¿'Escucha' tu móvil tus conversaciones privadas?

¿'Escucha' tu móvil tus conversaciones privadas?

Surgen dudas tras el descubrimiento de que un robot de cocina incluía un micrófono oculto así como el multazo a LaLiga por 'espiar' con su aplicación

ISAAC ASENJOMadrid

¿Te escucha tu móvil las conversaciones privadas o es una paranoia? ¡Que no cunda el pánico! No hay estudios que verifiquen este tipo de práctica aunque algunos usuarios en redes sociales -quizá tú mismo también, u otros conocidos- han experimentado secuencias que podrían demostrarlo. Como cuando hablas de un producto electrónico o un viaje al que irás en un tiempo determinado. Posteriormente entras en una aplicación móvil y lo ves anunciado en la cronología. ¡Saltan las alarmas!

Algunos expertos advierte que sí, que las aplicaciones móviles pueden escuchar nuestras conversaciones privadas y recomiendan a los usuarios estar atentos a los permisos que conceden, la típica letra pequeña que todo el mundo acepta sin llegar a leer. La conocida como la mayor mentira de Internet, aquella que dice «he leído y acepto los términos y condiciones». Y al que diga que no, puede que le crezca la nariz como a Pinocho. En la Red firmamos contratos de los que no conocemos detalles por pereza, algo que jamás haríamos con la firma de una hipoteca.

Las dudas surgen después de que esta semana volviera a generarse polémica tras descubrir que un robot de cocina incluía un micrófono oculto del que no se informaba a sus usuarios así como la multa de la Agencia de Protección de Datos a LaLiga por la app que usa el micrófono de los móviles para 'cazar' a los bares con fútbol 'pirata'.

¿En manos de quién está nuestra privacidad?

El profesor de los Estudios de Informática, Multimedia y Telecomunicación de la UOCCarles Garrigues asegura que «los móviles pueden escucharnos por el micrófono, pueden grabar vídeos, hacer capturas de pantalla o utilizar el GPS para saber cosas de nosotros». Si una aplicación móvil quisiera escuchar las conversaciones privadas de sus usuarios con el fin de ofrecerles publicidad personalizada, sería necesario ejecutar un algoritmo de reconocimiento de voz. «Por el micrófono se registraría toda la conversación, que posteriormente podría ser enviada a los servidores de la empresa, y después, gracias a un reconocimiento de voz, podrían identificarse palabras clave y estas ser asociadas a productos o anunciantes concretos.» Ahora bien, Garrigues asegura que se trata de un procedimiento «complejo», ya que, aunque esta práctica sea «técnicamente posible», es «muy arriesgada». «No es difícil ver si una aplicación hace un uso poco normal de la red o el procesador, lo que podría delatar a la empresa que hay detrás», explica.

En Ajustes del teléno buscamos 'permisos de aplicación' y ahí podemos ver todas las apps a las que hemos dado consentimiento para usar nuestro micrófono. / R.C.

Sin embargo, Garrigues constata que este fenómeno solo puede tener lugar si «el usuario previamente ha concedido permisos a la aplicación para utilizar el micrófono». Lo mismo defiende el profesor de los Estudios de Derecho y Ciencia Política de la UOCMiquel Peguera, que asegura que «la escucha de conversaciones privadas para la creación de perfiles y para la presentación de publicidad personalizada requiere en todo caso el consentimiento de la persona interesada, que debería tener previamente una información clara y completa sobre este tipo de tratamiento de sus datos». Aun así, Peguera alerta de que siempre sería «un tratamiento de datos personales muy problemático, puesto que las escuchas también captarían la voz de terceros que ni habrían sido informados ni habrían podido otorgar su consentimiento».

Lo que es más fácil que ocurra, añade Garrigues, es que después de hacer búsquedas en internet como usuarios de una cuenta de Google, «aparezcan anuncios relacionados con los productos que hemos buscado en el ordenador o en cualquier otro dispositivo en el que estemos identificados con el mismo usuario».

Los anuncios, cada vez más personalizados

La publicidad en línea está basada, cada vez más, en la segmentación del público mediante perfiles creados a partir de nuestro comportamiento, que tienen en cuenta tanto la actividad de un usuario en internet, que se puede rastrear de diversas maneras, como su conducta fuera de línea. «La elaboración de perfiles de este tipo implica un tratamiento de datos personales, por lo que este proceso debe cumplir todos los requisitos en relación con la protección de datos», asegura Peguera.

