La Sierra de las Nieves espera su corona como Parque Nacional

Sierra de las Nieves concentra el 65% de la superficie de pinsapar en España. /
Sierra de las Nieves concentra el 65% de la superficie de pinsapar en España.

La declaración de esta joya con esta calificación en 2017 sumará un atractivo más a la provincia

ANA PÉREZ-BRYAN

Que la provincia esconde tesoros que la convierten en un espacio único y genuino por su equilibrada presencia de costa y montaña es una realidad que ya a pocos escapa, pero que el interior es una joya que poco a poco va reivindicándose como referencia más allá de la frontera local es un fenómeno especialmente constatable en los últimos años. El último ejemplo, con la declaración del Sitio de los Dólmenes de Antequera como Patrimonio Mundial de la Unesco no ha hecho más que dar carta de naturaleza a esta realidad privilegiada: está bien que lo tengamos, pero también que se reconozca. En este escenario, si 2016 quedará en el recuerdo como el año de los Dólmenes, 2017 será, previsiblemente, el de Sierra de las Nieves, que aspira a convertirse en el primer Parque Nacional de la provincia y el tercero en Andalucía, junto con Sierra Nevada y Doñana.

Los atractivos

Pinsapo. Es el emblema del parque, con el 65% de los pinsapares de España. En el mundo sólo existen en la Sierra de las Nieves, Grazalema y Marruecos.
Quejigo de montaña. Esta especie es exclusiva de las zonas más altas del parque.
Cabra hispánica. Especie casi extinguida de la Península, es con el pinsapo el emblema del parque. Hay 1.100 ejemplares.
Águila perdicera. Especie amenazada, habita las zonas más escarpadas.
Peridotitas. Roca magmática, exclusiva a nivel mundial de Sierra de las Nieves y uno de los argumentos fundamentales para ser Parque Nacional.
Pico Torrecilla. Situado a 1.919 metros, es el más alto de Andalucía occidental.

A esta protección máxima aspira esta joya medioambiental que comparten los términos municipales de Casarabonela, Alozaina, Guaro, Ojén, El Burgo, Istán, Monda, Parauta, Ronda, Tolox, Yunquera y Benahavís, que sin duda se beneficiarán de una catalogación que podrían la corona perfecta a una reivindicación histórica. Porque el deseo de que la Sierra de las Nieves pase de Parque Natural (declarado en 1989) a Parque Nacional no es nuevo: hace nada menos que siete décadas los primeros visionarios del potencial de este entorno natural comenzaron a poner la semilla de lo que hoy es un esfuerzo enorme (y colectivo) que se desarrolla en varios frentes.

El antecedente más reciente de esta campaña ilusionante cuyo fruto se recogerá a lo largo de 2017 está en 2011, cuando la Junta Rectora del Parque Natural de Sierra de las Nieves solicitó formalmente a la Junta de Andalucía esta figura de protección. La consejería de Medio Ambiente recogió el guante tres años después e inició el procedimiento para conseguir la máxima figura de protección de espacios naturales que recoge el ordenamiento jurídico español. El fin de este camino repleto de requisitos burocráticos se espera para finales de 2017, con la aprobación de la declaración de Parque Nacional por parte del Gobierno y las Cortes Generales. Eso sí, siempre que en España haya conseguido resolver el puzzle de un Gobierno estable y no en funciones. Más allá de esta contingencia puramente política, y a pesar de que todos los sectores implicados en este trabajo dan por hecho que la catalogación será una realidad al cien por cien, al camino hacia la meta aún le quedan muchas paradas. Uno de los pasos definitivos se dio a finales del año pasado, cuando la consejería de Medio Ambiente remitió al Gobierno el primer borrador con la propuesta de Declaración de Parque Nacional. Ahora se abren varios frentes de trabajo para que este documento se ajuste con exactitud a los requisitos de la nueva Ley de Parques Nacionales, promulgada en diciembre de 2014. Y eso incluye un largo debate derivado de los periodos de exposición pública que quedan por delante y en el que aportarán su opinión no sólo los alcaldes de la zona, sino también grupos ecologistas, senderistas, cazadores o ciudadanos de a pie, llamados a participar en esta figura legal común en todos los procesos de estas características. Además, y al igual que ocurriera en el caso de los Dólmenes, la Junta ha puesto en marcha una campaña que busca recabar la adhesión de todos los malagueños al proyecto y que tiene un reflejo muy importante en redes sociales, tanto a través de una petición abierta en change.org como a través de Facebook y Twitter, con los hastag #SierradelasNieves y #ParqueNacional.

Dejando a un lado lo burocrático y pisando de lleno el terreno de esta joya natural, la futuro Parque Nacional abarcaría un espacio cercano a las 23.000 hectáreas (22.900), una extensión ligeramente superior a la contemplada inicialmente (con 18.000) por el cambio en la Ley de Parques Nacionales, que ahora exige superficies de no menos de 20.000 hectáreas. En esa zona privilegiada, la mayoría de titularidad pública, está el núcleo de mayor valor ecológico de Sierra de las Nieves, ya que ahí se concentra el 65% de la superficie de pinsapar en España. Esta especie vegetal es, de hecho, el indiscutible emblema del Parque Natural, convertido en uno de los pocos reductos mundiales junto con la Sierra de Grazalema y Marruecos de estos abetos meridionales extinguidos tras las glaciaciones. Entre todos ellos reina el Pinsapo de las Escaleretas por sus excepcionales dimensiones. Sus valiosas formaciones de quejigales, encinares y bosque mediterráneo suman otro atractivo de peso en la zona, donde destaca además un número de especies endémicas exclusivas del entorno similar a Sierra Nevada.

Otro argumento fundamental para haber solicitado la catalogación de Parque Nacional han sido los afloramientos de las peridotitas, rocas de origen plutónico que no se encuentran en ninguna otra parte del mundo salvo en Sierra de las Nieves.

El ecosistema y el valor geológico del terreno son otros puntos fuerte: en primer lugar por la convivencia de más de 150 especies de aves y una rica fauna en la que destacan la cabra montés, el corzo y la nutria; y de otra parte por la presencia de numerosas simas, cavernas y simas, o del Pico Torrecilla, el más alto de Andalucía occidental (1.919 metros).

Esta estampa de cuento se completa con un último beneficio, el más incontestable de todos los que representa ser Parque Nacional y que suma a ese lujo cotidiano de disfrutar de lo más cercano como algo propio otro aún más visible: el extraordinario desarrollo económico que se espera para toda la zona de influencia. Y eso sí que terminará por colorear el perfil de esta joya de la corona.