de uno de los emisarios por los que se realizan los vertidos. Toallitas en la boca de una de las tuberías. / SUR

Uno de los emisarios.
Uno de los emisarios. / SUR