Suites para darse un capricho

Suites para darse un capricho

Si somos ricos o nos toca la lotería, podemos dormir en la misma cama que Michelle Obama o Brad Pitt

GUÍA REPSOL

Suites diseñadas por Frank O. Gehry o Ricardo Bofill, con enormes terrazas asomadas al Atlántico o al paseo de la Castellana, con chófer, con mayordomo, con piscina cli-matizada Si somos ricos o nos toca la lotería, podemos dormir en la misma cama que Michelle Obama o Brad Pitt. La más barata cuesta 580 euros; la más cara, 11.000.

Extreme Wow Suite, hotel W Barcelona

Como su nombre indica, la Extrem Wow Suite ha sido concebida para que la gente se quede boquiabierta nada más cruzar la puerta. Este ático de tres dormitorios está situado en lo más alto del edificio en forma de vela dibujado por Ricardo Bofill a 99 metros sobre la playa de la Barceloneta y el puerto. Todo ha sido diseñado o seleccionado por el propio arquitecto, hasta los libros de la biblioteca. Además de unas vistas incomparables, tiene sauna, sala de estar (con televisor Bang & Olufsen, sistema de sonido envolvente BeoSound y telescopio) y terraza de 59 metros cuadrados con jacuzzi y tumbonas cómodas como camas para descansar de día y de noche. Aunque, teniendo acceso exclusivo al Eclipse Bar, por la noche, de todo, menos descansar. El precio: desde 11.000 euros.

Villa Obama del Villa Padierna Palace Hotel, Málaga

No es la suite más cara de la Costa del Sol (cuesta 1.500 euros al día, en temporada baja), pero sí la más deseada desde que la primera dama estadounidense se alojó aquí en el verano de 2010. Desde entonces se llama, para que no haya dudas, Villa Obama. Michelle durmió en la planta baja y sus hijas, en la segunda de las tres que tiene esta suite de 355 metros que, además de dos habitaciones con sendos baños de mármol travertino, dispone de salón con chimenea, piscina y tres terrazas con vistas a los tres campos de golf del hotel, que es uno de los mejores resorts del mundo para darle a la bola. Al igual que la Casa Blanca, el Villa Padierna Palace Hotel está atiborrado de obras de arte (2.500 esculturas y lienzos de todas las épocas y estilos), pero aquí la señora Obama no tenía que ver todos los días los retratos de Clinton, Bush, Nixon y compañía.

Loewe Suite del Castillo Hotel Son Vida, Palma de Mallorca

Dicen que el arquitecto Javier Carvajal (1926-2013) y Loewe hicieron más por modernizar la España de los 60 que tres visitas de los Beatles juntas. El creador de aquellas míticas tiendas de la firma de lujo diseñó también la Loewe Suite del Castillo Hotel Son Vida. Suelos de piedra natural, un look de madera de palisandro y mobiliario de cristal negro con acero inoxidable visten esta suite de 101 metros diáfanos, con vistas a la bahía de Palma.A los afortunados que la estrenaron los fueron a buscar al aeropuerto con un Rolls y les pusieron un mayordomo. Ahora ya no, porque el precio (desde 1.120 euros) no da para tanto. Además de a piel (material emblemático de Loewe), en la suite huele a mar, a pinos y a césped recién segado de campo de golf (el hotel tiene tres). Es el perfume del lujo.

Royal Suite del hotel Intercontinental, Madrid

En según qué cosas el tamaño no importa, pero en cuestión de suites es un dato fundamental, y aún más en una zona como la Castellana, donde el metro cuadrado se cotiza más que el oro. La Royal Suite del hotel Intercontinental Madrid mide 400 metros cuadrados y tiene una terraza de 180 asomada al paseo, en la que se podría hacer cómodamente footing contemplando el skyline de la capital. El precio (9.000 euros por noche) incluye mayordomo personal las 24 horas y chófer durante toda la estancia. Si aun así el huésped quiere conducir con sus propias manos, el hotel tiene un acuerdo con Porsche, para que lo haga en un 911.

