Un trono colosal para la Paloma

Un trono colosal para la Paloma
Salvador Salas

La Paloma estrenará el Miércoles Santo una obra de estilo barroco, de gran volumen y un peso de 3.900 kilos

Antonio M. Romero
ANTONIO M. ROMERO

Colosal y de altos vuelos. Así se puede definir el nuevo trono de la Paloma, el gran estreno de la Semana Santa de Málaga y uno de los más relevantes de Andalucía en 2018. Una obra presentada y bendecida este jueves en un acto en su sede canónica de la capilla de la plaza de San Francisco. La espera de los hermanos de la cofradía del Miércoles Santo mereció la pena porque la obra –sustituye a la anterior de Pedro Pérez Hidalgo, de 1958– cosechó grandes y unánimes elogios y mantiene el volumen, la esencia y las características que han definido tradicionalmente al trono de la Virgen de los ojos verdes.

Viernes de Dolores y Sábado de Pasión

Con diseño de Jesús Castellanos, el nuevo trono de estilo barroco, cuyas dimensiones son de 4,16 metros de frontal, 5,57 metros de largo y 1,10 metros de cajillo, con un peso de 3.900 kilos y que será portado por 282 hombres de tronos, ha sido tallado y dorado en el taller sevillano de los Hermanos Caballero Farfán, la imaginería ha salido de las gubias del artista malagueño Juan Vega, mientras que el obrador Montenegro de Fuengirola se ha encargado de la orfebrería y el prestigioso pintor Raúl Berzosa ha pintado la pintura que preside el frontal, una imagen de la Virgen de la Paloma de Madrid orlada con una nube plateada, rematada con una corona real y sostenida por dos arcángeles y rodeado por destellantes rayos.

El trono se compone de tres cuerpos: plinto o moldurón, crestería y cajillo, con distribución de imaginería e iluminado por cuatro grandes arbotantes en las esquinas y dos más pequeños en los laterales. Combina elementos ornamentales como hojarascas, flores, frutas y la rocalla con piezas mas sinuosas como las pellejinas.

En el frontal, de líneas curvas, se encuentran dos paños simétricos delimitados en el centro por una gran cartela y en los laterales por pilastras. En cada paño, adornado por motivos vegetales, en el centro hay senos óvalos heráldicos: en el izquierdo el escudo papal de Pío IX –pontífice que proclamó el dogma de la Inmaculada Concepción defendido por la cofradía– y en el derecho el de Pío XII, que declaró el dogma de la Asunción en cuerpo y alma de María, postulado defendido por la hermandad.

La trasera del cajillo la forman tres cuarterones, dos de ellos iguales y uno diferente, con tres escudos en el centro relacionados con la historia de la cofradía: el central es el anagrama mariano compuesto por las letras ‘M’ y ‘A’ entrelazadas; el de la izquierda, la Cruz de Malta y el de la derecha el blasón de los Santos Mártires.

Los laterales, de líneas rectas, están divididos por cuerpos salientes en forma de cartela que rompen la linealidad, rematadas por una cornisa partida con roleo y penacho. El lado derecho representa la primera aparición del Espíritu Santo en forma de paloma a la Virgen –la Anunciación– y en el opuesto se encuentra la última aparición del Espíritu Santo en la vida terrenal de María: Pentecostés.

Los cuarterones que conforman el cajillo están profusamente tallados y en ellos se relatan escenas relevantes de la Virgen: visita a su prima Isabel; nacimiento de Jesús; presentación en el templo y las bodas de Caná –en el lateral derecho–; Cristo cargando la cruz; muerte en brazos de su madre; asunción a los cielos y coronación de la Virgen –en el lateral izquierdo–.

En el centro de cada paño lateral se encuentran cuatro capillas iguales que abrigan imaginerías exentas de bulto redondo, estofadas y policromadas, que albergan en su interior santos bíblicos relacionados con la Virgen María: Santa Ana, San Joaquín, San José y San Juan.

Arbotantes

Uno de los elementos más característicos de la Paloma son sus grandes arbotantes. En el nuevo trono se mantiene esta singular volumetría con una ornamentación a base de abundantes tallos y hojas que le confieren una forma arborescente. Según la explicación técnica, están formados por una serie de brazos a modo de ramas de árbol, con formas ondulantes formando espirales, decoradas con finas hojas de acanto. Los arbotantes terminan en forma de espiral vegetal, que mediante casquillos tallados y dorados, en forma de flor, sustentan tulipas de cristal, un total de 17, y rematadas por coronillas de plata en su color.

Otra de las características tradicionales del trono de la Paloma es la crestería en el contorno del cajillo, que en este caso se mantiene con una altura de unos 25 centímetros y conformada por elementos florales, hojas de acanto entrelazadas y pellejinas. En las esquinas posee unos óvalos que muestran, en plata repujada, unos bajorrelieves con atributos de la Virgen extraídos de sus letanías.

El trono, que no pudo ser estrenado en 2017 al retrasarse la ejecución, fue presentado por el cofrade Miguel Ángel Blanco, uno de los dos asesores nombrados por la cofradía –el otro ha sido Rafael de las Peñas–, en un multitudinario acto conducido por el director de Cope Málaga Adolfo Arjona y al que asistieron el alcalde, Francisco de la Torre; el presidente de la Diputación, Elías Bendodo; los portavoz municipales de PSOE y Ciudadanos, Daniel Pérez y Juan Cassá, respectivamente; el presente el presidente de la Agrupación de Cofradías, Pablo Atencia, y sus antecesores Eduardo Pastor, Rafael Recio, Jesús Saborido y Francisco Toledo, y el párroco de los Santos Mártires, Felipe Reina.

El hermano mayor de la Paloma, José Carretín, destacó que para la cofradía es «un gran logro» poder estrenar un trono, un proyecto surgido en 2007 y cuya realización se ha intensificado en los últimos cinco años. «Es una obra de arte, un retablo andante, unos pies de lujo para la Virgen. Los hermanos de la cofradía están muy orgullosos de esta obra», remarcó.

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