«El perro tenía dos disparos encima y seguía mordiéndome, hasta que le dieron el tercero»

Le han dado más de 30 puntos para curar las heridas del ataque, que duró 25 minutos./
Le han dado más de 30 puntos para curar las heridas del ataque, que duró 25 minutos.

El dueño al que le atacó el animal relata en esta entrevista cómo pidió a la Policía que lo matase mientras sangraba de forma abundante por un brazo y las dos manos

SERGIO LORENZO

«Es que era su vida o la mía», repetía ayer por la tarde, en su domicilio, el joven (que prefiere no decir su nombre ni el de su mascota) que se recupera de las heridas que le ha causado su propio perro, de raza bull terrier. El animal lo atacó a las siete de la tarde del lunes, cuando le estaba paseando por un descampado próximo a la calle Las Violetas, en Cáceres el Viejo. Su novia y otros vecinos llamaron al servicio de emergencias 112 reclamando ayuda urgente. Llegó una dotación de la Policía Nacional que comprobó que el perro no dejaba de morderle; en esos momentos el joven sangraba ya de forma abundante por un brazo y las dos manos. El propio dueño les pidió que le mataran, como relata en una entrevista al periódico Hoy de Badajoz: «¡Matad al perro! ¡Matadlo, que si no me mata él a mí!». Un agente disparó tres veces para salvar a su dueño.

¿Cuánto años tenía el perro?

Nueve años. Toda su vida ha estado conmigo y nunca había dado ni un problema.

¿Entonces, qué le ha pasado?

Simplemente, que al perro le gustaba comerse los palos y al hacer caquita se le quedaban enganchados y él intentaba quitárselos, pero no podía. Yo vi que salía como un palino del culo, entonces cogí un plástico, le tiré un poco, y ya al tirarle el perro se dio la vuelta y me cogió.

¿Así que le atacó cuando le intentaba ayudar?

Sí. Ni le he reñido ni se estaba pegando con otro perro. Porque si dices que le estás pegando, pues mira... Pero no, fue simplemente eso: tirarle un poquito del palo. Le haría daño, se dio la vuelta y me enganchó el brazo. Mi novia intentó quitármelo, pero no me soltaba ni hacía otra cosa más que morderme.

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