Diario Sur

Una legislatura municipal de impuestos congelados

Una legislatura municipal de impuestos congelados
  • La congelación de tributos y tasas en Málaga marca el mapa local por encima del color político

La «desideologización» de las políticas impositivas de los últimos años –tal como lo define el catedrático de Derecho Constitucional de la UMA Ángel Rodríguez–, sumada a la crisis económica, son los principales factores en los que recae la nueva realidad municipal en lo referente a los impuestos y tasas que dependen de los consistorios. Aunque había comenzado de manera tímida hace unos años, este último mandato que comenzó en mayo de 2015 ha traído consigo, al menos en la provincia de Málaga, una dinámica de congelación de los impuestos que dependen de los ayuntamientos.

Desde el coeficiente del IBI hasta las licencias de obra y apertura, y pasando por el impuesto de circulación, las principales ordenanzas se han mantenido iguales desde entonces por voluntad de los equipos de gobierno, con la salvedad de aquellos consistorios, como el de Torremolinos, cuya congelación no depende de las voluntades políticas, sino del bloqueo a unos nuevos presupuestos.

En este nuevo ‘tiempo político’, los principales ayuntamientos de la provincia están gobernados por pocas mayorías absolutas, bipartitos de centro derecha, de centro izquierda, tripartitos y algún cuatripartito. En todos ellos la política impositiva ha sido la misma: congelar los impuestos para «no dañar el bolsillo de los vecinos», como apuntan, por ejemplo, desde el equipo de gobierno de Alhaurín de la Torre, municipio en el que gobierna el Partido Popular con mayoría absoluta.

Pese a esta dinámica, sí que es cierto que en algunas localidades se han tenido que tomar medidas extremas de recaudación (como el caso de Arriate), mientras que en otros aún perviven impuestos que suenan a otra época, como la llamada ‘tasa de carruajes’ del citado municipio de Alhaurín de la Torre.

Disparidades internas

Marbella, gobernado por un tripartito formado por el PSOE, Izquierda Unida y Opción Sampedreña con apoyos puntuales de Costa del Sol Sí Puede, es uno de los ejemplos paradigmáticos de este nuevo mandato, en el que conviven diferentes posturas ideológicas que, sin embargo, han seguido a grandes rasgos la política impositiva de otros consistorios en los que gobierna el Partido Popular con mayoría absoluta. Dentro de las filas de este equipo hay opiniones diversas sobre los motivos por los que se han tomado estas decisiones.

El concejal Manuel Osorio está al frente de la cartera de Hacienda. Osorio pertenece a OSP, partido que se define como una opción política no ideológica. De acuerdo con esa descripción, Osorio considera que la política fiscal de los gobiernos municipales está dictada por el sentido común. «Lo lógico es que se si quieren mantener los servicios y hay necesidad se suban tasas e impuestos, pero al mismo tiempo se bajen si no hay necesidad», sostiene. El edil explica que si actualmente no existiese la limitación que impone la Ley de Estabilidad Presupuestaria, el Ayuntamiento de Marbella bajaría algunos impuestos. «Que la gente tenga la menor carga impositiva posible es de sentido común», asegura.

La cuestión fiscal marcó gran parte del debate político durante el anterior mandato municipal, en el que la popular Ángeles Muñoz estaba al frente del Ayuntamiento. Tras una subida en el recibo del IBI, todos los partidos de la oposición en aquel momento lanzaron duras críticas contra el gobierno municipal e incluso el PSOE puso en marcha una campaña en la calle y en las redes sociales en la que acusaba a la entonces alcaldesa de asfixiar a los ciudadanos con los impuestos. Una de las primeras medidas del tripartito tras llegar al poder fue anunciar una reducción en los tipos del IBI.

