El PSOE advierte a los independentistas de que el veto a Iceta traerá consecuencias

El rechazo a la propuesta de Sánchez marcará las relaciones entre el Gobierno y la Generalitat para la legislatura

Ramón Gorriarán
RAMÓN GORRIARÁNMadrid

Los independentistas han reventado los planes de Pedro Sánchez para encontrar una salida al conflicto político en Cataluña, en la que Miquel Iceta como presidente de Senado debía de jugar un papel decisivo. La negativa de Esquerra y JxCat a respaldar en el Parlamento catalán la elección del líder del PSC como senador desarboló la operación. Una negativa que motivó el enfado monumental de Sánchez y la advertencia de los socialistas a los secesionistas de que el desplante tendrá consecuencias negativas para sus relaciones y para las del Gobierno con la Generalitat.

El PSOE todavía mantiene un hilo de esperanza para que en la votación de hoy la situación se dé la vuelta y el Parlamento catalán designe a Iceta senador, paso previo para presidir la Cámara alta. Pero los socialistas reconocen que es más deseo que posibilidad. Con el no de Esquerra, JxCat y la CUP son 65 en contra. Iceta solo cuenta con el respaldo del PSC y los comunes, 25 votos. Los 36 de Ciudadanos se abstendrán y los cuatro del PP, también. En el mejor de los casos para el primer secretario del PSC se podría producir un empate a 65 siempre que populares y 'naranjas' pasen de la abstención al 'sí'. En caso de repetirse la igualdad en tres votaciones, el reglamento de la Cámara establece que se rechaza la nominación.

Pero son cábalas. La primera operación de calado de la legislatura diseñada por Sánchez camina con paso firme hacia el fracaso. Nunca en los 40 años de vida democrática un parlamento autonómico había vetado la propuesta de un grupo para elegir a un senador. De esa premisa había partido el presidente del Gobierno para hacer su elección, pero erró el cálculo. No reparó en que también nunca se ha vivido en un clima tan hostil como el que reina en el Parlamento catalán. Los argumentos esgrimidos por Esquerra y JxCat para justificar su rechazo fueron lo de menos. Iceta es un eslabón más en la cadena de enfrentamientos habidos y por haber entre soberanistas y constitucionalistas.

Los dirigentes del PSOE reconocen que el portazo traerá consecuencias. Iceta señaló en la Sexta que el rechazo, además de ser «una aberración democrática, dificultará mucho las cosas de ahora en adelante porque la vida es así, un toma y daca. Lo que siembras, luego recoges». Sánchez, aunque atesoraba una indignación similar, no fue tan lejos y en un acto electoral en San Sebastián denunció que los soberanistas «están vetando la convivencia y la concordia» con el rechazo a su candidato para el Senado. Con esa actitud, prosiguió, muestran que «tienen miedo a las soluciones, al diálogo» porque no quieren salir de su zona de confort, la del enfrentamiento. Con esa dinámica, no corren el riesgo de perder apoyo en las calles y las urnas, y, en palabras de Sánchez, no tienen que ponerse ante los suyos para decirles que «la independencia no va a ser posible y que la única alternativa se llama Constitución y Estatuto».

No es la primera vez

El revés propinado por Esquerra liquidó la resistencia de algunos dirigentes socialistas, incluido el presidente del Gobierno, que diferenciaban entre las actitudes de los republicanos y las de JxCat. Veían en los de Oriol Junqueras una vía posibilista y pragmática mientras que los fieles a Carles Puigdemont eran la expresión del irredentismo. No es, además, la primera vez que los republicanos echan por tierra las posibilidades de encontrar espacios de convivencia. Lo hicieron el 26 y 27 de octubre de 2017, cuando convencieron a un Puigdemont dubitativo de que debía proclamar la independencia y no convocar elecciones. Lo volvieron a hacer dos meses atrás, cuando anunciaron su negativa a tramitar los Presupuestos en el Congreso, un veto que condujo a la convocatoria adelantada de elecciones. Unos gestos que solo se explican por el pulso que mantienen con JxCat por ser los mejores depositarios de las esencias del independentismo.

La primera consecuencia del veto será que «nada será igual a partir de ahora», apuntó un diputado próximo a Sánchez. El presidente «no está contento», comentó Iceta para describir con suavidad el estado de ánimo del líder socialista. Por lo pronto, el diálogo entre el Gobierno y la Generalitat tendrá que esperar y la leve distensión de la legislatura pasada no tendrá continuidad inmediata.