La cara más solidaria de los universitarios

De pie, las estudiantes malagueñas Fátima Ed Dryouch, Marta Padilla, Patricia Becerra y, más a la derecha, Marina Asensio y Dunia Khalifa, con alumnos y alumnas en una clase de economía doméstica. /SUR
De pie, las estudiantes malagueñas Fátima Ed Dryouch, Marta Padilla, Patricia Becerra y, más a la derecha, Marina Asensio y Dunia Khalifa, con alumnos y alumnas en una clase de economía doméstica. / SUR

Un centenar de estudiantes de la UMA han participado este verano en proyectos de desarrollo

Francisco Gutiérrez
FRANCISCO GUTIÉRREZ

La universidad no es solo estudiar, hacer exámenes y aprobar. Entre sus objetivo prioritarios, además claro del aprendizaje, se encuentra la formación integral del alumno en valores y en competencias sociales. El voluntariado es quizás una de las expresiones más genuinas del trabajo altruista y de la entrega desinteresada por las personas necesitadas. 120 estudiantes de la UMA han podido tener este verano un contacto con actividades de voluntariado. También han participado 22 profesores y personal de administración y servicios. Marta Padilla, cooperante en la aldea hondureña de La Florida, lo resume de manera muy sincera: «Es la mayor locura, pero, sin duda, la más bonita».

Marta ha participado en el proyecto de la Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales denominado 'Económicas Suyapa', uno de los 22 programas que se han realizado en colaboración con la Agencia Andaluza de Cooperación.

Estudiantes, profesores y PAS

El equipo lo forman tres profesores del departamento de Economía Aplicada: Mónica Hernández Huelin, Ángel Torrico y Francisca García Lopera, como coordinadora del proyecto y que ha acompañado a los estudiantes en este proyecto: Marina Asensio Vázquez, alumna de 4.º curso de la doble licenciatura de Economía + ADE; Dunia Khalifa Ali, de 4.º curso de la doble licenciatura de ADE+Derecho; Patricia Becerra Fraile que es licenciada en Economía y actualmente cursa el máster de Cooperación, Fátima Ed Dryouch Benamira, graduada en ADE y cursando también el máster de Cooperación.

Además también se incorporó al proyecto Marta Padilla García, que terminó su doble licenciatura en ADE+Derecho el año pasado y ya estaba trabajando con una beca en Nivea Madrid, y no ha querido perderse esta aventura. Con el grupo también ha estado trabajando en todo lo referente a la gestión de la administración Isabel del Cubo, PAS de la UMA, con unas acciones que les ha resultado muy útiles e interesante a la organización, como la idea de hacer un sencillo manual para todos los administradores de las distintas casas.

Los programas de voluntariado internacional se desarrollan en colaboración con la ONU, la Diputación y la Agencia Andaluza de Cooperación

La profesora García Lopera explica cómo surgió el proyecto de cooperación desde Económicas. «Conocimos la difícil y grave situación de Honduras a través de la fundación ACOES. En ese momento, la facultad decidió participar a través del programa de voluntariado de la UMA con el propósito sobre todo de proveer de una educación financiera básica a los formadores y a las familias que se hacen cargo de las finanzas de sus pequeñas empresas (como una cooperativa de mujeres que hacen mochilas) y sobre todo a los gestores de las casas populorum, que son las casas que acogen a todos los jóvenes de la zona que quieren estudiar y a la vez trabajan. En definitiva, enseñarles unas habilidades financieras básicas para que comprendan mejor las cuestiones económicas que se le presentan».

Formación en valores y oportunidades de empleo

Olga Guerrero, directora del secretariado de Proyección y Cooperación Internacional de la UMA, señala que el objetivo principal de estos programa de voluntariado es ofrecer a los estudiantes la oportunidad de vivir una experiencia internacional y solidaria que, por añadidura, supone una ayuda a países del tercer mundo y una sensibilización social. «Nuestro objetivo prioritario es formarles en valores», afirma. Los participantes «vuelven encantados» de una gran experiencia personal, que «les cambia la vida y la percepción de los problemas, les hace madurar como personas», indica Olga Guerrero. A algunos se les abren incluso oportunidades laborales, como es el caso de dos biólogos que estuvieron en Galápagos y se han quedado allí trabajando. «Hay un interés creciente entre los profesores por presentar proyectos y entre los alumnos por participar», asegura.

