Una complicada operación consigue separar a dos siamesas unidas por la cabeza

Safa y Marwa tras la última operación que ha conseguido separar sus cráneos. / Great Ormond Street Hospital for Children

El primer diagnóstico anticipó que solo una de ellas sobreviviría tras pasar por el quirófano

Elena Martin Lopez
ELENA MARTIN LOPEZMadrid

Tras dos años compartiendo cráneo Safa y Marwa han podido mirarse a los ojos por primera vez. Estas hermanas nacieron el 7 de enero de 2017 en el hospital de Hayatabad en Peshawar, a unos 50 km de su casa en el norte de Pakistán. Su madre, Zainab Bibi, había dado a luz a sus otros siete hijos en casa, pero con ellas no pudo hacer lo mismo. En una ecografía realizada durante el embarazo se advirtió que las pequeñas podían nacer unidas, aunque hasta su alumbramiento no se supo que sería por la cabeza, una condición rara que se produce en 10 nacimientos de entre un millón.

La situación era delicada. Zainab Bibi vio a sus hijas por primera vez en una foto, el medio que escogieron los médicos para explicarle a qué se enfrentaba. «Eran preciosas, con un pelo maravilloso y una piel blanca y brillante», fue lo que la madre dijo a la BBC sobre aquel momento, «ni siquiera pensé en el hecho de que estuvieran unidas. Eran un regalo de Dios», añadió.

A los tres meses, Zainab Bibi y su suegro -el padre de las niñas murió durante el embarazo de un infarto- se trasladaron a Londres, donde se encuentra uno de los mejores hospitales de niños del mundo, el Great Ormond Street de Londres (GOSH). Allí contactaron con Owase Jeelani, un neurocirujano pediátrico que, casualmente, también es originario de pakistán y que se involucró en el caso inmediatamente. Él y el cirujano craneofacial David Dunaway lideraron el equipo que operó a las niñas.

Solo había un problema, la familia no tenía el dinero necesario para pagar el tratamiento. Afortunadamente, esta circunstancia se solucionó rápido gracias a la generosa donación de Murtaza Lakhani, un rico empresario pakistaní que se conmovió al conocer el caso.

50 horas de operación

Para separar las cabezas de Safa y Marwa ha sido necesario un equipo de 100 cirujanos, además de anestesistas, enfermeras, bioingenieros y otros expertos que han intervenido en la planificación y ejecución de la compleja operación.

Las niñas se han sometido a tres cirugías que han durado un total de 50 horas. La primera, de 15 horas, tuvo lugar en octubre de 2018, cuando tenían 19 meses de vida. Entonces se procedió a separar las arterias cerebrales que compartían. La segunda, de 20 horas, se realizó un mes más tarde y permitió dividir las venas compartidas a pesar de las complicaciones a las que se tuvieron que enfrentar los médicos. Estas dos primeras fases suponían un gran riesgo pues cada conexión cortada podía provocarle un derrame cerebral fácilmente a alguna de las pacientes, o incluso la muerte.

La tercera y definitiva (17 horas) consiguió que Safa y Marwa dejasen de depender vitalmente la una de la otra. Durante las siete primeras horas se cortaron las conexiones restantes de hueso, cerebro y tejido y en las diez restantes se procedió a la reconstrucción de sus cráneos, formados por un conjunto de fragmentos de huesos unidos por una red de puntos desechables y sembrado de células óseas que ayudarán a cerrar los huecos.

Parte del equipo que ha intervenido en la operación de Safa y Marwa.
Parte del equipo que ha intervenido en la operación de Safa y Marwa. / GOSH

Esta última etapa también supuso otro desafío: no había suficiente piel para formar dos cabezas independientes. Para resolver el problema, dos semanas antes de la intervención final, los cirujanos plásticos insertaron cuatro pequeños sacos de plástico bajo la piel del cráneo de las pequeñas, que funcionaron a modo de expansores de tejido.

«Con la ayuda de Dios, ahora soy capaz de tener en mis brazos durante una hora a cada una de mis hijas. Dios ha respondido a mis plegarias», ha dicho la madre. «Estamos en deuda con el hospital y con el personal, y nos gustaría agradecerles todo lo que han hecho».

«Estamos encantados de haber podido ayudar a Safa, Marwa y su familia», han comentado por su parte Jeelani y Dunaway. «Ha sido un viaje largo y complejo para ellos. Su fe y determinación han sido muy importantes para superar los desafíos a los que se han enfrentado. Estamos increíblemente orgullosos de ellos y del equipo de GOSH responsable de su tratamiento y atención durante los últimos diez meses».

Tras un proceso de recuperación largo y lento, durante el cual Safa y Marwa han recibido fisioterapia diariamente para ayudarlas a aprender algunas funciones básicas como sentarse o mantener la cabeza erguida, las niñas han podido salir del hospital y progresan favorablemente. Aún así, todavía pasarán los próximos seis meses en la capital británica antes de volver a Pakistán.