Cuestación por la campana del Camino Real de Bernardo de Gálvez

Retrato de Bernardo de Gálvez/
Retrato de Bernardo de Gálvez

La asociación que lleva su nombre quiere comprar una de estos elementos que ha sido retirado en Estados Unidos

EFE

George Washington dijo que sin Bernardo de Gálvez no hubiera habido independencia en Estados Unidos, y ahora la asociación malagueña que lleva su nombre comprará una campana de las que marcan el Camino Real que Gálvez mandó abrir en 1769 y que ha sido retirada como símbolo histórico ignominioso.

Como inspector general del Virreinato de Nueva España, Bernardo de Gálvez mandó una expedición que, partiendo de Monterrey (actual México) uniera la Alta California con la isla de Vancouver (actual Canadá), con la nada desdeñable intención de que los rusos, que entonces asomaban por Alaska, desistieran de apropiarse de la costa oeste de los actuales Estados Unidos.

Así lo ha explicado a Efe el vicepresidente de la Asociación Bernardo de Gálvez, Manuel Olmedo, quien aventura con humor que tal vez por la estrategia de Gálvez y la determinación de la Corona de España hoy no se habla ruso en el estado de Oregón y en el de Washington -Gálvez es además Ciudadano Honorario de los Estados Unidos, un título que sólo distingue a ocho personajes históricos-.

Olmedo ha dicho a Efe que desde que su asociación abrió una cuestación, el martes pasado, se han recaudado unos mil euros diarios para comprar una de las campanas que marcan como hitos puntos del Camino Real, cuyo origen está en la expedición de Gálvez -que fue efectuada por soldados catalanes al mando del capitán leridano Gaspar de Portolá-.

El Gobierno de Estados Unidos colocó esas campanas a principios del siglo XX con unos soportes que reproducen la forma de los báculos que los misioneros franciscanos llevaban en sus caminatas para fundar misiones que mejoraran la vida de los indios, a los que además de los Evangelios enseñaban agricultura, alfarería y ganadería, entre otros medios de vida.

Ahora la Universidad de California Santa Cruz, próxima a la ciudad de Stanford, alentada por una asociación indigenista, ha decidido retirar una de estas campanas ubicada en su campus, como parte de una escalada contra la simbología histórica española, tal y como la historiadora María Elvira Roca Barea -autora de «Imperiofobia y Leyenda Negra» (Siruela)- ha denunciado esta semana en la prensa nacional.

Como parte de esa escalada, Olmedo ha enumerado la decapitación de una escultura de Fray Junípero Serra -fundó o presidió más de veinte misiones-, del que se han pintarrajeado otras estatuas, la profanación de tumbas en alguna misión y la eliminación progresiva de las conmemoraciones colombinas.

Olmedo ha explicado que la simbología de la campana remite precisamente a las misiones que los franciscanos erigieron a lo largo del Camino Real y fueron la base para mejorar la vida de los indios, los cuales, ha recordado, fueron despojados de sus tierras y expulsados de las misiones no por los españoles sino por la denominada «fiebre del oro» que se apoderó de miles de colonos estadounidenses.

La campana no es grande y pesará unos quince kilos, la asociación malagueña ya tiene un destino para ella, pero prefiere ser discreta, como lo está siendo con la oferta económica que presenten por ella a la universidad californiana, que pretenden que sea efectuada a través de alguna institución española.

Roca Barea y Olmedo, entre otros conocedores de la historia de España en Norteamérica, han lamentado que entidades que se titulan indigenistas alardeen del desconocimiento de su propia historia.

El periodista y escritor Francisco Reyero, autor del libro 'Y Bernardo de Gálvez entró en Washington' -que narra la recuperación en Estados Unidos de la figura del antiguo Gobernador de La Luisiana española y héroe de la Guerra de la Independencia Norteamericana-, ha dicho que «asociaciones como la que impulsa Manuel Olmedo ofrecen un atisbo de esperanza».

«Toda la recuperación de Gálvez e incluso su consideración en el Capitolio como Ciudadano Honorario de los Estados Unidos ha sido posible gracias al esfuerzo de civiles que le han ido marcando el paso a las instituciones», según Reyero.

Reyero ha añadido que «los movimientos partidistas que tratan de acabar con la herencia hispana en Estados Unidos están al alza; pero si quieren ser coherentes en el disparate podrían empezar por las puertas del Senado que narran la vida de Colón... A partir de ahí se puede comprender que Los Ángeles fuera fundada por un señor de Jaén o que el rodeo tejano esté tomado del uso ganadero andaluz