Cuarenta años de los primeros ayuntamientos democráticos en Málaga

Cuarenta años de los primeros ayuntamientos democráticos en Málaga

El 3 de abril de 1979, los malagueños pudieron elegir por primera vez en libertad a sus alcaldes y concejales

ANTONIO M. ROMERO

El 3 de abril de 1979 era martes. Esa fecha entró por méritos propios en la historia del municipalismo español. Y es que ese día, se celebraron las primeras elecciones locales en libertad tras la dictadura del general Francisco Franco. Los ciudadanos pudieron elegir a sus representantes más cercanos tras décadas en las que los alcaldes y concejales eran designados por el régimen franquista entre sus afines. En un país que se asomaba a la democracia en un proceso que se dio en llamar Transición, en el caso de Málaga, con una población total de 989.971 personas, fueron llamados a las urnas un total de 652.415 malagueños para elegir a 1.117 ediles en los 99 pueblos y ciudades de la provincia (Torremolinos, Montecorto, Serrato y Villanueva de la Concepción aún no habían logrado su independencia).

Este próximo miércoles se cumplirán cuatro décadas de aquella cita con las urnas. Una efeméride que llega a pocos semanas de la celebración de las elecciones municipales de 2019 –las undécimas en democracia–. Paradojas del destino, en 1979 los comicios locales se celebraron apenas un mes después de unas elecciones generales (las segunda en libertad) que ganó Adolfo Suárez; lo mismo sucederá en este año ya que el 28 de abril hay elecciones generales y el 26 de mayo, municipales.

Volviendo la vista cuatro décadas atrás, en aquellas primeras elecciones para elegir a alcaldes y concejales participó el 56,1% del censo. El PSOE ganó en votos con 111.994 papeletas –el 31,06% del total– y 318 concejales, mientras que la Unión de Centro Democrático (UCD) logró 91.724 sufragios –el 25,44%– y un total de 379 ediles. En tercer lugar se situó el Partido Comunista de España (PCE) con 174 concejales, seguido de las Agrupaciones Electorales Independientes (149) y el Partido Socialista Andaluz (PSA) con 72. También obtuvieron representación aunque ya muy pequeña el Partido del Trabajo de España (8, todos en Estepona, donde llegaron a gobernar con Antonio Murcia como alcalde); el Partido del Trabajo de Andalucía (5); Coalición Democrática (5); Democracia Cristiana Andaluza (3); Candidatura Democrática (3); y Partido Socialista Obrero Español Histórico (1, en la ciudad de Marbella).

En los 99 municipios de la provincia no hubo ninguna mujer elegida alcaldesa

El 19 de abril de 1979 se constituyeron los nuevos ayuntamientos democráticos de la provincia. El PSOE fue el partido que consiguió más alcaldías, entre ellas algunas de las principales ciudades (la capital, Marbella, Fuengirola, Mijas o Vélez-Málaga); seguido de la UCD, que consiguió gobernar fundamentalmente pequeños y medianos municipios; al igual que le sucedió al PCE; los independientes se hicieron con grandes núcleos como Estepona o Rincón de la Victoria; mientras que el principal Ayuntamiento en manos de los andalucistas del PSA fue Ronda.

Aunque las mujeres se incorporaron a los plenos municipales, ninguna de ellas fue elegida alcaldesa. Hubo que esperar al desarrollo de aquel mandato municipal para que un Ayuntamiento malagueño tuviera voz femenina. Fue en 1982 cuando Isabel Rodríguez, de UCD, se convirtió en alcaldesa de Colmenar.

Aquellos primeros alcaldes se encontraron, como recuerda Juan Gámez, exregidor de Pizarra, con un importante trabajo por delante y «un gran afán de cambio que era lo que pedían los ciudadanos». Y es que la estampa común que ofrecían aquellos pueblos y ciudades era la de calles donde predominaba la tierra sobre el asfalto; el agua no llegaba a un buen número de viviendas; faltaba alumbrado público; las instalaciones deportivas eran una entelequia; las escuelas y centros de salud, cuando los había, dejaban mucho que desear; y las carreteras eran auténticos caminos tortuosos.

Cuatro décadas después la imagen de las localidades de Málaga nada tiene que ver, para mejor, con la de 1979 pero se enfrentan a nuevos retos que deberán afrontar las corporaciones que saldrán de las urnas el 26 de mayo como la despoblación interior, el saneamiento, el tratamiento de los residuos, la movilidad en las grandes ciudades, los efectos del turismo o la adaptación a las nuevas tecnologías. Nuevos retos para nuevos tiempos.