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Norman Bethune. / Cedidas Jesús Majada | Centro Andaluz de la Fotografía

Norman Bethune, el médico canadiense que plasmó el horror de la Carretera de Málaga-Almería

  • Suyo es el testimonio más fiel de lo que ocurrió durante aquel éxodo de la Guerra Civil, ya que a él y a su ayudante, Hazen Size, pertenecen las únicas imágenes que hay sobre la huida

documental
  • Febrero 1937. Memoria de una huida

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Norman Bethune (Gravenhurst, Canada, 1899-1939) era un reputado cirujano pulmonar en su país cuando las noticias sobre el comienzo de la Guerra Civil en España le impactan y decide abandonar su puesto como jefe de servicio del Hospital Sacre-Coeur en Montreal para enrolarse como voluntario sanitario en el frente republicano. El 3 de noviembre de 1936 llega a España y se incorpora a las Brigadas Internacionales, donde se encarga de coordinar la ayuda médica que llega desde Canadá. Bethune crea un servicio médico que suministra sangre al frente y pone en marcha la primera unidad móvil para hacer transfusiones de sangre que empieza a funcionar en Madrid.

Cuando Bethune tiene conocimiento de la caída de Málaga y de la huida multitudinaria, decide dirigirse a Almería para socorrer a los refugiados. Llega el día 10 de febrero y se adentra con su ambulancia en sentido inverso, lo que ve le deja impactado:

“Una muchedumbre de personas y animales ocupaba todo el ancho de la carretera... La llanura se extendía tan lejos como la vista podía alcanzar y por ella serpenteaba una hilera de 30 kilómetros de seres humanos, como un gusano gigantesco con innumerables pies que levanta una nube de polvo que se extendía hasta más allá del horizonte. (...) Yacían hambrientos en los campos, atenazados, moviéndose solamente para mordisquear alguna hierba. Sedientos, descansando sobre las rocas o vagando temblorosos sin rumbo(...) Los muertos estaban esparcidos entre los enfermos con los ojos abiertos al sol”.

Sobrecogido, Bethune decide vaciar su ambulancia y utilizarla para transportar a refugiados: “Resolvimos regresar para dedicarnos a transportar a los más desvalidos... Descargamos el equipo y las existencias de sangre (...) Después abrimos las puertas traseras. Se podía ver la excitación en los rostros de los refugiados. Todos esperaban, pero sin saber si tendrían posibilidades. Una multitud de padres y madres se apretó alrededor del coche. Decidimos transportar a las familias que tuviesen más niños y a los niños sin padres, que eran incontrolables. Llevábamos a 30 ó 40 personas en cada viaje”.

El médico y sus ayudantes recorren, incansables, durante cuatro días y cuatro noches la carretera salvando a personas. Sus experiencias quedan plasmadas en un diario sobre los hechos.

Norman Bethune fallece dos años después de una septicemia en China debido a un corte en una operación durante la guerra ruso-japonesa.

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