El rescate de Julen entra en su recta final

Trabajos en la zona a última hora de ayer. /Ñito Salas
Trabajos en la zona a última hora de ayer. / Ñito Salas

Los mineros comenzarán a excavar la galería horizontal este martes para intentar llegar al niño, tras la terminación y acondicionamiento del túnel vertical paralelo al que cayó el niño, tareas que están sufriendo un pequeño retraso por problemas técnicos

FERNANDO TORRES , JUAN CANO y ALVARO FRÍASMálaga

El décimo día de trabajo en la búsqueda de Julen continúa sin descanso. Desde anoche a las 22.00 horas se empezaron a realizar las labores de adecuación del túnel paralelo por el que descenderán los mineros expertos en salvamento de Asturias. Las tareas consisten en asegurar la plataforma elevándola 12 metros desde donde ha trabajado la perforadora y revestirlo por dentro con diez cilindros metálicos de seis metros. Según han informado fuentes oficiales, el encamisado está retrasándose por problemas técnicos, al parecer relacionados con la dimensión de los tubos y la manera en la que encajan entre sí. De momento se desconoce la dimensión de este nuevo contratiempo. Este trabajo iba a durar inicialmente entre doce y catorce horas.

Anoche, sobre las 20.30, la perforadora tocaba, por fin, la cota -60 tras un sinfín de contratiempos que han ido retrasando las obras. Ese momento, el de ver la cifra -60 en el cuadro de la pilotadora, lo describía emocionad Ángel García Vidal, el delegado en Málaga de los ingenieros de caminos y coordinador técnico de los trabajos para sacar al menor de las entrañas de la montaña: «Estamos más cerca. Hay que seguir. Estamos más cerca. Se te saltan las lágrimas. Pero hay que seguir».

Con esa cota, y con la terminación del pozo, los ingenieros ponían fin a 55 horas de trabajo sin descanso, donde se pusieron al límite tanto las máquina como a ellos mismos. «Hemos perforado a un ritmo de 1,1 metros por hora», reconocía García Vidal, que añadía: «Nos encontramos realmente satisfechos en la ejecución de los trabajos, aunque me gustaría que hubiésemos llegado antes. Lo que nos hemos encontrado es de extraordinaria dificultad». Se refiere el coordinador de los ingenieros a esas capas de roca subvolcánica (grawuacas cuarcitas), de un espesor de un metro, que aparecieron constantemente a partir de la cota -22, y que convirtieron la perforación en una auténtica odisea. La jornada de ayer fue especialmente agónica, ya que a la máquina le costó horadar los últimos 15 metros, de extrema dureza, y hubo que pararla en varias ocasiones para realizar labores de mantenimiento ante el riesgo de que se averiara y paralizara la operación de rescate.

A las 21.45 horas, tres miembros de la Brigada de Salvamento Minero del Principado de Asturias salían del puesto de mando del dispositivo, se subían a un coche y enfilaban el camino de la montaña para supervisar los últimos preparativos de la operación de rescate del menor. Como en un ritual, se persignaban antes de dirigirse hacia la 'zona 0' de la búsqueda del pequeño Julen, un inmenso cráter excavado en una montaña de la sierra de Totalán sobre la que todo el mundo tiene puesta su mirada desde hace nueve días. Una periodista de Telecinco le preguntaba: «¿Estáis animados?». Los mineros, parcos en palabras, concentrados en su misión, respondían: «Por supuesto».

No hubo tiempo siquiera para congratularse, porque, como decía Ángel García Vidal, «estamos más cerca, pero hay que seguir». Tras el final de la perforación, comenzó el entubado del pozo con los cilindros de seis metros fabricados ad hoc por una empresa murciana –la parte más delicada es encajar el último, que es en el que está la ventana de un metro por la que saldrán y entrarán los mineros y en el que esta mañana se sigue trabajando– y el recrecimiento de la plataforma de trabajo, el 'cráter' excavado a 23 metros desde el cual se usó la perforadora.

El motivo de este relleno son unos taludes inestables –por la premura y la urgencia de la obra– y una roca que hubo que asegurar. Calcula el ingeniero que tardarán de 12 a 14 horas en esas labores, por lo que los mineros entrarán esta mañana. De este modo, para que los rescatadores puedan trabajar con mayor seguridad, se han rellenado de tierra 12 metros de esa plataforma que antes estaba a -23, creando una nueva superficie de trabajo que estará a un nivel de -10 o -11 metros. Desde ahí, dos mineros descenderán, en la cápsula fabricada para ello por dos herreros de Alhaurín el Grande, por debajo de los -71 metros, que es donde se ha detectado el tapón de arena en el pozo al que cayó Julen.

Los rescatadores trabajarán desde esa ventana del último cilindro que les permitirá 'atacar' la tierra un metro arriba, un metro al frente y un metro abajo (en total, tres), por lo que previsiblemente la cápsula se detendrá a una profundidad de -73 metros para contar con más garantías de localizar al niño por debajo del tapón de arena. Aunque se ha dicho que trabajarán por turnos, fuentes del operativo aseguran que los mineros están acostumbrados a «vivaquear», que es como ellos denominan a las condiciones de supervivencia bajo tierra. «Subirán cuando ya no puedan más, y bajarán otros».

El coordinador técnico del operativo aseguró que han estado varias veces en la plataforma de trabajo y han ensayado cada paso del rescate. «Hemos repasado el proceso muchas veces, no queremos dejar ningún detalle ni cabo suelto. La seguridad es primordial», afirmó Ángel García Vidal, visiblemente más relajado que en anteriores comparecencias. Incluso hizo un croquis a los periodistas para explicarles el trabajo de recrecimiento de la plataforma previo a la intervención de los mineros. Ahora les toca el turno a ellos.

Dicen, según el coordinador técnico, que pueden tardar 24 horas en excavar los tres o cuatro metros de la galería horizontal que conectará los pozos, aunque en la intimidad del operativo han hablado de plazos más cortos si, de una vez por todas, el terreno es favorable.

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