La depuradora de Nerja, al ralentí

En las inmediaciones de la planta depuradora hay trabajos para instalar el suministro eléctrico. /Eugenio Cabezas
En las inmediaciones de la planta depuradora hay trabajos para instalar el suministro eléctrico. / Eugenio Cabezas

Las obras apenas registran avances en los últimos meses, salvo la acometida eléctrica, por lo que se aleja la posibilidad de entrar en pruebas este año

EUGENIO CABEZAS y FRANCISCO JIMÉNEZMálaga

Esta semana que termina Nerja ha sido noticia en las televisiones de todo el país por las lamentables imágenes de los colectores submarinos que vierten al mar todas las aguas residuales de la localidad sin depurar. La 'operación Vastum', destapada en exclusiva por SUR y desarrollada por el Seprona de la Guardia Civil, a raíz de denuncias de Ecologistas en Acción, y en la que se investiga a 16 cargos y excargos públicos y directivos de empresas de aguas, ha puesto de relieve las consecuencias de que la localidad más oriental de la provincia lleve décadas sin tratar sus aguas residuales, manteniéndose con el dudoso honor de ser el único municipio del litoral en esta situación.

Más...

Lejos de solucionarse, la localidad se prepara para afrontar otro verano más sin depuradora. Las obras, que arrancaron en enero de 2014 con un plazo de ejecución previsto de dos años y medio, suman ya más de tres años de retrasos, debido, fundamentalmente, a los problemas financieros de la empresa adjudicataria, Isolux-Corsán-Corviam, que quebró en julio de 2017. Después de varios parones, de hasta casi un año, los trabajos se retomaron con fuerza en febrero de 2018, con la previsión de que la primera planta de tratamiento de las aguas residuales del municipio, auténtica capital turística de la Axarquía, pudiera entrar en fase de pruebas a lo largo de este semestre.

Sin embargo, todo parece indicar que este nuevo plazo, el enésimo que se da en las más de dos décadas de historia de este proyecto hasta ahora fallido, tampoco se cumplirá. En los últimos meses las actuaciones apenas han avanzado, pues aún restan por terminar de conectarse varios colectores urbanos y por instalarse el emisario submarino principal, el de la playa de Burriana, que sustituirá a los que se han visto en las imágenes de estos últimos días. Aunque con el comienzo del año se estimó que las actuaciones cogerían ritmo para finalizarse de cara al verano, lo cierto es que sobre el terreno, en las últimas semanas, apenas se ven trabajos.

En concreto, los esfuerzos se están centrando actualmente en la instalación de las diferentes acometidas eléctricas y de agua para dar suministro tanto a la planta depuradora, ubicada en la zona noreste del término municipal y ya lista, como a las dos estaciones de bombeo, en la desembocadura del río Chíllar y en la parte trasera del paseo de Burriana.

De esta forma, desde hace varias semanas los operarios de dos empresas subcontratadas están realizando zanjas para colocar el cableado eléctrico que dé suministro a estas infraestructuras, que ya están terminadas desde hace varios meses. Desde el Ministerio de Transición Ecológica han asegurado a SUR que las obras «siguen avanzando», que no están paradas y que se está pendiente de la autorización necesaria para tramitar la modificación del proyecto para construir el emisario submarino en Burriana.

En cuanto a los plazos, desde el Gobierno central no se atreven a fijar un periodo concreto

En concreto, esta tramitación está a la espera de un informe de la Abogacía del Estado, «y cuando esté será la Dirección General del Agua la que autorice la obra», apuntaron. El objetivo es reducir el tiempo que tendrá que cerrarse al baño una parte de la playa, en el extremo más oriental. En cuanto a los plazos, desde el Gobierno central de Pedro Sánchez no se atreven a fijar un periodo concreto, «ya que depende de lo que tarde la Abogacía del Estado», pero aseguran que estará «a lo largo de este año».

Por su parte, desde Lantania –la sociedad que se ha quedado con la obra tras la quiebra de la empresa adjudicataria–, declinaron hacer declaraciones a este periódico, pero confirmaron a SUR que la ralentización de los trabajos «se debe a causas ajenas a la empresa y estamos preparados para la reactivación tan pronto como sea posible». Fuentes del gobierno tripartito (PSOE, IU y EVA-Podemos) apuntaron que el Consistorio está colaborando «plenamente» para que se terminen las obras «cuanto antes».

Mientras los trabajos continúen al ralentí y hasta que la depuradora nerjeña no entre en pruebas, seguirá aumentando la cuantía de la sanción impuesta al Gobierno central, desde la Unión Europea, por incumplir los objetivos de saneamiento integral en 2011, a razón de 1,5 millones de euros por cada semestre que transcurra sin terminarse las obras. A esta cuantía se suman los 12 millones que ya ha pagado España por no tener listas, entre otras, la depuradora de la localidad más oriental de la provincia.

Los trabajos de redacción del proyecto y ejecución de las obras de la primera depuradora de Nerja fueron adjudicados por el Ministerio de Medio Ambiente a finales de 2012, con un presupuesto de 23,24 millones de euros, que financia íntegramente el Gobierno central. La planta tendrá una capacidad para tratar hasta 25.000 metros cúbicos de aguas residuales al día, con tratamiento terciario para su uso posterior, lo equivalente a una población de 125.000 habitantes.

Proyecto cofinanciado

La historia de la esperada depuradora de Nerja arranca firmemente en 1996, cuando en uno de sus últimos Consejos de Ministros el Gobierno de Felipe González declaró las obras de interés general del Estado. Hubo que esperar hasta 2002 para que se cediesen los terrenos elegidos, tras barajarse varias opciones. Entonces, el Ejecutivo de Aznar planteó una estación cofinanciada al 25% por el Consistorio y de tipología abierta, algo a lo que se negó el gobierno local del PP encabezado por José Alberto Armijo.

Entre 2004 y 2011, durante los dos mandatos de Zapatero, no se avanzó nada. Fue en 2012 cuando el anteproyecto que elaboró la Junta recibió el visto bueno del Ministerio. Este documento cifró el coste en 40 millones. Sin embargo, los trabajos de redacción del proyecto y ejecución de las obras se adjudicaron por 23,24 millones. La expropiación del suelo trajo cola, ya que los juzgados condenaron al Consistorio a indemnizar con 1,6 millones a dos dueños, que no estaban conformes con la valoración inicial, de unos 500.000 euros. El pago se hizo efectivo entre 2015 y 2016.