Gloria Corpas, la investigadora de primera clase que salió del mostrador de Iberia

Gloria Corpas, la investigadora de primera clase que salió del mostrador de Iberia
Francis Silva
Vidas con Huella

Pertenece al selecto club de lingüistas que mejoran el trabajo de traductores e intérpretes con una apuesta digital que inició hace 20 años. Su grupo de investigación creó la patente NCor, la más demandada de la UMA

José Vicente Astorga
JOSÉ VICENTE ASTORGA

No he salido del aula desde los nueve meses. Su hipérbole suena a felicidad y la lanza una mujer que nació no hace tanto tiempo, pero sí el suficiente como para que las guarderías no fueran aún esos espacios cotidianos que facilitan la vida. Su madre, como la mayoría de maestras, era una privilegiada laboral que al menos podía contar con llevársela al trabajo y poner el capazo cerca de la mesa en las clases. «Era lo que hacían casi todas las profesoras, así que me he pasado años y años «‘repitiendo’ curso», bromea en su pequeño despacho de la Facultad sobre el hilo musical que le acompañó en el parvulario a esta catedrática de Interpretación y Traducción, malagueña de cuna –«nacida en el hospital de la Victoria, frente a Carlos Haya»– y antequerana de primera niñez por razón del destino también del padre, guardia civil.

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El ecosistema educativo le acompañaría desde entonces hasta la pasión investigadora en la universidad. «Se me pegaba todo», añade sobre las primeras influencias escolares que moldearon un cerebro inquieto y curioso por los libros, hasta el punto –recuerda– que sentía una gran mejoría, al menos interior, «leyendo sólo diccionarios y enciclopedias en la cama. Me encantaba el olor de los libros». Las palabras y los significados serían en adelante el plato fuerte de una dieta intelectual volcada en los estudios de filología inglesa y alemana.

Investigadora

11 proyectos en los que ha sido investigadora principal avalan su apuesta por las herramientas TIC’s aplicadas al lenguaje. Es presidenta de la Asociación Ibérica de Traducción e Interpretación (AETI) y su empeño en promocionar a la mujer –son mayoría en su grupo– le llevó a crear la Asociación Andaluza de Mujeres Investigadoras y Tecnólogas, de la que es vicepresidenta.

Una patente de éxito. NCor es la patente de más éxito de la UMA, con veinte peticiones de licencia que se autorizan sin contraprestación. Es un algoritmo que determina para el intérprete el final del rastreo de corpus de texto en la terminología de una determinada especialidad.

De joven universitaria, sin embargo, su rumbo apuntaba en otra dirección. La querencia por los idiomas, sobre todo el inglés, la llevaron a buscar la seguridad de un empleo en Iberia, así que una parte de los cinco años de carrera los pasó de opositora y luego como asalariada en la venta de billetes de avión, echando horas en los mostradores de checking «o hasta representando a la compañía en congresos». Era un gran activo local para la compañía, pero el lenguaje y el amplio panel de herramientas tecnológicas para facilitar el trabajo a traductores e intérpretes hubieran perdido a uno de sus valedores más importantes si su jefe entonces en la aerolínea, hace dos décadas, no le hubiera reseteado el piloto automático al terminar la licenciatura. Le aconsejó una beca de investigadora para cambiar el empleo alimenticio en tierra por uno a la altura de sus inquietudes en vez del que acariciaba como personal de vuelo. Así que la chica a la que este jefe llamaba familiarmente ‘el rapidillo de Londres’ es hoy la tercera experta más citada en España en artículos científicos de su especialidad, gracias a aquella beca de formación como investigadora que el Ministerio de Educación le aprobó y con la que pudo poner los pies definitivamente en la Universidad. Cuando la excedencia caducó, la llamaron de Iberia, pero ella ya había volado a otro hemisferio. Le atrapó la pasión por investigar más allá de la docencia como profesora asociada, y a partir de 2008, como catedrática. En ese camino intenso ha dirigido ya una veintena de tesis –«todas las personas que han trabajado conmigo están trabajando, algunas incluso antes de doctorarse», remarca– , además de sumar uno de los saldos investigadores con más recorrido nacional y europeo en la UMA. En once proyectos ha sido investigadora principal y no está dispuesta a perder la buena racha, así que prepara nuevas ideas tanto para convocatorias nacionales como europeas. Es el caso del proyecto VIP que busca crear herramientas para aumentar la automatización en el trabajo de los intérpretes.

Trabajo de verano

En su etapa tras dejar Iberia contó con un segundo Pigmalión: el profesor Manuel Alvar Ezquerra, que le invitó a dedicar un verano a corregir un diccionario que elaboraba su equipo. Fue un trabajo premonitorio como investigadora en el que pudo comprobar «la importancia de las herramientas informáticas en la elaboración de un diccionario». Se llevó puesta no sólo una de esas matrículas de honor que no habrían de faltarle en su curriculum si no también el interés creciente por las tecnologías aplicadas al procesamiento del lenguaje. Cuando Alvar Ezquerra, hijo del director de la RAE, cerró su etapa en Málaga para marcharse a la Complutense le confió por méritos propios el departamento. Ella lo adaptó a sus inquietudes multidisciplinares como especialista en inglés, y de allí acabaría saliendo otra cosa. «Tenía mis dudas al asumir la responsabilidad porque yo no era de hispánicas, pero supe adaptarme y fui configurando un equipo interdisciplinar con especialistas en documentación, traducción y hasta informática», explica el inicio de un camino propio en el que ha creado escuela, se ha convertido casi en una experta con una agenda intensa en agencias de evaluación académica y de valoración de proyectos de I+D –la república de Kazajistán la tiene en ‘nómina’ para esos fines–, así como en la elaboración de protocolos internacionales para acreditación de normas de traducción e interpretación. La investigación fuera del ámbito exclusivo del español y la incorporación de nuevas herramientas informáticas cambiaría la investigación lingüística tradicional desde Andalucía.

Corpas es la tercera experta en España más citada en los artículos de su especialidad

De aquel ramillete de filólogos a sus órdenes saldría en Málaga el primer grupo de investigación en tecnologías del lenguaje aunque también hubo una diáspora que enriqueció a otras universidades. Lexytrad, dedicado a la traducción especializada, la lingüística de corpus, la lexicografía y la terminología da nombre a ese grupo de investigación que reinventó Gloria Corpas, un apellido emparentado con ese talismán para los lingüistas que es el corpus de texto. «Siri es un sistema de diálogo conformado sobre la base de corpus, una criatura de las tecnologías lingüísticas, una ‘mulata’ entre lingüistas e informáticos», resume uno de los resultados más universales del lenguaje computacional aliado con el natural. Su inquietud intelectual –da por buena «hiperactividad»– le permite «conectar cosas diferentes y creo que generar algo interesante», defiende alguien que se considera una persona «muy racional, muy inconformista y muy tenaz». También en la actividad física Corpas progresa adecuadamente en intensidad, con el gimnasio como un espacio tan cotidiano como el agua. «Soy muy marina», dice para ampliar sonrisa con el relato de su experiencia este verano de nadar en el Índico cerca de una ballena: «Cuando nos acercamos demasiado al ballenato que iba a su lado la cosa se puso fea y nos tuvimos que alejar».

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