Elena Moral dirigió el AVE a La Meca: «Nunca jugué con trenes»

Alta velocidad. Elena Moral, en la cabina de uno de los trenes diseñados por Talgo para enlazar las ciudades saudíes de Medina y La Meca./
Alta velocidad. Elena Moral, en la cabina de uno de los trenes diseñados por Talgo para enlazar las ciudades saudíes de Medina y La Meca.

Elena Moral ha sido reconocida como la Mujer Ingeniera Ferroviaria Europea después de dirigir el proyecto del AVE a La Meca. «Ha sido apasionante»

Susana Zamora
SUSANA ZAMORA

Lo sabe todo sobre los trenes de alta velocidad. No hay sistema o componente que se escape a su control. Elena Moral (Las Navas del Marqués, 1977) es actualmente directora de Ejecución de Proyectos de Talgo. Allí encontró su primer empleo en 2002 y allí continúa tras una carrera de superación y éxitos. Empezó en los talleres como ingeniera de pruebas, testando los primeros trenes de alta velocidad, y ha acabado dirigiendo el proyecto de construcción del AVE entre las ciudades saudíes de Medina y La Meca, uno de los mayores retos a los que se ha enfrentado el sector del ferrocarril. Este año ha sido reconocida con el Premio a la Mujer Ingeniera Ferroviaria Europea (WICE, por sus siglas en inglés) entre más de cuatrocientos aspirantes.

¿Cómo acaba una jovencita abulense de pueblo en la locomotora de Talgo España?

Nunca tuve una referencia familiar en el campo de la ingeniería. Elegí este camino porque en el colegio me gustaban las asignaturas más técnicas; me encantaban las matemáticas, la física, y además pasaba las horas construyendo cosas con Lego y armando puzles. Todo aquello me condujo hacia esta carrera. Me encantó, la volvería a elegir sin dudarlo porque, además de los conocimientos técnicos, me otorgó una serie de habilidades que son muy importantes en la vida. Al terminar los estudios, busqué trabajo y lo encontré en Talgo. Fue mi primera empresa y aquí llevo ya 17 años.

¿Usted también era de esas niñas que pasaban horas jugando con el tren eléctrico?

En absoluto, nunca tuve uno, aunque viajaba con frecuencia en tren para desplazarme a Ávila y Madrid.

¿Se dijo alguna vez: 'Desierto, trágame', cuando su compañía la puso al frente del proyecto del AVE a La Meca?

Todo lo contrario. Desde el primer día en que adjudicaron el proyecto al consorcio español quise trabajar en él. Era, sin duda, el mayor reto al que se enfrentaba el sector del ferrocarril, y poder trabajar en él se me antojaba apasionante; no podía dejar pasar la oportunidad. Un proyecto complejo, de esos que hacen crecer a las empresas, pero también a sus profesionales.

Algún vértigo le daría...

Más que vértigo, respeto. Sabía que podíamos enfrentarnos a cosas que aún no conocíamos, pero desde el primer momento lo afrontamos con determinación. Fuimos allí y conocimos in situ la realidad de un país que soporta 50 grados de temperatura la mayor parte del año; el efecto abrasivo de la arena, hasta tal punto que se comía las cabezas de los tornillos, y un polvo penetrante que se filtraba por todas partes...

Usted lo ha dicho, un reto...

Así es. Lo más complicado fue lograr una estanqueidad total para que no se filtrase nada de polvo en el interior de los vagones. El tren mete mucho aire para que puedan refrigerarse todos los sistemas, pero tiene que entrar limpio, y eso ha sido lo realmente complicado.

¿Y con la ingeniería se soluciona todo?

No. Vimos que para afrontar los problemas que nos planteaba la arena tuvimos que buscar soluciones en otras industrias. Las encontramos en el sector militar. Acudimos al Ejército, a su división de helicópteros, que tenía experiencia en la filtración de aire y protección de sus palas frente a la abrasión de la arena.

Duchas y brújula

¿Cómo han llevado en un país musulmán que una mujer tenga la voz cantante?

Los aspectos culturales han constituido otro gran reto. Al principio, sí que hubo ciertos miedos por parte de las empresas para poner mujeres al frente del proyecto. En mi caso, tengo que agradecer a Talgo su valentía, que mantuviera que era yo la persona que tenía que estar ahí. Al final, los resultados mandan. Yo no he tenido ningún problema por ser mujer.

¿Qué tienen los trenes a La Meca que no tienen los que circulan por España?

La mayor diferencia está en las adaptaciones al entorno desértico, pero también va asociada a la evolución tecnológica. Desde el punto de vista estético, el acabado se elige con el cliente. La moqueta y el tejido de las butacas tienen motivos árabes; los baños están adaptados a su costumbre de lavarse en lugar de usar papel higiénico e incorporan duchas; y los vagones tienen una brújula que les indica la dirección a La Meca para cuando tienen que hacer los rezos.

Además de un plan B, habrán previsto un C y hasta un D si se rompe el aire acondicionado...

Por supuesto. En el caso de que un tren se quede parado en mitad de la vía, tenemos en cada cabeza motriz un grupo electrógeno que se encarga de inyectar suministro de energía al sistema de aire acondicionado para que se mantenga la temperatura interior.

Tras recibir el WICE, se ha convertido en referencia para otras mujeres. ¡Vaya responsabilidad!

Sí, lo es, pero debemos hacerlo con gusto. En estos momentos, la representación de la mujer en carreras técnicas en España sigue siendo muy baja.

Y en el sector ferroviario, ¿seguimos en el vagón de cola?

En España, solo un 18% de los profesionales en ingeniería son mujeres; y en el sector del ferrocarril, el porcentaje es similar. Se ve algo de avance, pero debe ser mayor, porque a este paso hay estudios que advierten de que no vamos a alcanzar la igualdad hasta dentro de 216 años. Esto, como sociedad, no nos lo podemos permitir.

Personal

Obra faraónica marca España. El AVE Medina-La Meca, adjudicado por 6.736 millones a un consorcio español de doce empresas, recorre 450 kilómetros a 300 km/h.

Ingeniera brillante. Elena Moral estudió Ingeniería Industrial (Mecánica) e Ingeniería en Automática y Electrónica. Esta última, mientras trabajaba. Cursó un Máster en Administración y Dirección de Empresas y en la actualidad es directora de Ejecución de Proyectos de Talgo.