Optimizar el aula de habilidades, objetivo primordial para Medicina

Entrada de la Facultad de Medicina de Málaga./Félix Palacios
Entrada de la Facultad de Medicina de Málaga. / Félix Palacios

Con solo 250 metros cuadrados de 500 que ocupa esta clase, se prevé que para el curso que viene esté terminada y pueda usarse en su totalidad

CAMILO LÓPEZ VEGA MÁLAGA.

Con una imponente fachada y situada entre el Hospital Clínico y la Biblioteca General, la Facultad de Medicina es un símbolo sin igual para la ciudad de Málaga. Su nacimiento, en los sótanos del Hospital Civil, fue a la par que la Universidad, lo que la pone en primera fila de las distintas facultades que hay en la zona y demostrando año tras año que su formación a los futuros médicos es ambiciosa y extraordinaria. Entre sus proyectos de futuro, el más prometedor es la finalización de la construcción de su aula de habilidades, donde los alumnos podrán ponerse a prueba en distintas situaciones que se encontrarán cuando terminen sus estudios.

Medicina tiene el objetivo de enseñar de la manera más óptima a los futuros doctores que llevarán consigo una de las responsabilidades laborales más grandes que existen. Siendo junto con Arquitectura la única carrera que quedó con 6 años de estudios después del Plan Bolonia, los alumnos tienen en mente no solo finalizarla, sino llegar al examen MIR con posibilidades de especializarse en lo que más les gusta. Sin embargo, esta situación provoca discrepancias en la dirección del centro.

Examen MIR

El examen MIR, por el cual los estudiantes de Medicina deciden la especialidad en la que quieren formarse, lleva tanta presión encima que provoca a veces el 'olvido' de los 6 años que se han realizado durante la carrera. Solo el 10% del expediente académico cuenta para la nota final del examen, mientras que el 90% restante es la nota en sí de la prueba, que se realiza tipo test. El decano de la facultad, Pablo Lara, recalcó la dificultad que provoca en la formación de los alumnos del centro esta situación.

«Hay veces que los estudiantes ponen más énfasis en aprobar el MIR que en formarse para ser buenos médicos. Este desequilibro (90% MIR y 10% expediente) en este examen es una cosa de la que llevamos quejándonos varios años, pero de momento no está dando ningún resultado, ya que la valoración sigue igual», afirmó el decano.

Entre tanto, la facultad vive como otras muchas la reinvención tecnológica necesaria para adaptarse a los nuevos tiempos. De esos proyectos para la resiliencia del centro, destaca la creación el curso pasado del aula de habilidades. En este espacio, todos los estudiantes de Medicina podrán ponerse a prueba en casos que se encontrarán en el mundo laboral.

En 47 años de vida de la facultad se han formado cerca de 6000 alumnos

El aula de habilidades estará en su total disponibilidad a partir de 2018/2019

«El lado humano del centro es admirable», reconoce una alumna de 4º de carrera

Sin embargo, por una serie de circunstancias y falta de presupuesto, por el momento solo existen 250 metros cuadrados construidos de los 500 posibles. Esto llevó a que se pudiese utilizar el aula para ciertas actividades pero, como confirma el decano, «no tanto como nos gustaría».

Esta aula, que ya está prevista que se pueda usar en su totalidad a partir del curso que viene, contará con las tecnologías más avanzadas posibles y con un profesorado especializado, superando así la tasa de reposición de hace varios años que ha venido afectando a todo el personal docente de las distintas facultades de Málaga.

Cifras sorprendentes

En los 47 años de historia que tiene esta facultad, las cifras son sorprendentes y destacan un gran trabajo por parte de todo el personal detrás que ha dado estos resultados. Según datos proporcionados por la dirección, hasta entonces se han formado alrededor de 6.000 médicos, de los cuales 1.500 han hecho su tesis doctoral en Málaga. Esto lleva a que cada cuatro estudiantes de Medicina (aproximadamente) se realiza una tesis doctoral, lo que representa un gran nivel de investigación en el centro.

Debido a la duración anteriormente mencionada, los estudiantes que terminan Medicina no tienen la intención de realizar un máster. Esto se debe a que al ser seis años de carrera, cada alumno que la finaliza sale con el nivel tres del Marco Español de Cualificaciones para la Educación Superior (MECES), que es el equivalente al master. No tienen el doble título, pero sí un reconocimiento adscrito a este nivel, por lo que no se convierte en una prioridad como sí lo es el examen MIR. Sin embargo, existen dos estudios de posgrado que tienen bastante acogida por parte de los alumnos: un Máster de Investigación en Actividad Física y del Deporte y otro de Economía de la Salud, Gestión Sanitaria y Uso Racional del Medicamento.

El trabajo que se realiza en la facultad por parte de todos supera las fronteras docentes. El lado humano de este centro no solo se expresa a la «hora de enseñar» como reconoce Georgina Romero, estudiante de 4º de Medicina, también con acciones solidarias que van más allá de sus aulas. Sin ir más lejos, en noviembre del pasado año, se organizó un festival benéfico conocido como 'el concurso del kilo'. Este evento consistió en la recaudación de alimentos que fueron destinados a asociaciones de la barriada de Los Asperones. Un acto que ejemplifica la buena voluntad de todos los participantes.

Otro tipo de actos de este calibre son los proyectos de cooperación internacional que tiene la facultad de Medicina. En ellos, profesores y alumnos ayudan a las personas que más necesitan atención médica en otros países, como es el caso de Honduras, Perú y, próximamente, Palestina. Dentro de la ciudad tienen también conciencia de las zonas necesitadas de esta ayuda y Pablo Lara reconoce estar auxiliando a muchas personas del barrio de La Palmilla con este tipo de iniciativas.

Problemas mínimos

Los problemas en la facultad son escasos. Así lo reconocen casi en unanimidad los alumnos del centro. Hay muy pocas quejas por parte de estos a un lugar que año tras año cumple con su trabajo y sus expectativas de futuro. Sin embargo, las aulas, algunos profesores y el peso de las prácticas frente a la teoría no se escapan de las pequeñas críticas de los alumnos.

Por una parte, varios estudiantes reconocen «la falta de interpretación de los profesores en las clases», reclamando un temario más propio y actualizado. Las aulas, aunque bien valoradas en general, tienen el problema de la incomodidad de las sillas, algo que provoca ciertos disgustos en los asistentes pero que lo consideran «un problema menor».

Frente a esto, el decano Pablo Lara reconoce la falta de comodidad, pero que «el presupuesto no nos dejaba remodelar todo, teníamos que tener prioridades». Por último, un tema candente y repetido en varias facultades de Málaga es el excesivo peso de la teoría, considerada por muchos algunas veces «excesiva», frente a las prácticas, las cuales las sienten como «más importantes» y las «que nos van a formar en un futuro cuando acabemos la carrera».

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