El malagueño cercano que ha conquistado Madrid

Afable y cordial, Juanma, como le llaman sus amigos, ha subido como la espuma en el PP por una suerte de cercanía y carisma aún por perfilar

PILAR R. QUIRÓS PRQUIROS@DIARIOSUR.ESMÁLAGA.
Miembro de la Ejecutiva Nacional del PP, es uno de los malagueños con mayor proyección política. ::
                            ÁLVARO
                             CABRERA/
Miembro de la Ejecutiva Nacional del PP, es uno de los malagueños con mayor proyección política. :: ÁLVARO CABRERA

Es y se define «malaguita, malaguita», como dice guasón cuando se le pregunta. Pero, cosas de la vida, Juan Manuel Moreno Bonilla, coordinador nacional adjunto de la campaña del PP (junto a Ana Mato) y candidato número dos de la lista al Congreso de los Diputados (tras Celia Villalobos), nació en Barcelona. Y si se hubiesen quedado allí sus padres sería charnego. Pero no le dio tiempo ni de beber el agua, porque volvieron a Málaga, de donde eran, cuando él tenía tres meses.

Su progenitor era delineante industrial de la Hispano Olivetti (esas máquinas de escribir que eran la delicia de periodistas y escritores de la época) y de la emblemática Seat; y su madre trabajaba en unos grandes almacenes, como cuenta muy orgulloso. «Siempre han sido muy trabajadores, un ejemplo».

Nació el 1 de mayo

Paradojas de la vida, Juanma, como le dicen sus amigos, hasta hizo a su madre trabajar el día de su alumbramiento, como dice en tono jocoso. El 1 de mayo de 1970. El día de los trabajadores. «Claro que me ha marcado, así estoy todo el día 'pringao'», como asegura entre risas. Como contrapartida, su cumpleaños es fiesta y suele celebrarlo en Málaga, donde tiene su residencia oficial, aunque vive en Madrid. «Pero allí sigo de alquiler, siempre provisional», puntualiza.

Juanma es una persona carismática, aunque este don aún esté por perfilar. Y tiene esa cercanía del simpático vecino de arriba, del afable compañero de pupitre, o del novio de una amiga. «Hay un arroz buenísimo en Almayate. Va a estar muy bien», dice como invitando al cuarto de hora de empezar la conversación. De lo más natural. Hablando de gastronomía, le encanta la paella, el pescaíto, la pasta y los pescados azules.

El único niño entre dos hermanas, Lola, de 44, y Cristina, de 36, así que podría estar mimado. Pero, lo explica «Una, porque era la mayor; y otra porque era la pequeña, y yo estaba en medio». Creció en la antigua carretera de Cártama, donde estudió en el colegio Giner de los Ríos. Cuando tuvo 14 años, se fue a vivir a la vivir a Ingeniero de la Torre Acosta (Puente de las Américas) e hizo el antiguo Bachillerato y COU en la Universidad Laboral.

En su casa, donde no había tendencias políticas muy definidas, las tertulias sobre la situación del país eran fluidas, y de ahí poco a poco fue paladeando y depurando su capacidad de orador. Y hoy, sabiendo que el PP instruye a sus primeros espadas con centenares de horas de telegenia, seguramente Juanma ha acudido a ellas, pero él le imprime a su discurso un estilo muy personal. Con 21 años empezó a trabajar activamente en Nuevas Generaciones en Málaga y con 22, en 1992, ya era el presidente. Su liderazgo natural hizo que en el año 93 cuajara alrededor de él un grupo de seguidores, de los que hoy casi todos, menos uno (Pablo Antón, que dejó el PP) ostentan puestos en la política local. Fran Oblaré y Juan Jesús Bernal, ambos diputados provinciales; y Mariví Romero, concejal del Ayuntamiento de Málaga. Luego se sumarían el presidente de la Diputación, Elías Bendodo; y el concejal del Ayuntamiento de Málaga, Víctor González.

