Diario Sur

La extraña muerte de Steven, el indigente del aeropuerto

Agentes retiran el precinto policial con el que se acordonó la escena del suceso.
Agentes retiran el precinto policial con el que se acordonó la escena del suceso. / Salvador Salas
  • Tenía los genitales dentro de una lata de atún y dos lonchas de jamón sobre los glúteos

  • La autopsia ha revelado que falleció asfixiado por su propio vómito, aunque el escenario indica que alguien lo maniató y puso sobre su cuerpo esos retos de comida

Tenía las manos y los pies atados con bridas de plástico al banco donde un vigilante del aeropuerto lo encontró muerto el viernes por la mañana, junto al apeadero del Cercanías de Renfe. El cadáver de Steven Frank A. (51 años) yacía decúbito prono con los pantalones y los calzoncillos bajados. Sus genitales estaban dentro de una lata de atún vacía y tenía sobre sus glúteos dos lonchas de jamón.

Ese fue el desconcertante escenario con el que se toparon los investigadores del Grupo de Homicidios de la Policía Nacional, que tratan de esclarecer la muerte del indigente inglés. Steven sufría brotes de esquizofrenia y, al parecer, tenía problemas con el alcohol. Los agentes encontraron junto al banco varios envases vacíos, lo que, unido al fuerte olor que desprendía el cadáver, indicaba que había estado bebiendo la noche anterior.

Incógnitas sin resolver

La policía mantenía abiertas todas las hipótesis, incluida la de un posible ataque sexual, a la espera de la autopsia, que se realizó ayer en el Instituto de Medicina Legal (IML) de Málaga. La única conclusión objetiva que ha alcanzado la investigación es que murió asfixiado. Al parecer, y siempre según las fuentes consultadas, pereció ahogado por su propio vómito, lo que refuerza la tesis de que se encontraba en un gran estado de embriaguez. Sin embargo, no se ha detectado ningún otro signo de violencia ni otras lesiones que ayuden a explicar lo que sucedió la noche del jueves al viernes junto al aeropuerto.

El extraño caso de Steven sigue dejando numerosas incógnitas aún por despejar. ¿Quién maniató al británico? ¿Con qué finalidad? ¿Qué intervención tuvieron en su muerte las bridas de plástico que lo sujetaban al banco donde falleció? ¿Por qué le colocaron sus genitales dentro de una lata de atún y le pusieron dos lonchas de jamón en los glúteos? Los agentes tratan de identificar a la persona –o personas, se desconoce si fueron una o varias– que lo hizo para resolver estas preguntas, de cuya respuesta dependerá que el suceso se convierta o no en un homicidio.

Y la clave está en si Steven estaba vivo cuando le colocaron las bridas en las muñecas y en los tobillos, o por el contrario ya había fallecido. Entre ambas hipótesis sigue planeando también la posibilidad de que el móvil fuese un ataque sexual, de ahí que tuviera los pantalones bajados, o bien que quisieran mofarse de él aprovechando el estado de embriaguez que presentada, que le habría impedido defenderse.

Por lo extraño del caso y lo desconcertante del escenario del suceso, las distintas fuentes consultadas por este periódico consideran más plausible que Steven muriera antes de que lo maniataran y que la persona o personas que le pusieron las bridas seguramente pensaran que estaba en coma etílico, de ahí que no reaccionara, y se las colocaron con el único objetivo de burlarse de él.