Oficios al sur

Un verano en la recepción

Francisco Guerrero en la recepción del Hotel Tritón/Salvador Salas
Francisco Guerrero en la recepción del Hotel Tritón / Salvador Salas

Con el boom del turismo en la Costa del Sol la figura del recepcionista de hotel se ha convertido en uno de los oficios que son símbolos de Málaga y su provincia

ALEJANDRO DÍAZ

Son, probablemente, las primeras personas con que hablará el visitante tras su llegada. El recepcionista representa uno de los oficios clave en Málaga y la Costa del Sol. Sus tareas van más allá de entregar las llaves. Pues nada se agradece más después de un largo viaje, en el que el turista ha tenido que sortear retrasos y múltiples obstáculos para llegar finalmente a su destino, que encontrarse a una persona que habla su propio idioma y que le recibe con todo preparado para disfrutar, ahora sí, de su estancia por unos días o semanas.

De eso sabe bastante Francisco Guerrero, que lleva desempeñando este oficio desde su juventud y apenas le queda uno para la jubilación. Es decir, toda una vida dedicada al sector servicio en un puesto clave que se torna fundamental en todas las épocas del año. Actualmente, trabaja en el mítico Best Hotel Tritón. Este enorme hotel con vistas al mar está ubicado en Benalmádena y por sus habitaciones han pasado todo tipo de famosos. Ahora, se encuentra renovado y con Francisco a las puertas de la recepción, donde ejerce desde hace décadas.

«Nosotros abrimos todo el año, en otoño llega mucho turista británico. En este mes en concreto, albergamos más turismo nacional», explica Francisco Guerrero, quien reconoce que la actividad frenética de los meses de temporada alta hace que las jornadas pasen más deprisa. «Uno no para. Ayer sin ir más lejos llegué a las cuatro de la tarde, en mi turno, y cuando volví a mirar el reloj ya eran las diez y media de la noche», comenta.

Guerrero nunca ha dejado de formarse y el ruso es el último idioma que ha aprendido

Guerrero siempre tuvo claro que quería dedicarse al sector turístico. Tras estudiar la carrera, se centró en el aprendizaje de idiomas. Y aunque su jubilación está cerca, nunca ha dejado de formarse. Domina varios idiomas, entre ellos, el hebreo y el ruso. Este último fue el último que aprendió ante el boom de este tipo de visitantes a la Costa del Sol. «Te diría que los idiomas es lo más importante en este oficio. Es un plus. El turista agradece mucho que al llegar haya alguien al otro lado que le atienda en su propia lengua», recalca.

El Hotel Tritón fue uno de los pioneros de la Costa del Sol, todo un cinco estrellas. Durante su historia, como rememora Francisco, se ha reformado en distintas ocasiones para estar actualizado a los nuevos tiempos.

Reconoce que aunque existe estacionalidad, los hábitos están cambiando y cada vez son más los turistas, sobre todo, los europeos, que vienen a pasar unas vacaciones diferentes a las de sol y playa al destino Costa del Sol. Hay datos que así lo reflejan: a pesar de que aún la estacionalidad es un reto para el sector más importante de la economía del país, segmentos como el golf, los cruceros o el turismo de congresos, todos ellos al auge en la Costa del Sol, están produciendo un cambio en el perfil del viajero: en las épocas de visita y en las demandas del mismo.

Su turno habitual es el de tarde, que termina a las doce de la noche. «Los lunes suelen ser días duros, porque es día de entrada», explica Guerrero, que se muestra satisfecho con la cadena que adquirió el Hotel Tritón. «Tiene una cadena importante de hoteles por toda España y el trato es muy positivo», explica.

Un destino cinematográfico

El Hotel Tritón fue uno de los pioneros en la Costa del Sol, y aún más en Benalmádena, donde solo se le adelantó el Costa del Sol. En sus habitaciones se han alojado muchos del los famosos del país. Especialmente, de la época del 'destape'. Los Pajares, Estesos y Ozores encontraron en esta zona un lugar idóneo para rodar sus rocambolescas comedias de situación y, cada verano, eran fijos de un destino que continúa creciendo

El recepcionista ha de ser, ante todo, una persona con «una buena actitud, siempre positiva». Los turistas siempre suelen reclamar cuestiones tales como habitaciones con mejores vistas. Ante este tipo de problemas que pueden surgir, hay que ser resolutivo y diplomático. «Nuestra misión es clara: dar una buena atención al cliente», asegura Francisco Guerrero como si eso fuese una cosa fácil. «Nuestra máxima es que queremos que el cliente entre y salga siempre satisfecho. Puede parecer un decir, pero es el reto al que un recepcionista se enfrenta cada día», subraya Guerrero.

Este tipo de hoteles y destinos históricos cuentan con multitud de visitantes que repiten cada año. Se conoce los gustos de los más repetidores, a los que atiende en cada viaje. «Si además de hablarles en su idioma y ser resolutivo, el cliente sabe que le recuerdas y estás al tanto de qué cosas le gustan, tienes un cliente ganado para toda la vida», sentencia Francisco Guerrero.

En octubre del año que viene iniciará una nueva etapa de su vida, que afronta con ilusión. Entró por primera vez a un hotel a trabajar con 18 años y en apenas uno estará jubilado. Una etapa de la vida perfecta para disfrutar tras tantos años dedicados a un oficio del que Francisco Guerrero conoce cada detalle minuciosamente. Su historia es también un capítulo del desarrollo y consolidación del turismo en la Costa del Sol.