«Menos mal que cogimos a los niños a tiempo, por poco no lo contamos»

FOTOS: Miguel Fernández/Vídeo: Fernando Torres.

La gota fría deja en ruinas la casa de Beatriz y José Antonio al desprenderse un muro de contención que descargó contra su patio

Fernando Torres
FERNANDO TORRES

Están sentados en la puerta de su casa, una de las que componen la calle Montecillo. Tienen barro hasta las rodillas y en sus rostros se refleja la impotencia de haberlo perdido todo «en un minuto». José Antonio y Beatriz viven desde hace quince años en calle El Montecillo, eje central de la barriada conocida como Carretera de Coín en Alhaurín el Grande. Cuando se mudaron la vivienda había envejecido mal, y desde entonces comenzaron una reforma que terminó hace pocos meses. José Antonio trabaja en la construcción y ella es ama de casa. «Empezó a llover y en un segundo se rompió el muro del parque que hay encima de nuestro patio, el agua acumulada bajaba como una cascada», relata ella.

Sin margen de reacción se vieron sorprendidos por la fuerza de la corriente, que arrasaba con los muebles y las puertas de la casa mientras que el agua subía de nivel. La habitación en la que duermen sus hijos, de cinco y tres años, es ahora un amasijo de barro, ropa mojada y madera vencida. «Menos mal que cogimos a los niños a tiempo, por poco no lo contamos». Cuando sacaron a los menores la riada sólo alcanzaba unos pocos centímetros, por lo que tuvieron tiempo de subir, «sin apenas ropa», a la terraza de la casa, desde donde veían cómo se iban desprendiendo cascotes contra su patio.

José Antonio volvió a bajar, pero la corriente cogió fuerza y el nivel subió repentinamente. «Tuve que agarrarme a la lámpara para que el agua no me llevase», recuerda abatido. Finalmente volvió a subir con su mujer y sus hijos y ahí esperaron a que todo acabase. «Al principio los niños no se enteraron pero cuando se despertaron y vieron que estábamos en la terraza, que llovía, se agobiaron mucho».

Cuando amainó el temporal tocó revisar la casa. «No se ha salvado nada, es que lo hemos perdido todo». La Policía Local acudió al amanecer, al igual que la alcaldesa, Toñi Ledesma. «Nos dijeron que nos iban a ayudar, y deben hacerlo, esto ha pasado porque se ha roto el muro del parque que no tiene salida de agua, no es nuestra culpa».

Balance imposible

Ledesma ha explicado este domingo a SUR que el balance tras las lluvias en Alhaurin el Grande es, de momento, casi imposible de cuantificar. Los dos campos de fútbol se han dañado «gravemente», dos colegios y un instituto han sufrido pérdidas considerables al romperse los muros de contención. El techo de la piscina cubierta está «para cambiarlo» y hay más de cinco caminos rurales cortados. En El Montecillo hay tres viviendas precintadas porque su estado es incompatible con la habitabilidad, y decenas de agricultores acumulan pérdidas pendientes de valoración.