Moreno se compromete a cumplir el sueño de Antonio Garrido y proteger la cultura popular andaluza

Moreno se compromete a cumplir el sueño de Antonio Garrido y proteger la cultura popular andaluza
EFE

En su intervención, el líder del PP andaluz ha recordado al parlamentario malagueño fallecido el año pasado, a quien ha calificado como un «gigante» de la cultura

SUR

El presidente del PP andaluz y candidato a presidir la Junta, Juanma Moreno, se ha comprometido hoy en su discurso de investidura en el Parlamento andaluz a cumplir el sueño de Antonio Garrido -profesor, académico y parlamentario malagueño- y proteger la cultura popular andaluza.

En su intervención, Moreno ha hecho referencia a dicha cultura popular y ha recordado al parlamentario malagueño fallecido el año pasado, y a quien ha calificado como un «gigante» de la cultura . «De él aprendimos a valorar el patrimonio, el arte, aprendimos a amar la cultura popular», ha subrayado.

Al respecto, Moreno ha recordado que Garrido tenía un sueño y que lo plasmó en una idea que siempre le trasladaba: «Tenemos que conseguir que la que la cultura popular andaluza sea cultura 'cum laude' en nuestra tierra». En este sentido, aseguró que el nuevo gobierno trabajará para que se cumpla el ansiado sueño de «nuestro inolvidable compañero Antonio Garrido», ha concluído.

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Antonio Garrido Moraga nació el 17 de agosto de 1954. Doctor en Filología Hispánica, fue maestro de escuela –su primer destino docente, según recordaba, fue Canillas de Aceituno– y llegó a ser catedrático de Lengua y Literatura, donde se especializó en retórica y teoría literata y ensayista. La universidad era su vida y desde ella contribuyó a la creación de la Facultad de Ciencias de la Comunicación. Además, fue ponente en universidades europeas y norteamericanas.

Saltó de las aulas a la política en 1995 cuando Celia Villalobos lo llamó para que formara parte de las listas del PP al Ayuntamiento de la capital como independiente; poco después se afilió a los populares.

En la política municipal estuvo cinco años. Hasta que en septiembre de 2000 fue nombrado por el Gobierno como director del Instituto Cervantes en Nueva York. En el año 2004, tras su periplo americano, volvió a España y desde entonces fue parlamentario andaluz por Málaga, centrando su trabajo en los asuntos relacionados con la cultura.