Juanma Moreno: «Andalucía no va a ser sumisa y silenciosa»

Juanma Moreno, ayer durante su discurso durante la toma de posesión como presidente de la Junta de Andalucía./E. P.
Juanma Moreno, ayer durante su discurso durante la toma de posesión como presidente de la Junta de Andalucía. / E. P.

El presidente avisa que mantendrá una «beligerancia activa con quienes quieren dividir a los españoles»

Maria Dolores Tortosa
MARIA DOLORES TORTOSA

Juanma Moreno juró su cargo ayer como presidente del Gobierno de Andalucía en medio de una gran expectación y arropado por el PP de varias generaciones, como Mariano Rajoy y Pablo Casado como sus máximos exponentes, en un acto de gran boato y con dosis de emoción en algunos momentos. El traspaso histórico de poder a quien será a partir de hoy el cargo del PP de mayor peso territorial contó con una gran asistencia de representantes de todos los sectores económicos y sociales de Andalucía.

En su primer discurso como presidente, Moreno dijo que será «un aliado fiel» al Gobierno de España por encima de «batallas partidistas», pero advirtió también de que no va a ser el presidente de una Andalucía «sumisa y silenciosa» y será «combativo si, desde el ataque, la complicidad o la tibieza», se traspasan los límites del «respeto al marco legal y los principios constitucionales».

Toma de posesión con históricos del PP y del PSOE: Rajoy, Arenas, Chaves, Borbolla...

En el acto estaba presente en calidad de representante del Gobierno la ministra de Política Territorial y Función Pública, la catalana Meritxell Batet. Ante ella, enfatizó que Andalucía no estará ajena al «debate sobre España». «Que nadie dude de que esta Presidencia de la Junta de Andalucía mantendrá una beligerancia activa con quienes quieren trocear nuestro país y dividir a los españoles», afirmó con rotundidad en alusión al conflicto secesionista de Cataluña.

«No me debo a ningún otro interés económico, político o personal que no sea el bien general de los andaluces», manifestó Moreno, vestido de azul marino y con corbata roja. Reivindicó el legado de Manuel Clavero Arévalo, dijo que su referente de gobierno es el de Mariano Rajoy y reiteró que su principal objetivo como presidente es la creación de empleo, sobre todo para los jóvenes y también la igualdad entre hombres y mujeres.

La ministra de Política Territorial se comprometió a la lealtad institucional con el nuevo gobierno que presida Moreno, al que ha pedido «respeto» para los antecesores socialistas en el cargo, con alusión especial a Susana Díaz. «Nadie podrá negar, desde el impulso de los valores constitucionales, el avance de Andalucía en estos años de democracia», dijo. «No existen en España, desde hace muchos años, administraciones cautivas de un gobierno, sino administraciones profesionales que asumen la dirección política que en cada caso corresponde mediante el nombramiento de sus cargos de dirección y confianza», mencionó en alusión a las manifestaciones de populares y naranjas de acabar con «los chiringuitos» del PSOE la administración de la Junta.

Moreno se emocionóal recordar a su padre fallecido y que ayer habría cumplido 78 años

Moreno se acordó de todos, con mensajes de especial cariño a Rajoy, Soraya Sáenz de Santamaría y Casado. Estos dos últimos se volvieron a ver de frente después de la dura pugna por el control del PP en el congreso de julio. Moreno apostó por Soraya Sáenz de Santamaría. Al llegar al Parlamento los fotógrafos pidieron a Santamaría y Casado que posaran juntos, pero fue tarea imposible juntarlos.

La ceremonia de la investidura, la más multitudinaria que se recuerda en Las Cinco Llagas, llenó de emoción a todos los populares presentes y sirvió de preámbulo a la convención nacional este fin de semana. Casado y Rajoy cogieron el AVE para llegar a tiempo de la apertura del cónclave por la tarde en Madrid.

El más emocionado de todos los presentes parecía Javier Arenas, que intentó cuatro veces llegar a San Telmo sin conseguirlo. Acudió acompañado de su familia y Moreno le dedicó a él y a Teófila Martínez, dos de sus antecesores en el PP andaluz, palabras de agradecimiento. Todos los presidentes del partido, desde que este era Alianza Popular en los ochenta estaban allí, además de los citados, Gabino Puche, Antonio Hernández Mancha y Juan Ignacio Zoido. También acudieron varios presidentes autonómicos del PP, como el de Galicia, Alberto Núñez Feijóo, y el de Madrid, Ángel Garrido, de la Rioja, Ignacio Ceniceros; y los presidentes de Ceuta y Melilla, Juan Jesús Vivas yJuan José Imbroda, respectivamente.

Los históricos del PP se encontraron cara a cara tras muchos años con históricos del PSOE de los que fueron adversarios a muerte, pero la cortesía se impuso a la nostalgia con apretones de mano de los anteriores con los expresidentes socialistas Manuel Chaves y José Rodríguez de la Borbolla y el expresidente del Parlamento Javier Torres Vela. Acudieron para dar naturaleza de normalidad institucional al traspaso de poderes de casi cuatro décadas de presidencias socialistas a la primera del PP y hacer que Susana Díaz no se sintiera demasiado sola.

El protocolo del Parlamento siempre invita a los excargos y exdiputados andaluces. Al parecer hubo un fallo en este servicio protocolario, ya que a José Antonio Griñán no le llegó la invitación.

La ceremonia fue presidida por la presidenta del Parlamento, Marta Bosquet, además de por la ministra de Política Territorial y Función Pública, Meritxell Batet. Muy cerca, entre los invitados, también estaba Ana Pastor, presidenta del Congreso. También estuvieron los representantes de Adelante Andalucía y Vox, Antonio Maíllo y Francisco Serrano, a los que el protocolo obliga a estar uno al lado del otro. Y Susana Díaz, en calidad como ellos de líder de la oposición, propiciando varios saludos golosos para los fotógrafos, como el primer apretón de manos con el portavoz de Vox; dos besos a su ex aliado Juan Marín, que se había quejado minutos antes de que Díaz le había retirado el saludo por haber pactado con el PP; un abrazo efusivo a Santamaría y otro saludo también afectuoso a Rajoy.

El momento más emotivo fue cuando al final del discurso, Juanma Moreno recordó a su padre, fallecido, y que ayer hubiera cumplido 78 años. Las fechas simbólicas parece que se han confabulado con suerte para Moreno, quien pronunció su discurso de investidura el pasado día 15 cuando hacía cinco años de la muerte de su progenitor, un comerciante de Málaga que emigró a Cataluña en los años sesenta. «Tenía la esperanza de vivir este día y de ser testigo de la alternancia; seguro que como padre y como andaluz, estaría orgulloso». Moreno nació en Barcelona en 1970 junto al Camp Nou, pero con poca edad se trasladó a Málaga, en cuya barriada de Las Chapas se crió. En la primera fila de invitados estaban su madre, María, y sus hermanas, Lola y Cristina, además de su mujer Manuela Villena, madre de sus tres hijos y con quien ha compartido años de militancia y trabajo en el PP. Dos de los niños presenciaron la ceremonia muy callados y expectantes.

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