Villanueva del Trabuco, anegada por las fuertes lluvias

Vecinos se afanan por retirar los efectos del tempora. /
Vecinos se afanan por retirar los efectos del tempora.

El centro de la localidad, donde ya trabajan decenas de personas, se ha llenado de agua y barro. Hasta la zona se han desplazado varios vehículos del Consorcio Provincial de Bomberos, además de voluntarios y maquinaria pesada.

Fernando Torres
FERNANDO TORRES

Un poco más tarde que en el Valle del Guadalhorce, Villanueva del Trabuco también se ha visto afectado por el temporal de lluvia. A las cinco de la madrugada, las precipitaciones comenzaron a intensificarse hasta que el arroyo de los Crespos, que discurre por la zona alta del municipio, alcanzó el máximo de su capacidad. La fuerza del agua arrastró varios vehículos hacia la Avenida de Málaga, eje central del casco urbano, donde ya trabajan decenas de vecinos y operarios para retirar el lodo que cubre las aceras y que se ha colado en muchas de las viviendas que dan a la calle. Hasta la zona se han desplazado varios vehículos del Consorcio Provincial de Bomberos, además de voluntarios y maquinaria pesada.

La carretera que conecta el Trabuco con Villanueva del Rosario ha permanecido cortada varias horas a causa de la acción del agua, que ha cruzado la vía de lado a lado en varios puntos. Los efectivos de la Guardia Civil que trabajan en la zona han indicado que no se han producido daños personales.

Los vecinos de Avenida Málaga se han llevado la peor parte. Una veintena de viviendas han sufrido inundaciones de distinto calado, pese a que muchos de ellos trataron de bloquear las puertas con tablones de madera. «Con la segunda oleada las protecciones salieron despedidas», explica Juan Pedro García, uno de los propietarios que lleva toda la mañana achicando y limpiando barro. «Podría haber sido peor, en 2012 el nivel de la inundación era mucho más alto». García asegura que habrá que sustituir el suelo de su casa, pero que, por experiencia, ya habían puesto a salvo los bienes de más valor y aparatos eléctricos para evitar que resultasen dañados. «Mientras que no arreglen el arroyo esto seguirá pasando, lo peor es que estamos acostumbrados, cada vez que llueve pasa esto con más o menos fuerza».

García no está triste pese a la situación. «Al final te quedas con lo bueno, con toda la gente que ha venido a ayudar sin tener que pedírselo», explica con una sonrisa entre varios vecinos que paran a tomar el aire.

En calle Pintor Montoro Frías, por la que discurre el arroyo, también se han producido daños importantes, ya que la avenida se convirtió en un río. Muchos de los garajes tienen instalados sistemas de bloqueo contra el agua, pero han fallado por la fuerza de la riada. «Por suerte no teníamos muchas cosas de valor, un par de puertas y muebles viejos», comentan desde el interior de una de las cocheras. Calle arriba la situación es peor y decenas de vecinos tratan de limpiar enseres, vehículos y muebles llenos de agua.