El Acuerdo de París ya tiene sus instrumentos para ponerse en marcha

Reunión del COP24 en la ciudad polaca de Katowice. /Efe
Reunión del COP24 en la ciudad polaca de Katowice. / Efe

Las delegaciones de la cumbre del clima aprueban, tras dos días de negociación, un texto que no incluye nuevas metas frente al calentamiento

Daniel Roldán
DANIEL ROLDÁNMadrid

Las negociaciones en la cumbre del clima (COP24) de Katowice acabaron ayer, con un día de retraso del plazo establecido, con un documento que no contentó a los países en desarrollo y en vías de extinción por el cambio climático porque no se asumieron unas metas más ambiciosas para atajar la emisión de gases invernadero. En la parte positiva del texto, las casi doscientas delegaciones acordaron los mecanismos para que el Acuerdo de París se ponga en marcha.

     «En las circunstancias actuales, continuar construyendo nuestro edificio es ya un éxito. Incluso los más reticentes están ahí», señaló a AFP la ministra de la Transición Ecológica, Teresa Ribera, que trabajó como negociadora para conseguir el acuerdo final. Este libro de reglas adoptado en la COP24 incluye la reclamada transparencia, ya que permite a los países controlar que el resto cumple con su parte de reducción de emisiones de gases de efecto invernadero. También concede una cierta flexibilidad a los países en desarrollo que, no obstante, mostraron su enfado por la falta de concreción de cómo las naciones ricas cumplirán su promesa de apoyarlas con 100.000 millones de dólares anuales a partir de 2020.

     Unos Estados que ya están sufriendo los estragos del cambio climático. «Habrá que hacer más y ser más concretos para convencer a los países en desarrollo de que sus esfuerzos para la transición ecológica serán apoyados», dijo David Levai, del Instituto de Desarrollo Sostenible y de Relaciones Internacionales.

Donde no hubo acuerdo fue en la revisión de los objetivos de reducción de gases, a pesar que el último informe del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre Cambio Climático (IPCC, por sus siglas en inglés) no dejaba lugar a dudas sobre lo que está pasando: el mundo sólo puede permitirse un aumento global de 1,5 grados hasta final de siglo, para evitar poner en peligro el futuro de la humanidad. Y la tendencia es totalmente la contraria: la temperatura ya ha aumentado un grado respecto a la era preindustrial y las emisiones de gases de efecto invernadero se dispararon un 2,7% en 2018. El estudio del IPCC indica que los países deberían reducir sus emisiones de casi 50% en 2030 respecto a 2010 para evitar unas «consecuencias catastróficas».

     Ante el bloqueo de Estados Unidos, Rusia y algunos países árabes, las delegaciones del COP24 no se pusieron de acuerdo en revisar los objetivos de reducción de gases pactados en la capital gala hace tres años. Finalmente, el documento se limita a «invitar a las partes a hacer uso de las informaciones contenidas en el informe». «Se echa en falta mensajes que confirmen una voluntad de mayor ambición», reconoció Ribera. «La ciencia dejó claro que sólo tenemos doce años para reducir a la mitad nuestras emisiones. Necesitamos que los países se comprometan a aumentar su ambición antes de 2020», dijo por su parte Manuel Pulgar-Vidal, responsable de WWF. «Hubo una falta de respuesta sorprendente al informe del IPCC. ¡Los países no pueden reunirse para decir que no pueden hacer más!», añadió Jennifer Morgan, de Greenpeace.

 

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