Plástico biodegradable para marcar tumores de próstata

Plástico biodegradable para marcar tumores de próstata

Dos empresas aprovechan la I+D+i en sendos proyectos para la detección y el tratamiento de esta enfermedad

ISAAC ASENJOMadrid

Los mensajes contra el plástico en los medios de comunicación y en las redes sociales son cada vez más frecuentes pero, sobre todo, negativos. Sin embargo, gracias a su versatilidad tienen múltiples aplicaciones en tecnología y medicina que pueden mejorar nuestras vidas. Prueba de ello es el trabajo hecho por el Instituto Tecnológico del Plástico (Aimplas), una empresa valenciana que ofrece I+D+i a fabricantes y usuarios de todo el mundo.

Sus 125 empleados trabajan actualmente en varios ejemplos de aplicaciones médicas que demuestran que el plástico es aún más que un residuo molesto y contaminante. La compañía prepara junto a la firma Eresa una patente para un marcador de tumores de próstata que mejore el actual uso de materiales como el oro y el gadolinio para focalizar el tratamiento con radioterapia. «El problema es que la próstata se mueve y el tejido sano también recibe radiaciones», señala el investigador Pavel Bartovsky.

Los marcadores plásticos que están desarrollando son inyectables y se endurecen a 37 grados, con lo que permiten un tratamiento más preciso con menos efectos adversos. «Permanece justo el tiempo que necesitamos, unos seis meses, luego se reabsorbe y se elimina por vía renal sin dejar rastro», señala.

Financiación

Se trata de dos proyectos enmarcados en la convocatoria nacional de I+D Retos Colaboración, que cuentan con la financiación del Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades. Tras los buenos resultados obtenidos en el primer proyecto MRFID, el equipo de científicos han continuado las investigaciones en el marco del proyecto Moisés para optimizar también el tratamiento de la enfermedad.

En la actualidad ya existe una solución patentada en Estados Unidos que consiste en un separador «de un coste muy elevado», que permite proteger de la radioterapia las zonas próximas a la próstata reduciendo, además, el número de sesiones. Sin embargo, Moisés está desarrollando «una solución a un coste accesible en Europa que incluso mejore las prestaciones de la existente».

La nueva solución estará basada en polímeros comerciales de grado médico, por lo que podrá elaborarse en cualquier radiofarmacia de hospital. Los resultados esperados hablan de lograr «reducir las sesiones de 29 a tan solo cinco», explican desde Aimplas.

Otros proyectos

Precisamente desde Aimplas trabajan junto a la Universidad de La Coruña en la creación de biomateriales plásticos inteligentes para reconstruir defectos maxilofaciales. Los investigadores trabajan en sustancias líquidas que pueden aplicarse inyectadas o por aerosol, y que a la temperatura del cuerpo se solidifican, favorecen la regeneración del hueso y, cumplida su función, son reabsorbidas por el organismo, explica.

Además en su departamento de diseño e inyección imprimen en tres dimensiones, a partir de imágenes de TAC, órganos humanos enfermos que los cirujanos usan para planificar y practicar una operación antes de operar a un paciente. Una novedad que consigue desarrollar elastómeros y símiles de silicona, que después tienen un comportamiento similar al de los órganos reales en cuanto a su textura y flexibilidad.