Todos soñaban con llegar lejos en la política y hacer algo por este país capitaneados por Juanma, que era casi una especie de oráculo al que siempre acudir. Su carrera fue meteórica. En poco tiempo saltó de presidente de Nuevas Generaciones de la provincia a pasar con tan solo 24 años a ser concejal en el Ayuntamiento de Málaga. Con 27 años es elegido presidente nacional de Nuevas Generaciones. Justo en el año 97, lo que le obliga a trasladarse a Madrid. Y con tanto ajetreo, no pudo seguir estudiando Económicas en Málaga, así que al final obtuvo, a distancia, una licenciatura de Protocolo y Relaciones Institucionales en la Universidad Camilo José Cela.

En la capital, le toca vivir uno de los «grandes palos» de su vida. Al mes y medio de llegar se encuentra con el chantaje de ETA a la sociedad española con el secuestro de Miguel Ángel Blanco en julio de 1997 y su amenaza de matarle. Después de visitar a su familia en Ermua, porque Miguel Ángel también era de Nuevas Generaciones, recibe la noticia de su asesinato. «Me quedé completamente 'shock'; no estaba preparado para asumir tanto dolor», sentencia. Por eso, cuando se le habla de ETA y de que dejan la lucha armada, se muestra muy cauteloso: «Aún hace falta que se disuelvan y pidan perdón por el daño que han hecho».

En septiembre de 2006 se casa con Manuela, una politóloga, que ha trabajado en empresas de demoscopia y ahora lo hace en el Ayuntamiento de Madrid. Fruto de su unión tienen dos hijos, Juan Manuel, de dos años; y Fernando, de diez meses. Este último año ha sido duro en el ámbito familiar. Casi de precampaña continua, el partido le ha requerido al menos un día de cada fin de semana, así que solo ha disfrutado de sus hijos de lleno el otro. «Como no tenemos familia en Madrid, mis ausencias se notan mucho. Luego dicen que los políticos no trabajamos; tenemos jornadas interminables», puntualiza.

Dice que el nacimiento de sus hijos le ha marcado. Y «mucho». Con ellos le encanta venir a Málaga cuando puede, casi siempre un fin de semana al mes, y disfrutar de su familia. «Mis padres tienen un campito en Cártama, y los niños allí se sienten libres; les encanta».

Juan Manuel es presumido, o si esta palabra no encaja con un hombre sí se puede decir que cuida su imagen, que es muy depurada. Chaquetas que le caen como un guante (hubo una época en la que le encantaba Massimo Dutti) y corbatas poco estridentes. Si es de sport, suele usar los llamados pantalones chinos y jerseys sencillos de un solo tono. Para el debate en Canal Sur, que se retransmite hoy, eligió, por ejemplo, chaqueta clásica azul marino con botones marineros, camisa blanca (del mismo color que llevaba su presidente Rajoy en el debate con Rubalcaba), pero en su caso sin corbata. Pantalones de color tostado y botines de ante azul. En definitiva, un atuendo informal pero dentro de una estética clásica. «Intento cuidarme y ahora cuando me veo en la tele, digo 'qué gordo'. Me da coraje; me sobran cinco o seis kilos, pero estoy todo el día comiendo en la calle y no hay manera de quitármelos», como cuenta con naturalidad.

Sus mejores amigos

Sus grandes amigos están dentro y fuera de la política. Juan Manuel es uno de sus íntimos. Su tocayo, como le llama, trabaja en una constructora malagueña. En el partido está muy unido a Elías Bendodo, Fran Oblaré, Víctor González, así como del parlamentario andaluz Alfonso Serrano.

De Mariano Rajoy, al que sigue desde muy cerca, dice tenerle un gran afecto, respeto y confianza; y de Javier Arenas, al que a veces se parece hablando, dice estarle muy agradecido porque siempre le ha apoyado.

Se considera generoso y los que lo conocen hablan de su sentido del humor. Si el PP llega al Gobierno le espera entrar en la primerísima fila del partido o estar en segunda línea de Gobierno. Lo que está claro es que su carrera continúa, y sigue en ascendente.

Fotos

Vídeos