Trump da un plazo de tres meses antes de imponer el veto a Huawei y a sus móviles

Reuters

La marca china y Google buscan una solución que garantice el futuro de sus móviles tras la prohibición de utilizar componentes y software de EE UU

IÑAKI JUEZ

Tres meses. Es el tiempo que tiene Huawei y Google para encontrar a contrarreloj una solución al enorme embrollo que ha provocado la decisión de Donald Trump de prohibir a la marca china utilizar componentes y software de EE UU. La guerra comercial entre ambos países con la mutua imposición de aranceles ha pillado a los usuarios de sus smartphones en medio y, consciente de ello, el Gobierno norteamericano ha decidido postergar hasta agosto la entrada en vigor del veto de consecuencias todavía impredecibles.

Huawei sigue estando considerada por Trump «un riesgo» para la seguridad nacional, hasta el punto de que ha prohibido a sus militares utilizar equipos de esta compañía. Pero, hasta dentro de tres meses, se le seguirá garantizando a la multinacional china el acceso tanto al software de Google como a los chips y el resto de componentes necesarios para fabricar sus móviles de compañías tan importantes en este sector como Intel, Qualcomm, Xilinx Inc y Broadcom. A partir de esa fecha, está por ver si la multinacional china tendrá el suficiente músculo tecnológico para sobrevivir sin las aportaciones en este campo de EE UU.

Parece difícil, teniendo en cuenta que Huawei, cuya sede está en Shenzen (sur de China), es además muy dependiente de los suministradores extranjeros. Cada año, compra por 11.000 millones de dólares en componentes a grupos del sector estadounidenses, sobre un total de 67.000 millones de gastos en suministros, según el diario japonés Nikkei.

Negociaciones

Mientras tanto, Huawei y Google han iniciado las negociaciones para tratar de buscar una solución que les permita adaptarse al veto aprovechando la prórroga de tres meses. Y es que la multinacional estadounidense se resiste a que servicios como Gmail o Maps, que constituyen su verdadero negocio, dejen de estar disponibles en los productos de una compañía que ha alcanzado el segundo puesto en el mercado mundial de smartphones con 59,1 millones de teléfonos inteligentes vendidos, un 19% del mercado, que la sitúan por delante de Apple y a escasa distancia de Samsung. De hecho, en España ya es la marca que más móviles vende.

De momento, y tal y como anunció ayer la propia Google, los usuarios de los teléfonos Huawei podrán seguir accediendo a Google Play, su tienda oficial, y al sistema de seguridad Google Play Protect que protege a los móviles de posibles virus alojados en programas y juegos. Eso sí, se da por hecho de que los terminales de la marca china no podrán acceder a Q, la próxima versión oficial de Android.

La única alternativa que les queda es apostar por una versión libre basada en este sistema operativo para garantizarse la compatibilidad de las 'apps' existentes, excepto las oficiales de Google como YouTube o Maps a las que ya no tendrá acceso por el veto, y no empezar así de cero, algo que intentó Microsoft con su Windows Phone con funestos resultados. Un fracaso de tales dimensiones que llevó a la tecnológica estadounidense a abandonar su plataforma pese a adquirir Nokia para fabricar los móviles basados en la versión móvil de su conocido sistema operativo para escritorio.

El 5G, en peligro

Pero además de los móviles, el veto de EE UU podría tener consecuencias funestas para el negocio más importante de Huawei: el despliegue del 5G, que marcará un antes y un después en la historia de las telecomunicaciones. De hecho, diversos analistas consideran que el verdadero objetivo de la prohibición de EE UU es reducir la ventaja tecnológica con la que cuenta la marca china en este campo. No hay que olvidar que las nuevas redes permitirán que los dispositivos móviles puedan conectarse a Internet a velocidades muy superiores a la que ahora mismo ofrece la fibra de las operadoras en los hogares.

Conocedor de que se está jugando la propia existencia de la compañía, el fundador de Huawei, Ren Zhengfei, aseguró que su programa para implantar las redes 5G en todo el mundo no se verán afectados por las decisiones de Washington de bloquearlo. Es más, este exmilitar y miembro del Partido Comunista, lo que ha alimentado las sospechas de espionaje del Gabinete Trump, aseguró que EE UU «subestimaba» a su compañía. Mientras tanto, un portavoz de la cartera china de Relaciones Exteriores, Lu Kang, dijo que el Gobierno de Pekín sigue muy de cerca la situación y que «apoyará a las empresas chinas para tomar las medidas legales pertinentes con el fin de defender sus legítimos derechos».

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