Chiquito de la Calzada, el grande

Chiquito de la Calzada, el grande
Idígoras

Fallece a los 85 años el artista malagueño, autor de un estilo único que revolucionó el humor en España

Antonio Javier López
ANTONIO JAVIER LÓPEZ

Aquel niño que se subía a cantar sobre las mesas de las ventas en los Montes de Málaga cambió la manera de hablar de todo un país. El hombre que aborrecía las gachas porque le sabían al hambre de posguerra caló hasta el tuétano, casi sin querer, en el imaginario colectivo de varias generaciones. El palmero de los cuadros flamencos para señoritos encontró la fama como humorista cuando muchos andan jubilándose. El contador de chistes imposibles tuvo la magia necesaria para convertir su propio idioma en una seña de identidad compartida. El hijo del electricista de la Calzada de la Trinidad protagonizaba ayer mensajes de pésame firmados por el presidente del Gobierno y la Casa del Rey, por estrellas de la canción y líderes políticos, por miles de personas que lo asumen como parte de su historia personal. Porque Chiquito de la Calzada cuajó un lenguaje surrealista y genial, un estilo tan imitado que se convirtió en irrepetible hasta hacerse patrimonio de todos.

Pincha aquí para ver la ilustración completa de Chiquito de la Calzada realizada por Ángel Idígoras

Gregorio Esteban Sánchez Fernández (Málaga, 1932) fallecía a las tres de la madrugada del sábado en el Hospital Regional Carlos Haya debido a las complicaciones derivadas de una angina de pecho por la que había ingresado el pasado 31 de octubre. Dos semanas antes, Chiquito de la Calzada ya había pasado por el centro hospitalario tras sufrir una caída en su domicilio. Lo rescataron los bomberos. Su familia había dado la voz de alarma. No respondía a las llamadas y tampoco podían acceder a la vivienda, porque las llaves se habían quedado puestas por dentro. Chiquito vivía solo desde que en 2012 falleciera Josefa García Gómez, Pepita, su mujer durante más de medio siglo.

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A Pepita la vio por primera vez desde lo alto de un escenario, a los que se había subido por primera vez siendo casi un niño, de ahí su apodo artístico. Chiquito siempre ocupaba la retaguardia de la bailaora que se subía a las tablas de El Jaleo, el tablao de Torremolinos que durante dos décadas regentó María Guardia GómezMariquilla’. Chiquito acompañaba a las palmas y zapateaba hasta que le salieron varices en las piernas. Corría la segunda mitad de los años 60 y combinaba las noches en el tablao de la Costa con los bolos por la provincia junto a Pepe de la Isla o otras figuras de la época. Hasta que cambió el Camino de Colmenar por el camino al otro lado del mundo.

Porque Chiquito de la Calzada fue uno de los primeros flamencos españoles en hacer las maletas y poner rumbo a Japón. Allí vivió dos años y allí lo llamaban ‘Chiquitosan’, como luego repetiría con ese peculiar talento narrativo donde la diferencia entre la realidad y la invención acaba teniendo muy poca importancia.

Seguía Chiquito marcando el compás desde el segundo plano en las actuaciones en la Peña Juan Breva de unos jovencísimos Camarón de la Isla y Tomatito, con los que terminaría yendo de gira por Alemania. Más palmas y jaleos en la juerga flamenca improvisada para Paul Simon después de su concierto en La Rosaleda en el verano del 89.

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Pero su carisma y sentido del humor se iban abriendo paso. Aún se recuerdan las presentaciones que brindaba en algunos festivales flamencos de madrugada. Cantes y chistes iban de la mano en Chiquito. Los escuchó Mariano Rajoy en el Restaurante El Chinitas a principios de los 90, antes de que el segundo fuera presidente del Gobierno y de que el primero se convirtiera en un icono de la cultura popular patria, merced a un programa de televisión que hacía desde su propio nombre justicia poética con Chiquito: ‘Genio y figura’.

Tomás Summers era el director de aquel programa de Antena 3 que lo lanzó a la fama. Summers había descubierto a Chiquito de manera casual en un restaurante y se convirtió en su principal valedor cuando algún directivo quiso prescindir del malagueño tras las primeras entregas del espacio emitido entre 1994 y 1995, tiempo suficiente para que expresiones como ‘Fistro’, ‘Pecador de la pradera’, ‘Hasta luego, Lucas’ y ‘Jarl’ se inocularan en las conversaciones cotidianas de cualquiera. Chiquito había superado las fronteras de la televisión, del humor, para crear una manera de nombrar la realidad.

Un fenómeno social

La fama negada durante 50 años de flamenco le llegaba en unos meses de televisión. Con 62 años, se convertía en un fenómeno social, en un punto de encuentro capaz de superar edades, ideologías y clases sociales en torno a un vocabulario propio compartido hasta diluirse entre todos los públicos. De la pequeña pantalla dio el salto a la grande, casi siempre en el sentido literal de la expresión, con su particular manera de caminar dejando suspendida una pierna como una garza en alguna secuencia de ‘Aquí llega Condemor, el pecador de la pradera’ (1996), ‘Brácula’ (1997) y ‘Papá Piquillo’ (1998), las películas de argumento incierto apenas sostenidas por su talento y su tirón popular.

«Se nos ha ido el gran Chiquito. Hombre bueno, entrañable, genial, artista de todos. Gracias Chiquito, nos harás sonreír siempre» Casa de S. M. el Rey

«Muere un gran malagueño. Un revolucionario del humor. Gracias amigo» Antonio Banderas Actor

«Le recordaremos como un hombre entrañable, querido y respetado que a todos nos sacó más de una sonrisa» Mariano Rajoy Presidente del Gobierno

«Estés donde estés, seguro que ya le has ‘dao’ la mano dos o tres veces al mismo. Gracias, genio y figura» Dani Rovira Actor

«Allá donde esté sabe que se lleva el cariño y nos deja la sonrisa» Susana Díaz Presidenta de la Junta

Claro que en la biografía de Chiquito siempre hay lugar para esa sorpresa que él anunciaba con un chillido de animal con la cola pisada. Porque aquellas no eran las primeras filmaciones para el humorista, que diez años antes de aquel ‘boom’ ya había aparecido en un episodio de ‘Vacaciones en el mar’. La racha se prolongaría hasta el nuevo siglo con apariciones en ‘El oro de Moscú’ (2003), ‘Franky Banderas’ (2004) y ‘Torrente 5: Operación Eurovegas’ (2004).

«Nos ha dejado grande que nos ha marcado a todos. Gracias por ponerle humor a la vida» Jorge y César Cadaval Humoristas

«Entrañable, cercano a la gente, que presumió de malagueño y llevó a Málaga en su corazón» Francisco de la Torre Alcalde de Málaga

«Siempre te recordaremos con una sonrisa en el alma. Y vivirás para siempre ahí... donde viven los elegidos» Alejandro Sanz Músico

«Perdemos a un malagueño muy querido y preciado, un trabajador incansable que nos hacía sonreír» Elías Bendodo Presidente de la Diputación

«Hay gente que hace que el mundo sea mejor. Y así lo sientes cuando ya no están» Antonio de la Torre Actor

Aquel año pusieron su nombre a un parque en el Paseo Marítimo de Poniente y fue abanderado de la feria, cuyo pregón había pronunciado en el 96. Hace un año la Diputación le concedía el título de Hijo Predilecto de Málaga. La Medalla de Andalucía, si llega, será a título póstumo.

La medida de su grandeza la da esa íntima orfandad que deja entre tanta gente, esa pequeña tristeza silenciada por el eco de todas las risas regaladas. Hasta luego, Chiquito.

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