Conmoción en el deporte malagueño por la repentina muerte de Diego Carrasco

Conmoción en el deporte malagueño por la repentina muerte de Diego Carrasco

El técnico malagueño del Rincón Fertilidad de balonmano, de 49 años, sufrió un grave problema de salud y tuvo que ser intervenido sin éxito en el Hospital Clínico

Enrique Miranda
ENRIQUE MIRANDAMálaga

El balonmano malagueño, ese que tantas alegrías ha dado a la provincia y que parecía levantar cabeza en los últimos años, recibió ayer un revés tan doloroso como inesperado. Diego Carrasco Becerra, entrenador del Rincón Fertilidad Málaga y figura clave de este deporte en Andalucía y también a nivel nacional en la disciplina de playa, fallecía ayer por la tarde tras un repentino problema de salud.

Carrasco, de 49 años y con más de media vida dedicada al deporte que le apasionaba, tuvo que ser intervenido de urgencia en el Hospital Clínico Universitario de la capital por una dolencia relacionada con la arteria aorta. Poco después se supo que Carrasco no superaba la operación y la noticia dejó desolado al mundo del deporte malagueño.

Carrasco pasaba por una etapa feliz profesionalmente y estaba inmerso en la planificación de la próxima temporada del Rincón Fertilidad Málaga en la División de Honor Femenina. Acababa de ser nombrado, el pasado mes de marzo, seleccionador nacional absoluto de balonmano playa y su estreno fue notable. En el Europeo celebrado a principios de este mes en Stare Jablonki (Polonia) logró con la selección la quinta plaza y el billete para el próximo Mundial.

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El malagueño llevaba años vinculado a la Federación Española como técnico del equipo femenino juvenil, con el que consiguió dos subcampeonatos de Europa (2015 y 2016), así como un bronce también continental en arena (2014). En lo que respecta al balonmano local, el malagueño ha sido uno de los grandes impulsores del balonmano femenino en la provincia con su duro trabajo en el Club Balonmano Málaga Costa del Sol, al que llevaba ligado dos décadas.

Un entrenador para la historia

Vivió la época más complicada del entonces Asisa, mano a mano con la expresidenta Carmen Morales. Estuvo en Primera División Femenina, en División de Honor Plata y en 2014 lideró al equipo hacia el ascenso a División de Honor 13 años después. «Sueño que me toca la Lotería y hacemos un gran club», decía en una entrevista con este periódico aquel verano, tras el ascenso. No le hizo falta un premio millonario para hacer al club grande. No desfalleció pese a la dificultad de sacar adelante el proyecto año tras año y vio crecer al club malagueño, junto a su inseparable Pepa Moreno, actual presidenta, hasta llevarlo a disputar la competición europea.

Cuando en 2017 Carrasco vio a su equipo debutando en la Challenge Cup cumplió otro hito en la historia del deporte malagueño. De la pasada campaña tenía la espina clavada de no haber vuelto a clasificar el equipo para Europa, pero afrontaba con ilusión un nuevo año en el club malagueño, por sexto año consecutivo en la máxima categoría. Aunque tuvo algunas propuestas de otros clubes españoles, Carrasco siempre quiso seguir ligado a su equipo de toda la vida. Además de su vinculación con la Federación Española y con el Rincón Fertilidad, el técnico era responsable del equipo universitario de la UMA, con el que cosechó grandes éxitos.

Afable en el trato personal, entrenador disciplinado y un enamorado del balonmano, por sus manos han pasado en los últimos años algunas de las mejores jugadoras de este deporte. Su vida siempre estuvo dedicada a la práctica deportiva y en sus inicios tuvo vinculación con el fútbol-sala y llegó a ser subcampeón nacional de tenis de mesa. El balonmano malagueño se queda huérfano de uno de sus principales referentes.