La tragedia golpea de nuevo a la familia de Julen

El triciclo del menor desaparecido está aparcado en el pasaje en el que viven su madre y otros miembros de la familia, en Las Protegidas de El Palo. / Fernando Torres

Los padres de Julen perdieron en 2017 a su otro hijo de tres años tras sufrir un súbito infarto en la calle

Fernando Torres
FERNANDO TORRESMálaga

Las calles de Las Protegidas se han quedado prácticamente mudas. Un rumor salpica las puertas de la calle Padre Coloma, donde residen la madre de Julen (Vicky) y otros miembros de la familia. Ella y José, el padre del pequeño, son muy queridos y conocidos en esa parte de El Palo. La zona conserva una filosofía de vida tranquila, «casi como un pueblo», comenta un miembro de la Asociación de Vecinos del barrio, algo que se nota en la unión con la que están afrontando el suceso. Entre las macetas que adornan el pasaje peatonal hay corros de conocidos en los que se reflejan el cansancio y la angustia vivida durante la primera noche de búsqueda en la Sierra de Totalán. Pero el dolor y la impotencia que invaden el barrio están mezclados con un sentimiento distinto, algo parecido a la rabia:no es la primera vez que la tragedia golpea a la familia.

El dolor y la impotencia invaden la zona de Las Protegidas de El Palo, donde Vicky y José son muy queridos

Un día del año 2017 salieron a dar un paseo por la playa, que queda a unos pocos metros y dos pasos de cebra de sus casas. Julen tenía unos pocos meses e iba acompañado de Óliver, su hermano mayor, de tres años. Un infarto los sorprendió a todos y acabó con la vida del mayor de los dos, un suceso súbito e inesperado que sacudió a la barriada, en especial a la madre, que según relatan vecinos y familiares, tardó mucho en reponerse.

La abuela materna dice que ningún familiar está en condiciones de hacer declaraciones

Por eso ayer todo el vecindario se preguntaba si lo que estaba ocurriendo era cierto. El ambiente está enrarecido en torno a la vivienda de Vicky, donde un triciclo de color verde permanece estacionado en la puerta. Justo enfrente, la abuela materna de Julen asegura que están «viviendo un infierno». Expresa, sin poder contener la rabia y el enfado, que son los momentos «más difíciles del mundo» para después asegurar a los medios que nadie de la familia directa está en condiciones de hacer declaraciones o erigirse como portavoz durante la búsqueda. Acto seguido varias vecinas la acompañan a otra vivienda donde han preparado comida. «Lo estamos pasando muy mal», dicen fugazmente, sin detenerse.

Siempre con su triciclo

Entre lágrimas, una mujer ataviada con una bata y que sostiene a un perro en brazos explica por qué Julen es tan querido en el pasaje: «Es el más pequeño de por aquí, todos le conocemos, va 'parriba' y 'pabajo' con el triciclo». La mayoría del tiempo lo pasa en la calle, jugando. Según explican algunos vecinos (aunque la mayoría prefiere no hablar del tema), Julen está constantemente con los demás niños, es activo y «muy chiquitillo», y también tiene una gran afición por la pelota, que suele estar junto a la bici de tres ruedas. «Yo tengo problemas del corazón y estoy mayor, pero aun así ayer (por el domingo) me puso a jugar y a hacer el bruto», cuenta la vecina.

A Julen le gusta pasar la mayor parte del tiempo en la calle, jugando con los demás niños

Desde el pasaje peatonal se ve el interior de la mayoría de las casas, y en todas está puesto algún informativo. Los vecinos aseguran que han pasado la noche en vela, pendientes del rescate y del estado de Vicky y José, una pareja de veinteañeros conocida y querida por todos.

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El barrio contiene la respiración y se deshace en muestras de apoyo

Por Fernando Torres y Álvaro Frías

La preocupación por el caso de Julen ha llegado mucho más allá del pasaje de Las Protegidas de El Palo donde reside la familia. Desde que se conoció el suceso, amigos, familiares y vecinos han arropado a los padres al pie del operativo en la Sierra de Totalán mientras que una vigilia espontánea sirvió para pedir para que el desenlace del suceso sea «feliz», según un mensaje que se difundió por redes sociales a modo de convocatoria vecinal.

Las visitas al operativo de rescate fueron constantes, desde primera hora de la mañana hasta que se hizo de noche en la Sierra de Totalán. Además, algunos voluntarios de varias asociaciones ofrecieron termos de café y otros alimentos a los efectivos de salvamento y a los familiares que esperaban a tener noticias.

Mientras tanto, en el barrio se han sucedido varios gestos de cariño y muestras de aliento a los afectados, como es el caso de una convocatoria para una concentración vecinal en la 'Iglesia Grande' con la que poder mostrar el apoyo a los efectivos que trabajan en la zona y a los seres queridos del pequeño Julen.

Además, la hermandad de Nuestra Señora del Rosario, patrona del barrio, emitió un comunicado de solidaridad con el entorno del niño: «Oramos a Nuestra Señora del Rosario, esperanzados en un buen desenlace para el pequeño vecino de El Palo desparecido en Totalán. Ella sea luz y sustento para quienes se afanan en encontrarlo y su familia».