Durante este verano, el grupo de voluntarios malagueños ha realizado talleres de economía doméstica donde «se les ha enseñado a hacer presupuestos, a usar mejor su dinero... y les ha gustado mucho. Les hace sentirse más seguros de sí mismos y capaces de tomar decisiones financieras. Con estos talleres se trata de hacer la vida cotidiana más fácil dentro de lo complicado que es vivir allí», explica la profesora.

En un entorno «muy complicado», todos han dado lo mejor de ellos mismos, sus conocimientos, su trabajo y su solidaridad. Pero a cambio se han traído una experiencia inolvidable para todo el grupo.

África y Sudamérica

Los proyectos de voluntariado internacional de la UMA se desarrollan fundamentalmente en países de Sudamérica y de África. El convenio con la Agencia Andaluza de Cooperación Internacional para el Desarrollo es el que proporciona más plazas, 90 en total en este curso, con proyectos en Honduras, Ecuador, Costa Rica, Bolivia, República Dominicana, Perú, Colombia, Guatemala y Marruecos, en los que están implicados casi todos los centros universitarios. A Guatemala, Ghana, Sierra Leona, Mozambique y Perú han viajado otros 20 estudiantes en virtud del convenio entre la Universidad y la Diputación de Málaga. Los alumnos que participan en estos dos programas de voluntariado, el de la Junta y el de Diputación, reciben una ayuda de 1.500 euros para gastos de viaje y estancia. LA UMA cuenta también con un convenio con ONU Mujeres, que permite a ocho estudiantes de la rama de Ciencias Sociales y Jurídicas realizar prácticas laborales en países de Sudamérica. En este caso la ayuda es de 7.300 euros, aunque la duración de las prácticas es de ocho meses.

Una experiencia que «impacta y sobrecoge»

Cuesta trabajo asimilar tantas sensaciones. Y el paso de los días y el ajetreo del comienzo del nuevo curso no hace olvidar todas las emociones vividas. Ha sido una experiencia que «impacta y sobrecoge», reconoce la profesora García Lopera, que regresó el pasado 11 de septiembre, aunque las estudiantes continúan en Honduras hasta el día 28 de este mes. «Sabíamos dónde íbamos, por la información previa o vídeos que habíamos visto, pero estar allí es otra cosa, es otro mundo», reconoce. «Sobrecoge la extrema pobreza, las necesidades tan básicas que tienen allí; también lo agradecidos que son, y su gran hospitalidad». Marta Padilla, una de las voluntarias, afirma que «es duro y, quien diga lo contrario, miente». En primer lugar, las propias condiciones en que viven: «pasas de la comodidad de tu casa a dormir en literas, compartir duchas que escasean, lavar en una piedra, todo tipo de animales en la habitación o una dieta a base de fríjoles, arroz y yuca». Es duro levantarse a las 5.30 de la mañana, pero, sobre todo, impresionan las historias que cuentan, «siempre con una sonrisa, historias de compartir, de esfuerzo, sacrificio y, sobre todo, de superación».

Marta partió con la idea de impartir capacitaciones de economía doméstica, un proyecto pionero impulsado por la Universidad de Málaga: «queremos enseñar cómo con pocos recursos es posible maximizar beneficios», y asegura que ha sido todo un éxito: «¡hasta recibí aplausos!», cuenta la joven. «Les hemos enseñado conceptos básicos de finanzas, de gestión y administración; no sabían hacer un presupuesto, o un inventario. Por esto creímos que desde Económicas podíamos ayudar. Les hemos dejado un manual básico, con preguntas frecuentes y respuestas. Estamos muy ilusionados, preparando la memoria para solicitar el programa para el próximo verano», señala la profesora.

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