La película que Bigas Luna nunca enseñó

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La exposición en el MUPAM puede visitarse hasta el 30 de abril. / Ñito Salas

  • Una exposición inédita en las Salas de la Coracha descubre al artista iconoclasta e incansable que se escondía tras el director de ‘Jamón, jamón’y ‘La teta y la Luna’

«Más que director de cine, me considero un artista». El autorretrato corresponde a Bigas Luna (Barcelona, 1946 - La Riera, Tarragona, 2013), el director que reinventó la España cañí en ‘Jamón, jamón’, llevó el erotismo al misticismo con ‘La teta y la luna’ y retrató el maltrato a la mujer en la polémica ‘Bambola’. Películas inolvidables bajo cuya alargada sombra fue creciendo en silencio la faceta artística de un autor que, cuando no rodaba, se refugiaba en su casa para dar rienda suelta a la creación a través de la fotografía, el dibujo, las instalaciones, los muebles, la poesía... Disciplinas en las que se mostraba igualmente arrollador, iconoclasta y provocador. Casi tres años después de su muerte, esa obra alternativa y desconocida sale a la luz en una muestra inédita que, como dice su título, nos descubre ‘El otro Bigas Luna’, una auténtica antología en la que no falta el cine, pero que va más allá de los fotogramas. Una suerte de película autobiográfica con forma de exposición, que se ve por primera vez en Málaga y que se inauguró ayer en las salas de la Coracha del Museo del Patrominio Municipal como prólogo al ciclo Málaga de Festival que arranca hoy.

«El cine es su faceta más conocida, pero Bigas Luna era un creador transversal que mantuvo en secreto y en el ámbito íntimo su condición de artista plástico», explicó ayer la comisaría de la muestra, Raquel Medina de Vargas, que presentó la muestra junto a la viuda del autor catalán, Celia de Orós, y la concejala de Cultura, Gemma del Corral. Los 700 metros de la Sala de la Coracha permiten así descubrir al artista plástico que desde los años 90 desarrolló una intensa actividad creativa más allá de la gran pantalla y que, partiendo de obras de pequeño o mediano formato, desembocó en grandes murales durante la primera década del siglo XXI, en los que mostraba su conexión con la tierra y la naturaleza.

La obsesión mamaria que mostró en la película ‘La teta y la luna’ también está presente en los dibujos y obras de Bigas Luna, que arrastraba esta fijación desde su niñez cuando, tras una enfermedad, su madre le obligaba a beber leche pese a que no le gustaba. «De ahí la gran presencia icónica de ‘lactatios’, recurrentes pechos y dibujos primitivistas de mujeres», señaló la comisaria, que ha destacado el carácter singular y único del cineasta, no sólo en lo creativo, sino también en el uso de los materiales.

De esta forma, la exposición está salpicada de guiones de sus películas y de ‘post-it’ que, una vez dejaban de tener utilidad, eran unidos y manipulados con alfileres por Bigas Luna para convertirlos en la materia base de sus dibujos y obras. Así, encontramos los libretos de ‘Perdita Durango’ o ‘Bambola’ repintados con mujeres, anguilas, semillas o coños –le dedica toda una serie, ‘Magna matter’– tras los que se pueden leer los diálogos de los personajes de sus películas.

Ese erotismo tan característicos de su filmografía, también está presente en esta exposición, aunque Raquel Medina de Vargas, rompe con la extendido consideración de provocación del autor. «Tenía devoción por algunas vírgenes y era bastante católico. Para él, el sexo no era pecado, sino un don», revela la comisaria que ha buceado en su gran producción.

«Gracias a La Casa Amarilla y su empeño en que ‘El otro Bigas Luna’ comenzará aquí, podemos ver hoy esta exposición», señaló ayer Medina de Vargas, que destacó la gran vinculación «afectiva» del cineasta con el Festival de Málaga, donde hace diez años recibió un homenaje y donde estrenó su filme ‘Son de mar’.

Además, la viuda del creador, Celia Orós, que ha cedido su colección personal para esta muestra, avanzó que el certamen malagueño proyectará el próximo 21 de marzo la película ‘Bigas por Bigas’, un documental que toma como base más de 500 horas de autofilmación que el cineasta realizó de su propia vida. No será la única actividad que nos recuerde estos días al director y artista ya que La Casa Amarilla ha programado para la semana que viene en su sede una exposición colectiva con un sonoro título: ‘Los coños de Bigas Luna’.

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