Solidaridad como lengua universal

Voluntarios del Servicio en Málaga. /
Voluntarios del Servicio en Málaga.

El Servicio de Voluntariado Europeo cumple 20 años como vía para conocer culturas en profundidad

JAVIER PACHÓNmálaga

Ayer a mediodía el Instituto Andaluz de la Juventud (IAJ) organizaba un acto en el que congregaba a los 24 valuntarios del Servicio de Voluntariado Europeo (SVE) que se encuentran en la provincia actualmente. Durante el mismo se fue la electricidad en el edificio de la Delegación de la Junta de Andalucía, una luz que luego volvería como metáfora de lo que supone para los jóvenes la realización del SVE: una forma diferente y más amplia de ver la realidad.

Según datos de la Junta de Andalucía, este programa de voluntariado ha sido realizado por unas 100.000 personas desde su creación. Uno de los voluntarios a los que le ha cambiado la vida es Víctor Serrato, y de qué manera. Él estuvo en Brno (República Checa) en 2007, influyendo tanto la estancia en su vida que hoy sigue unido a este servicio, aunque ahora lo hace como coordinador de una de las organizaciones encargadas de presentar proyectos para recibir interesados, Iniciativa Internacional Joven. Doce meses tratando con personas con discapacidad permitieron a Serrato conocer en profundidad la cultura checa: «La diferencia con el resto de proyectos Erasmus e intercambios es el contacto con la comunidad local, convivir con ellos. No conozco a ningún Erasmus que haya vuelto hablando checo, yo lo aprendí en tres meses». Pese a este elemento distintivo del SVE, Serrato lamenta la falta de promoción del mismo. «Todo el mundo conoce Au pair, Erasmus-grado, pero esto no, no es tan popular a pesar de ser el que más aporta», describe. El exvoluntario también pone el foco en el intercambio de servicios que permite, ya que «mientras que en otros programas solo se recibe, este te permite ayudar a la gente también». La experiencia de Víctor Serrato, que ha vuelto varias veces a Brno, ha sido elegida entre las seis historias de voluntarios que serán parte del vídeo de la campaña SVE 20.

Serdar Ocaksonmez es uno de los 24 voluntarios que se encuentran hoy en Málaga. Es un joven de Estambul (Turquía) que llegó a Málaga en octubre y ahora quiere quedarse en la ciudad. Este chico con acento andaluz trata con niños y niñas en escuelas a base de talleres y otras actividades. Él escogió el destino motivado por la localización y la cultura andaluza. «Me gusta pasar el tiempo con malagueños para conocer mejor todo», afirma. «Quiero pasar aquí toda mi vida», asevera Ocaksonmez a sus 25 años, que se declara enamorado de Málaga. Para él, lo mejor de estos programas es la oportunidad de conocer y visitar sitios nuevos «aun sin dinero».

Ilaria Cangiulli, de Tarento (Italia), está en la edad máxima con la que se puede realizar el SVE, 30 años. Su labor la realiza en un proyecto de reinserción de reclusos. Ella se decidió por Málaga porque le gustaba la propuesta de voluntariado, siendo el segundo que realiza. El senderismo, los intercambios de idioma o los talleres son algunas de las actividades que realiza Cangiulli. «Te aporta algo difícil de explicar: sientes algo diferente, el intercambio de culturas», esboza.

Davide Forte, con la misma edad y nacionalidad que Cangiulli, diseña proyectos dentro de la asociación con la que colaboran los tres, Arrabal. Él pisó Málaga el pasado marzo por primera vez: «Soy italiano, pero no conocía España y ya tenía ganas». El clima y el carácter de las personas son para Forte lo mejor de la ciudad; lo peor, la velocidad del habla: «Son muy rápidos», bromea. Para él, «conocer la gente de otros países es lo mejor».

El SVE cubre el alojamiento y la mayor parte del gasto del desplazamiento desde el país de origen, así como una dotación económica mensual de algo menos de 300 euros. Actualmente, pertenece al abanico de programas europeos de Erasmus+ de la Unión Europea.