El pocero asegura que tapó la prospección y que confió en que el dueño de la finca en la que cayó Julen tenía los permisos

José Antonio Sánchez, a su llegada a los juzgados esta mañana./Francis Silva
José Antonio Sánchez, a su llegada a los juzgados esta mañana. / Francis Silva

Antonio Sánchez declara durante algo más de media hora ante la magistrada que instruye la causa y se ratifica de lo que manifestó ante la Guardia Civil

ALVARO FRÍAS y JUAN CANOMálaga

Ha sido una minuciosa declaración la que ha prestado hoy en los juzgados Antonio Sánchez, el hombre que hizo el pozo por el que se precipitó el pequeño Julen en la finca de Totalán. Ante la magistrada del Juzgado de Instrucción número 9 de la capital, encargada de la causa abierta a raíz de la muerte del niño, ha asegurado que tapó la prospección y que confió en que el dueño de los terrenos, David Serrano, tenía los permisos necesarios para hacer los trabajos, según ha explicado él mismo tras el paso ante la jueza.

Sánchez llegaba tranquilo a la Ciudad de la Justicia, acompañado por su ayudante, Miguel Gámez, y por el abogado que le asesora, Javier Rodríguez. El pocero ha declarado en calidad de testigo durante algo más de media hora, en la que ha contestado a numerosas preguntas. Sobre todo de los abogados de la defensa del dueño de la finca, David Serrano, que es el único investigado en este caso por un presunto delito de homicidio por imprudencia.

Los letrados del despacho Lawbird Legal Services, que defienden a Serrano, han insistido en preguntar sobre la documentación necesaria para realizar estas prospecciones, sobre la que aseguran que correspondía al pocero solicitar. Al respecto, Sánchez ha aseverado a los periodistas que en la finca había un pozo realizado con anterioridad y que por ello confió en que el propietario tuviera los permisos, sobre los que ha insistido en que Serrano le dijo que no se preocupara.

En la puerta de la Ciudad de la Justicia, el pocero ha dicho que se ha ratificado en lo declarado ante la Guardia Civil, ya que no tiene otra historia que contar. Así ha insistido en que, tal y como hizo entonces, dejó bien tapado el pozo con una piedra de grandes dimensiones y un montículo de tierra alrededor.

Esto se contradice con la línea de defensa del dueño de la finca, quien viene defendiendo desde el primer momento que Sánchez dejó el pozo abierto después de finalizar los trabajos. Además, aseguró que él mismo fue el que tapó la boca de la prospección.

El maquinista que hizo la zanja, a la llegada a los juzgados.
El maquinista que hizo la zanja, a la llegada a los juzgados.

El pocero no ha sido el único en declarar hoy ante la magistrada. También lo han hecho el empleado que trabaja junto a Antonio Sánchez y el maquinista que realizó la zanja en forma de ele en cuya extremidad se encontraba situado el pozo, todos ellos en calidad de testigos.

Ante la Guardia Civil ninguno de los dos dijo que vieran la piedra con la que el pocero afirma que tapó el pozo. Eso sí, el ayudante de Sánchez manifestó que era evidente que la boca de la prospección estaba cegada, puesto que la rueda del camión con el que trabajaban pasó por encima del sondeo.

Por su parte, la persona que hizo la zanja manifestó que vio el montículo de arena en la boca del pozo, pero que éste no estaba tapado. Tras hacer la zanja y quedar la prospección al descubierto, precisó a los agentes que David Serrano puso, con el pie, unas piedras para taparlo.

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