«Es una borrachera sobre borrachera»

'Hooligans' celebran en Benidorm una victoria de su selección en Rusia./
'Hooligans' celebran en Benidorm una victoria de su selección en Rusia.

José A. Fernández, director de Servicios Generales y Seguridad del Ayuntamiento de Calviá

JAVIER GUILLENEA

Como otros ayuntamientos turísticos, el de Calviá lucha desde hace años para borrar la fama deplorable de Magaluf, uno de sus doce núcleos urbanos. No es una tarea fácil en una época en la que internet y los medios de comunicación multiplican imágenes de excesos etílicos que son lamentables, pero no generales. Esta es al menos la opinión de José Antonio Fernández, director de Servicios Generales y Seguridad del municipio. «Hablamos de un núcleo reducido de turistas en una calle. Lo que ocurre no se puede extrapolar a todo Magaluf», asegura.

Pese a que la constante presencia de la Policía local y la Guardia Civil ha permitido controlar algo la situación en una zona de alto riesgo, aún queda mucho por hacer. En los 400 metros de la calle Punta Ballena se apiñan a diario miles de jóvenes británicos que caen fácilmente en las tentaciones que les ofrecen una constelación de bares a los que solo les falta regalar embudos para que el alcohol llegue directamente al estómago. No hay tiempo para saborear. De lo que se trata es de beber.

«Al margen de otros consumos, el mayor problema es el alcohol», resume José Antonio Fernández, que arremete contra los hosteleros de Punta Ballena. «A ellos cada botella de alcohol les cuesta un euro, lo que les permite hacer ofertas agresivas a los turistas. Si un británico pide en su país una copa de vodka le dan una medida, mientras que aquí se la triplican», afirma. Es una tentación demasiado suculenta para jóvenes «que no están acostumbrados a beber y cuando llegan a Magaluf pueden adquirir todo el que quieran y muy barato».

El engranaje comienza a funcionar en el propio país de origen, donde hordas de turistas de piel sonrosada contratan viajes baratos en agencias que les ofrecen la 'fabulosa experiencia' de desplazarse a un lugar donde todo está permitido. «Los que no bajan borrachos de los aviones vienen con la idea de emborracharse cuanto antes y vivir así los cuatro días que van a estar aquí», dice el responsable de Seguridad de Calviá. Lo tienen tan fácil que mantenerse sobrio es una tarea de titanes. «¿Cómo pedirles que no se emborrachen si en el hotel les dan alcohol a las ocho de la mañana con el 'todo incluido'?, se pregunta. Lo suyo es un beber constante, «una borrachera sobre borrachera» que a veces desemboca en tragedias.

Repunte

Este año se ha producido un repunte de casos de 'balconing' no solo en Magaluf, sino en toda Mallorca. En lo que va de verano han muerto en el núcleo de Calviá cuatro jóvenes tras caerse desde una altura elevada en un hotel. «Viene un joven de vacaciones atraído por un mal entendido rito de iniciación y de fiesta rodeada de excesos y pierde la vida por una negligencia provocada por el alcohol. Es un drama», destaca José Antonio Fernández.

El Ayuntamiento de Calviá ha reclamado en numerosas ocasiones al Gobierno de Baleares que tome medidas como la regulación del 'todo incluido' en los hoteles para que se excluya el alcohol o la prohibición en los locales de ofertas como los 'dos por uno', las 'happy hours' o las barras libres. También ha instalado en la calle carteles en los que se advierte de que se impondrán multas a quienes beban en la vía pública o armen escándalo y se está trabajando con los hoteles para impedir el 'balconing'. «Los esfuerzos ya están dando resultado. Este modelo de negocio tiene los días contados», augura Fernández.

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