El cine Astoria: de su inauguración en 1966 hasta su próxima demolición

Inmediaciones del cine Astoria en el año 1992, cuando se estrenaba la película 'Instinto Básico'. las colas llegaban hasta la plaza de la Merced. /SUR
Inmediaciones del cine Astoria en el año 1992, cuando se estrenaba la película 'Instinto Básico'. las colas llegaban hasta la plaza de la Merced. / SUR

Fue una de las salas históricas de la Málaga del último medio siglo

Francisco Griñán
FRANCISCO GRIÑÁNMálaga

Fue una de las salas históricas de la Málaga del último medio siglo. Pero, después de varios años de abandono, comienza la cuenta atrás para su desaparición. El que fuera el cine de referencia en la ciudad y parte fundamental de la memoria colectiva de los espectadores de los 70, 80 y 90 pasará a la historia en breve. Ahora que el proceso para su demolición ha comenzado, repasamos la vida del cine Astoria, en la capital.

No tenía una arquitectura singular. Su patio de butacas era milenario, pero no el más grande de la ciudad. Tampoco estaba situado en pleno centro, donde reinaban Málaga Cinema, Goya y Echegaray. Pero nadie le ganaba en modernidad. Ni en su cartelera de riguroso estreno. Ni en el glamour de sus gigantescos cartelones pintados a mano en su fachada. Ni en su característico y emblemático nombre: Cine Astoria. La sala abrió sus puertas el 20 de enero de 1966 en la plaza de la Merced planteando un golpe de estado a la exhibición en la capital. Hoy es la sombra de lo que fue. Un esqueleto que espera un nuevo destino. Pero hasta en los huesos conserva cierta dignidad de su glamouroso pasado en technicolor.

La inauguración del Astoria ya avanzó que no iba a ser una sala más. La película elegida para abrir su cartelera fue el clásico My Fair Lady (1964), con una inolvidable Audrey Hepburn que permitió cotizar las entradas del patio de butacas a treinta pesetas (0,18 céntimos al cambio actual), mientras que las del anfiteatro salían por poco menos: 25 pesetas (0,15 céntimos). Precios que llaman la atención, ya que la empresa optó por proyectar este musical en versión original con subtítulos «para conservar en su integridad toda la pureza de esta magistral película», explicaban en SUR. La recaudación inaugural fue además benéfica ya que se destinó al hospital de la Cruz Roja.

Diseñado por el arquitecto Juan Jaúregui, el cine tuvo un diseño funcional, pero supo explotar los últimos avances en exhibición, aforo y equipos de proyección. «Enrique y José María Moreno invirtieron mucho dinero e ilusión en el Astoria y viajaron por toda España para ver cines, porque querían que fuese un edificio moderno con las últimas instalaciones», recordaba para SUR la nieta de estos empresarios, Victoria Moreno, cuya familia residía en la viviendas de las plantas superiores del edificio.

El Astoria fue el vértice principal del triángulo cinematográfico de la plaza de la Merced con los otros cines de esta cadena familiar, el Andalucía y el decano Victoria, que formaban una suerte de Gran Vía malagueña que enlazaba con el vecino Albéniz de Alcazabilla. La modernidad y una programación con los estrenos más sonados se aliaron con la nueva sala cuya llegada aceleró la desaparición de los emblemas de entonces, Goya y Málaga Cinema, mientras la empresa Moreno convertía en una marca el Circuito Astoria, en el que, además de las tres salas señaladas, se integraron Echegaray, Coliseum y Atlántida.

Un imperio cinematográfico en el que los espectadores que ahora andan entre los treinta y cincuenta años recuerdan míticas películas, como el estreno de Superman en marzo de 1979 con una promoción espectacular que incluyó una reproducción de Christopher Reeve con su traje azul y capa roja que se salía del cartel anunciador y volaba por la fachada del Astoria hasta una altura de unos diez metros. Aunque más kilométricas fueron aún las colas para ver al hombre de acero, que siguió planeando sobre la marquesina del Astoria dos meses y medio. Unas aglomeraciones cinéfilas que eran habituales y que se transformaban en extraordinarias con sonados títulos, como el de la controvertida cinta El último tango en París, que se estrenó ya en democracia (1978), o la provocativa Instinto básico (1992), que en sus primeros 12 días de proyección recibió a 20.000 malagueños. El publicitado cruce de piernas de Sharon Stone era lo más comentado a la salida el cine.

Fotos de las fachadas de los cines Astoria y Victoria y público en la entrada en los años 80. / Archivo. SUR

La familia Moreno vendió en 1984 el Astoria y el resto de cines de su circuito a la empresa Mendivil, propietaria del América Multicines, por 180 millones de pesetas. En su segunda etapa, el cine siguió manteniendo su caché, aunque los nuevos multisalas de los 90 lo fueron arrinconando hasta que cerró en 2004. El Ayuntamiento ya rondaba el edificio, pero una promotora inmobiliaria lo adquirió para un proyecto de viviendas de lujo que no prosperó. Finalmente, el Consistorio lo acabó adquiriendo en 2010 por un precio muy superior al que había manejado años antes, 20,7 millones de euros.