Un comité de expertos busca un plan alternativo para rescatar a Julen

Vista panorámica del dispositivo desplegado en la zona del pozo donde un familiar vio caer el domingo al pequeño Julen./Ñito Salas
Vista panorámica del dispositivo desplegado en la zona del pozo donde un familiar vio caer el domingo al pequeño Julen. / Ñito Salas

La Guardia Civil ha recurrido a un grupo de ingenieros para decidir entre excavar un pozo paralelo o el túnel a cielo abierto

JUAN CANO , ALVARO FRÍAS y EUGENIO CABEZASMálaga

La Guardia Civil ha recurrido a un comité de expertos formado por ingenieros de caminos y especialistas en salvamento para dilucidar cuál es la hoja de ruta a seguir en el rescate del pequeño Julen, el niño de dos años y medio al que busca desde las dos de la tarde del domingo, cuando su familia lo vio caer por una especie de pozo de prospección de 25 centímetros de diámetro y 107 de profundidad.

Según ha podido saber SUR, algunos de estos profesionales han sido escogidos directamente a través del Colegio de Ingenieros de Caminos por su cualificación técnica y por haber desarrollado proyectos en los que hayan ejecutado obras similares a las que se están planteando para llegar hasta el punto donde estaría atrapado Julen. Ayer, los responsables del dispositivo de búsqueda llamaron a cada uno de ellos para citarlos en la parcela donde se llevan a cabo las tareas de rescate.

Así las cosas, el operativo, que suma ya más de un centenar de personas, entre efectivos de bomberos, guardias civiles y técnicos, se centra en dos vías de trabajo. La primera y más inmediata es el pozo. El plan A. El domingo, cuando intentaban recorrer el tubo con un robot con cámaras para tratar de localizar al crío, los técnicos se toparon con un tapón de arena húmeda a 73 metros que les impedía seguir descendiendo con la cámara; inicialmente, todo apunta a que se habría producido por un desprendimiento de tierra provocado, presumiblemente, por la propia caída del menor a lo largo del pozo. Y lo que hay debajo de esa cota es, por el momento, una incógnita.

Durante la noche del domingo al lunes, se probó una solución que planteó un ingeniero y que consistía en retirar poco a poco la arena, con un artilugio fabricado por el propio técnico in situ y provisto de una cazoleta. «Era como escarbar en una montaña con una cuchara», dijo un integrante del dispositivo. Después de varias horas, apenas se consiguió rebajar en 30 o 40 centímetros el tapón, por lo que, ante la lentitud con la que avanzaban los trabajos, se decidió buscar otra alternativa.

Ayer, se recurrió a una empresa gaditana especializada también en desatoros, que trasladó maquinaria pesada al lugar –una excavadora tuvo que rebajar el terreno para que el camión que la transportaba accediera a la parcela– con el fin de succionar ese tapón de tierra, como si fuera una aspiradora gigante. Para evitar que la potencia de extracción del equipo pudiera poner en peligro al niño, que estaría debajo de ese fondo de arena, se instaló una reductora a la máquina.

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Mientras los técnicos trabajaban ayer en sacar tierra del pozo (a última hora se rompió la tubería de extracción), las autoridades estudiaban un plan alternativo para, una vez localizado el niño, y sabiendo a qué profundidad exacta se encuentra, acceder hasta él para rescatarlo. Y ahí es donde entraba en juego el comité de expertos, cuyo objetivo es analizar las distintas opciones y buscar la mejor solución técnica.

El portavoz de la Comandancia de la Guardia Civil de Málaga, Bernardo Moltó, resumió por la mañana las dos principales opciones que están sobre la mesa. Una de ellas consiste en hacer una excavación a cielo abierto desde la latera de la montaña, una especie de túnel mediante el que llegar al pozo con seguridad. La segunda, excavar un pozo paralelo a cuatro o cinco metros de distancia del primero y de mayores dimensiones (lo suficiente para que quepa el cuerpo de un adulto con el crío). Fuentes del operativo aclararon a este periódico que la idea sería que este segundo pozo llegara a una mayor profundidad que el tubo en el que se encontraría Julen para conectarlo con éste, haciendo forma de 'u'.

Para llevar a cabo cualquiera de estas infraestructuras, que están siendo estudiadas por los ingenieros reunidos por la Guardia Civil, es necesario «entubar» la perforación por la que cayó el pequeño con el fin de «protegerla» y evitar nuevos desprendimientos de tierra, explicó el portavoz de la Benemérita, que insistió en la dificultad de trabajar en un espacio tan reducido y con el hándicap añadido de que no se sabe «a qué altura está el niño» ni qué profundidad tiene el tapón de tierra. También quiso agradecer la colaboración que están recibiendo tanto con ideas como ofreciendo materiales por parte de empresas tecnológicas, robóticas y de otros sectores de toda España, además de aportaciones de particulares.

Anoche, al cierre de esta edición, seguía sin ser localizado el pequeño Julen. Lo único que se ha encontrado de él es una bolsa de gusanitos que al parecer se habría quedado enganchada en la pared del pozo y que el robot con cámara encontró el domingo en una de sus incursiones. El pequeño estaba pasando un día de campo con su familia y una pareja de amigos –los propietarios del terreno– así como la hija de éstos, también de corta edad. Al parecer, estaban celebrando la inauguración de la parcela cuando el niño cayó por el agujero.

Así es el robot con el que se busca al niño

Parece un coche teledirigido, una especie de 4x4 de juguete con faros por todas partes. Pero en realidad es un moderno robot que se maneja por control remoto y que la empresa de desatoros Pepe Núñez, propietaria del equipo, utiliza para inspeccionar redes de saneamiento y aguas pluviales, y que desde el domingo busca al pequeño Julen en el pozo de Totalán por el que su familia lo vio caer. «Es la primera vez que se usa para algo así, por lo que ha sido necesario hacerle algún tipo de adaptación», explica Ana Núñez, una de las administradoras de esta compañía malagueña. La Guardia Civil se puso en contacto con Pepe Núñez para solicitarle usar el robot de inspección, al que en la empresa llaman «la cámara». «El robot no está de servicio los fines de semana (requiere de dos técnicos cualificados para su manejo), pero, evidentemente, todos somos padres y entendemos la situación, así que se movilizó al personal sin problema alguno. Vamos a estar allí todo el tiempo que sea necesario», aclara Ana Núñez. De hecho, dos técnicos relevaron ayer a los que estuvieron el domingo durante toda la tarde (y la noche) en el operativo, y que realizaron media docena de inmersiones en el pozo con la cámara.