La profesora de los Estudios de Economía y Empresa de la UOCNeus Soler considera que se trata de una estrategia de marketing «muy imprudente», ya que se utiliza en un momento en que «la gente está tomando mucha conciencia respecto a la protección de datos». «Ofrecer publicidad en función de una conversación que se entiende como privada, y no en función del comportamiento del usuario en la red —que sería una manifestación explícita—, puede disminuir la confianza que el usuario deposita en una aplicación y crear rechazo en quien se anuncie», asegura la profesora, que también es experta en marketing digital.

Soler asegura que nos encontramos ante la extensión de un concepto que se empezó a practicar en las páginas web y que ahora llega a las aplicaciones móviles: la publicidad segmentada a partir de sistemas inteligentes de recomendación. Este tipo de publicidad tiene muchos aspectos negativos para los usuarios, ya que «pierden la privacidad de sus datos, que se convierten así en un producto para las marcas, las cuales pasan a tener más poder de influencia sobre ellos», explica esta profesora.

Según un informe de Ditrendia, durante el año 2017 el 58% de la inversión en marketing en línea del mundo ya iba destinado a los dispositivos móviles, y se espera que este año llegue a crecer hasta un 62%, lo que representará el 26% del total de la inversión publicitaria. La experta en marketing digital asegura que cada vez veremos más publicidad de este tipo en nuestros dispositivos. «El objetivo es incluir publicidad en cualquier espacio donde pueda tener efecto. Estos espacios son los lugares donde se concentra la gente y a los que dedica más tiempo, como las redes sociales y las aplicaciones móviles, como recientemente ha hecho WhatsApp», asegura Soler.

¿Qué medidas pueden adoptar los usuarios?

Garrigues asegura que «las aplicaciones no pueden acceder al micrófono de los usuarios ni utilizarlo si estos no lo han aceptado previamente». Una vez la aplicación tiene el permiso para utilizar el micrófono, «es muy difícil saber si este es utilizado en un momento determinado», asegura el profesor.

Ante esto, los expertos recomiendan al usuario informarse de si ha dado permiso a la aplicación para que esta tenga acceso al micrófono. «Lo más importante es que los usuarios estén atentos a los permisos que conceden a las aplicaciones que tienen instaladas en sus móviles», concluye Garrigues.

Google sabe más de nuestra vida que nadie

El gigante tecnológico Google tiene más datos que cualquiera y un estudio constató hace unos meses el espionaje masivo a los usuarios de móviles Android. Si ya de por sí era innegable que los smartphones se movían en la línea roja de la transparencia en cuanto a privacidad, gracias a unos sofisticados modos de rastreo en el 'sofware' preinstalado del sistema, hacen uso de la información de los consumidores y sus hábitos sin que éstos lo sepan con fines comerciales.

La investigación -llevada a cabo por dos académicos españoles de la Universidad madrileña Carlos III y por el Instituto IMDEA Networks - se recoge en el artículo 'An Analysis of Pre-installed Android Software' que fue difundido por la Agencia Española de Protección de Datos.

El análisis de las apps instaladas en miles de terminales de 214 marcas reveló la existencia de un «complejo sistema desarrolladores y acuerdos comerciales en el que las apps preinstaladas disponen de permisos privilegiados y sin posibilidad de que un usuario medio pueda desinstalarlas».

El estudio incluye más de 82.000 aplicaciones preinstaladas en más de 1700 dispositivos con sistema operativo Android, y ha identificado a más de 1200 compañías que hacen uso intensivo de esa información con un total de 11000 librerías o conjunto de datos destinados en su mayoría a la publicidad y a la monitorización 'online'. Con ese software de serie ya hay datos suficientes para conocer la actividad del usuario, ya sea en el lugar donde se encuentra, lo que éste se descarga o cuáles son los archivos multimedia de los que dispone.

El análisis del comportamiento del 50% de las apps identificadas revela que «una fracción importante de las mismas presenta comportamientos potencialmente maliciosos o no deseados, como muestras de malware, troyanos genéricos o software preinstalado que facilitaría prácticas fraudulentas».

Respecto a otros resultados de la investigación, la AEPD ha apuntado que, aparte de los permisos estándar definidos en Android y bajo control del usuario, los investigadores han identificado «más de 4.845 permisos propietarios o personalizados por los intervinientes en la fabricación de los terminales». «Este tipo de permisos permite que apps publicadas en Google Play eludan el modelo de permisos de Android para acceder a datos del usuario sin requerir su consentimiento al instalar una nueva app», afirma el estudio.