La autopsia revela que la pequeña Lucía murió por un fuerte golpe en la cabeza

El padre, con la camiseta blanca, y la madre acudieron al lugar donde se encontró el cuerpo de Lucía. / Foto: Salvador Salas | Vídeo: Jon A. Sedano

La menor de tres años no presenta más lesiones y comienza a ganar peso la hipótesis de una muerte accidental al ser golpeada por el cercanías Málaga-Álora

ANTONIO M. ROMERO y ALVARO FRÍAS

La autopsia de Lucía Vivar revela que la pequeña de tres años, hallada muerta esta mañana tras su desaparición en la noche del miércoles, falleció por un golpe muy fuerte en la cabeza. La autopsia detalla que el cuerpo presenta un traumatismo craneoencefálico severo y ninguna otra lesión en el cuerpo.

La conclusión de la autopsia, que se ha realizado con la máxima celeridad, da peso a la principal hipótesis que barajan los investigadores y que apunta a que la menor se despistó, siguió la vía del tren a lo largo de tres kilómetros hasta que se cansó y se acurrucó en la vía. La pequeña habría resultado golpeada por el primer cercanías Málaga-Álora de la mañana. Se trataría por tanto de una muerte accidental.

Aun así, los investigadores no descartan ninguna otra hipótesis y serán los agentes de la Policía Judicial de la Guardia Civil quienes arrojen nuevos datos que permitan esclarecer por completo este suceso. El juzgado de guardia ya ha ordenado la entrega del cuerpo de la menor a la familia. La misa y entierro de la niña será este viernes a las 12.00 en el cementerio de Alhaurín el Grande, según ha confirmado la alcaldesa del municipio, Antonia Ledesma.

Ocho horas de búsqueda

La comarca malagueña del Guadalhorce se ha vestido hoy de luto tras el hallazgo, a primeras horas de la mañana, del cuerpo sin vida de la pequeña Lucía Vivar Hidalgo, tras algo más de ocho horas desaparecida.

La tragedia se empezó a escribir sobre las 11.20 de la noche del miércoles, cuando los padres de la menor, Antonio, oriundo de Pizarra, y Almudena, natural de Alhaurín el Grande, donde residía este joven matrimonio con su única hija, se percataron de que Lucía se había extraviado mientras jugaba con sus primos en el bar La Estación, ubicado en la barriada del mismo nombre de Pizarra, donde la familia estaba cenando. El establecimiento ocupa lo que era el antiguo apeadero del tren y cuenta con dos puertas. La principal que da a una pequeña plaza y la trasera, que da al andén de las vías del ferrocarril. Según testigos presenciales, la menor estaba jugando entre una puerta y otra hasta que se perdió su rastro. La única pista fue el chupete que quedó junto a la terminal electrónica de venta de billetes.

Tras darse la voz de alarma de la desaparición se puso en marcha el protocolo policial de búsqueda, donde el pueblo de Pizarra, de unos 9.300 habitantes, se volcó con unas 600 personas realizando batidas por el pueblo y sus alrededores (con zonas de riego y plantaciones de cítricos) buscando a Lucía. La Guardia Civil pidió a Sevilla el envío de perros adiestrados en la búsqueda de personas, que llegaron de madrugada.

Cuando se iba a empezar una batida en las zonas ya más alejadas de la desaparición, fuentes consultadas explicaron que el maquinista del tren de Cercanías que cubre la línea entre Álora y Málaga se había percatado de que había “algo extraño” en la vía y avisó al Administrador de Infraestructuras Ferroviarias (Adif) -organismo que ya estaba alerta de la búsqueda de una menor y la posibilidad de que estuviera en las cercanías de la línea férrea- quien dio parte a la Guardia Civil.

Las primeras unidades policiales que llegaron al lugar de los hechos, el punto kilométrico 158 de la línea de Cercanías y cercano al kilómetro 3 de la A-7077 (conocida en la zona como la carretera de la Pista) y situado ya en el término municipal de Álora, comprobaron que se trataba de la pequeña Lucía. El punto se encuentra a siete kilómetros por carretera del lugar en el que desapareció y poco más de tres kilómetros en tren.

En ese momento, se dio parte a la autoridad judicial -el Juzgado de Instrucción número 10 de Málaga se ha hecho cargo de las investigaciones-, que se personó en este paraje, situado entre la maleza y los campos de limones, junto a los familiares de la niña, voluntarios y los alcaldes de Pizarra, Félix Lozano, Álora, José Sánchez, y Alhaurín el Grande, Antonia Ledesma. Localidades que han decretado tres días de luto oficial, han izado las banderas a media asta y han suspendido todos los actos previstos para este fin de semana.

La veintena de pasajeros que iba en el tren permaneció en el mismo hasta las 9.50 de la mañana en que llegó un autobús para trasladarlos a Málaga. Uno de los viajeros relató a este periódico que al poco de montarse en el tren se detuvieron y que la tripulación les explicó que habían parado porque el maquinista había visto “algo extraño” en la vía y que hasta poco después no supieron que se trataba del cuerpo de la pequeña Lucía.

Poco antes de las 10.15 horas se produjo el levantamiento del cadáver de la pequeña para su traslado al Instituto de Medicina Legal (IML) de Málaga. Las fuentes consultadas, investigan que la menor, tras su desaparición, hubiera echado a andar por las vías del tren durante unos tres kilómetros y que al entrarle sueño se habría acurrucado junto a la vía. La muerte, añadieron, le podría haber sobrevenido al ser golpeada por el tren, ya que presentaba un golpe en la cabeza.

Esta trágica muerte ha supuesto un duro golpe para sus padres, tíos y abuelos, que han requerido atención psicológica, y un fuerte mazazo para las localidades del Valle del Guadalhorce donde la familia tiene vínculos. Los alcaldes de Pizarra y Álora han comparecido a las puertas del Ayuntamiento del primero de estos municipios para mostrar su consternación por esta trágica muerte y dar todo el apoyo a los familiares.

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