El arte malagueño pierde a la pintora Pepa Caballero

El funeral se celebrará a las 19 horas en el Parque Cementerio de Málaga

M. M.MÁLAGA.
Pepa Caballero, en una imagen de archivo. ::                             SUR/
Pepa Caballero, en una imagen de archivo. :: SUR

Ya el pasado 14 de junio, la enfermedad que sufría impidió a Pepa Caballero (Granada, 1943) acudir a la inauguración de la exposición que comparte con Titi Pedroche y Teté Vargas-Machuca hasta el 2 de septiembre en las Salas de La Coracha, anexas al Museo del Patrimonio Municipal. Ayer, la pintora afincada en Málaga fallecía a los 69 años, dejando un gran vacío en el mundo del arte malagueño. Los restos mortales de la pintora se encuentran en la sala 12 del Parque Cementerio de Málaga y a las 19 horas se celebrará una misa en su memoria.

Miembro fundadora del histórico Colectivo Palmo de pintores y escultores de Málaga y pionera en un terreno profesional reservado tradicionalmente al hombre, Pepa Caballero reconocía el pasado año al recibir la Medalla del Ateneo de Málaga que la pintura era su «gran pasión». Aunque matizaba que no era la única: «Siento pasión por la vida, la familia, los amigos, por lo pequeño y lo grande y ahora estoy apasionadamente contenta».

Nacida en Granada, Pepa Caballero residía en Málaga desde 1973. Estudió pintura y modelado en la Escuela de Artes y Oficios de Granada. Desde 1960 ha realizado numerosas exposiciones colectivas e individuales por toda España.

En 1965 ingresó en la Escuela Superior de Bellas Artes de Sevilla, donde se licenció tres años más tarde. Luego trabajaría como profesora de dibujo durante diez años en diversos centros e institutos tanto de Granada como de Málaga. En 1975 obtuvo el primer premio de pintura de la II Bienal Internacional de Marbella y dos años más tarde el de la IV Bienal Internacional Ciudad de Zaragoza. También ha participado en ARCO y Estampa Madrid y ha colaborado como ilustradora en libros de poesía, decoración de interiores y en la realización de películas documentales.

Color y geometría son las claves del universo de Pepa Caballero. Su obra ha ido creciendo en coherencia y madurez con el tiempo hasta lograr alcanzar una síntesis que da sentido a las intuiciones y en la que ha ido indagando en otras etapas anteriores. Fascinada por la presencia del mar, su visión nunca se detuvo en la superficie. Cada vez más depurada y metódica, su obra ganaba en universalidad al mismo tiempo que se abría al cultivo de la reproducción seriada, especialmente a raíz de la creación del Colectivo Palmo. Unidos por un mismo concepto de contemporaneidad, en el grupo convivió Pepa Caballero con nombres como Dámaso Ruano o Manuel Barbadillo. Precisamente, tres de los principales exponentes de la abstracción en el colectivo.

En realidad, las obras de la artista estaban consideradas ventanas no solo al mundo, sino al futuro. Y todo eso se puede ver estos días en las salas anexas al Museo del Patrimonio Municipal. Sus colores planos y su abstracción dominan la tercera planta del edificio, donde, como recordaba Tecla Lumbreras en la inauguración de su última muestra, se aprecia claramente cómo su obra bebe de la abstracción geométrica, con referencias a los cambios de luz que se producen en la naturaleza.

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