El ayudante del pocero declara que su jefe le dijo que tapó el pozo en el que cayó Julen, aunque él no lo vio

Asegura que se perforaron 111 metros de tierra con una broca de 22,5 centímetros./SUR.Archivo
Asegura que se perforaron 111 metros de tierra con una broca de 22,5 centímetros. / SUR.Archivo

El empleado, que trabaja de peón maquinista, manifestó a la Guardia Civil que suelen sellar estos sondeos «con piedras grandes, de mucho peso»

JUAN CANO , ALVARO FRÍAS y FERNANDO TORRESMálaga

Las declaraciones prestadas ante la Guardia Civil sobre las circunstancias que rodearon la construcción del pozo de prospección al que cayó el pequeño Julen en Totalán no terminan de aclarar una de las principales incógnitas del caso: ¿estaba o no sellada la boca del mismo?

Los investigadores han detectado contradicciones entre las versiones del pocero, el maquinista que hizo la zanja y el dueño de la finca, David Serrano, el único de ellos que inicialmente ha sido citado a declarar como investigado –lo hará el próximo viernes– por la jueza, que ve indicios de un posible delito de homicidio por imprudencia.

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Las contradicciones entre ellos pueden resumirse así: el pocero dice que tapó el agujero con una piedra de 15 kilos el 18 de diciembre; el maquinista que hizo la zanja (el 5 de enero) no vio si estaba o no sellado, pero sí afirma que observó cómo el dueño de la parcela puso con el pie unas piedras para cubrirlo; y David Serrano sostiene que él colocó dos bloques de hormigón (de 12 kilos cada uno), pero que el pocero nunca tapó el pozo.

Un nuevo testigo

Para arrojar algo más de luz, los agentes han localizado a un testigo que hasta ahora no había sido entrevistado: el ayudante del pocero. El empleado de Antonio Sánchez compareció en la Guardia Civil el 28 de enero y, según manifestó, su jefe le dijo que había tapado el pozo, aunque reconoció que él no vio directamente cómo colocaba la piedra «grande, de mucho peso» con las que suelen sellar estos sondeos fallidos.

El operario trabaja para Perforaciones Triben desde hace casi 18 años como peón maquinista, cuya función es mover la tierra, desplazándola a los lados, además de poner y quitar tubos para la perforación. Según declaró, él y su jefe empezaron a trabajar en la parcela de David Serrano el 13 de diciembre y terminaron cinco días después.

El empleado del pocero manifestó que hicieron un pozo de 111 metros –al que un mes después caería Julen– con una broca de 22,5 centímetros, pero no encontraron agua. Dejaron la tierra extraída alrededor del pozo –la forma de cráter de volcán que describió Antonio Sánchez– con una altura de unos 60 centímetros. El peón maquinista aseguró que el agujero lo selló su jefe, aunque los investigadores hicieron la precisión de que «él especificamente no lo vio». Sin embargo, el trabajador matizó que sí observó cómo la rueda del camión Mercedes (el que lleva la perforadora para hacer el sondeo) «pasó por encima del pozo, por lo que era evidente que estaba tapado».

El ayudante de Antonio Sánchez explicó a los agentes que hicieron –por encargo de David– otro pozo en la parcela, a unos 50 o 60 metros al sur del primero, en este caso de 150 metros de profundidad. Dado que encontraron algo de agua, este sí lo encamisaron con tubos de PVC, que en la superficie se derriten con una antorcha y se doblan hacia el interior para sellar la boca del pozo. También contó a los agentes que en la finca había otro pozo hecho previamente, y no por ellos. Respecto a este último, asegura que se limitaron a encamisar unos 90 o 100 metros del mismo.