En el lado contrario, el portavoz de IU en el Ayuntamiento de Marbella y miembro también del equipo de gobierno, Miguel Díaz, considera que sí hay diferencias entre las políticas fiscales conservadoras y progresistas. Sin embargo, reconoce que en el caso del equipo de gobierno que integra, las que se aplican están condicionadas por las circunstancias y por la relación de fuerzas internas del gobierno, en el que IU sólo cuenta con dos ediles. En ese sentido, sostiene que los impuestos son instrumentos necesarios para la justicia social y citó algunas de las medidas que se han tomado desde el Ayuntamiento de Marbella, como la reducción del IBI a los hoteles que mantienen su actividad durante todo el año, la eliminación de tasas como las de escaparates o rótulos que gravaban al pequeño comercio o la tasa impuesta a los cajeros automáticos por ocupación de la vía pública, adoptada por el anterior equipo de gobierno tras una moción en ese sentido presentada por Izquierda Unida. Asimismo, en la segunda ciudad de la provincia, por poner un ejemplo, el Ayuntamiento no está cobrando las licencias de apertura, además de haber congelado, entre otras cosas, el impuesto de circulación de turismos.

«Disciplina presupuestaria»

El caso opuesto al de Marbella en cuanto a la situación política (un nuevo equipo de gobierno formado por dos partidos de izquierda) podría ser el de Alhaurín de la Torre, en el que el PP gobierna con mayoría absoluta desde hace varias legislaturas, y en el que también se han congelado todos los impuestos y tasas, e incluso alguno de ellos se ha podido reducir.

Desde el Ayuntamiento aseguran que durante los años de «penuria económica» se tuvieron que tomar decisiones complicadas, pero que ahora, «con una visible recuperación», la mejor política fiscal que se puede llevar a cabo es no tocar los impuestos, «o tocarlos a la baja», matizan fuentes del equipo de gobierno.

A su juicio, esto está siendo posible gracias al «engranaje municipal», pero también a una política de guardar cuando había menos. «Es, al fin y al cabo, una cuestión de disciplina presupuestaria, tomando como punto de partida que cuanto menos saquemos del bolsillo del ciudadano, mejor», explican. Desde Alhaurín aseguran que durante muchos años intentaron pensar más en el bolsillo del ciudadano que en las inversiones –«que también se demandaban»– por lo que en tiempos de recuperación se han podido mantener los impuestos y las tasas.

En cuanto a la cuestión más ideológica, desde este ayuntamiento creen que hacer política es estar al pie de la calle, y que eso es la mejor ideología de todas. «Ser liberal es mirar por el bolsillo de los vecinos, pero eso no quiere decir que no haya existido el gasto social; al contrario, aquí se han equilibrado las cuentas mientras que el gasto social ha sido uno de cada tres euros del presupuesto», señalan. Tal como sostienen desde la localidad alhaurina, ningún vecino que lo necesitara se ha podido sentir desatendido. «Creemos que ser liberal, y al mismo tiempo ser saludable, significa no endeudarse. Hay que mirar la economía del Ayuntamiento como si se mirara la economía de nuestras casas. Eso te permite tener un respiro, y por lo tanto es una política progresista», sentencian.

Pese a que cada uno de los grandes municipios tiene sus peculiaridades políticas, ideológicas o incluso estratégicas, en lo que sí coinciden todos los equipos de gobierno es en no esconderse a la hora de defender estas congelaciones de impuestos, planteando además como un triunfo si se consiguen reducir al mínimo de lo que permite la ley. No obstante, tras la reforma de la Ley de Administraciones Locales, ésta fiscaliza las cuentas públicas de una manera más concienzuda, imponiendo una serie de restricciones u obligaciones en materia fiscal. Lo que sí parece, a la vista de las tomas de decisiones en las haciendas de cada localidad, es que congelar impuestos es la decisión que más atrae al votante, sea del partido que sea, y tenga la ideología que tenga.

En esta información han colaborado: Héctor Barbotta, Fernando Torres, Alberto Gómez, Francisco Jiménez, Eugenio Cabezas, Antonio J. Guerrero, Leandro Pavón, Agustín Peláez y Vanessa Melgar.

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