Suite Imperial del Abama Golf & Spa, Tenerife

Sólo por comer en el restaurante MB (dirigido por Martín Berasategui) y en el japonés Abama Kabuki, ya merece la pena coger un avión y plantarse en este resort de golf del suroeste de Tenerife. Pero si encima podemos pagar los 10.000 euros que cuesta cada día la Suite Imperial, ya estamos tardando. Situada en lo más alto de la roja ciudadela que preside el complejo, esta suite de 950 metros cuadrados (casi, casi, como una piscina olímpica) tiene dos habitaciones equipadas con todo lujo de detalle, sala de estar con techumbre de madera de inspiración asiática, comedor, cocina, bar (no minibar) y una enorme terraza con piscina climatizada y vistas impresionantes del océano Atlántico y la vecina isla de la Gomera, siempre tocada con su pamela de nubes. Ah, y también tiene puerta para el servicio.

Suite Royale del hotel Tossa d'Alp, Girona

El concepto de suite rural hoy está muy extendido, pero en 1991, cuando dormir en el campo aún era una aventura, el cocinero Josep Maria Boix tuvo la idea visionaria de transformar un palacete modernista del valle pirenaico de la Cerdanya en un hotelito de once habitaciones (la mayoría, suites) con comodidades propias de un cinco estrellas urbano y con un restaurante sensacional, de cocina creativa, donde brillan los productos del huerto biológico, las setas, la trufa y la caza. La reina de la Torre del Remei es la Suite Royale Tossa dAlp, que consta de salón, dormitorio con king bed (2,10 x 2,10 metros), baño con bañera de hidromasaje y tres balcones con vistas a la entrada del palacete, al jardín de tres hectáreas con lago de nenúfares y secuoyas centenarias y a las montañas de La Molina y Masella y al parque natural del Cadí-Moixeró. Su precio está entre 580 y 780 euros, según la temporada.

Suite Gehry, hotel Marqués de Riscal, Elziego

Para apasionados de la arquitectura y el diseño, la Suite Gehry ofrece los 72 metros cuadrados más embriagadores de la bodega-hotel Marqués de Riscal, obra maestra del premio Pritzker. Dentro, lámparas y muebles concebidos por el propio arquitecto; fuera, una hermosa terraza con vistas a los viñedos y las doradas piedras de la iglesia de San Andrés. Otra habitación que tiene mucho que ver con Gehry es la Penthouse Presidential Suite del hotel Silken Gran Domine de Bilbao. Los muebles de esta suite de 80 metros cuadrados son diseños exclusivos de Javier Mariscal y la bañera de Philippe Stark, pero lo que se contempla desde su terraza es el museo Guggenheim, el no va más de Gehry, como servido en bandeja. La suite de Elziego sale por un mínimo de 650 euros; la de Bilbao, por 930.

Suite Real del hotel Alfonso XIII, Sevilla

Ava Gardner, la madre del rey Juan Carlos, el príncipe Carlos de Inglaterra con Diana de Gales, Pierce Brosnan y Brad Pitt se han alojado en la Suite Real del hotel Alfonso XIII, una habitación palaciega de 140 metros con arcos moriscos, suelos de mármol y muebles de museo, como un bargueño de nácar regalo del Aga Khan. El dormitorio principal, con paredes revestidas de seda adamascada, está presidido por una cama con dosel del que penden por los cuatro costados colgaduras de lino bordadas. El que no se duerme aquí, entre sábanas de 200 hilos, edredones de plumas y una selección de almohadas de lo mismo, arrullado por las palomas que zurean en los vecinos jardines de los Reales Alcázares, es porque no quiere dormir. El precio (desde 1.780 euros) incluye además el transfer al aeropuerto (ida y vuelta) y el disfrute de las atenciones de baño de Hermés.

Suite Observatorio del Jumeirah Port Soller, Mallorca

De día, ofrece unas vistas hipnotizadoras del mar radiante y del faro de Cap Gros, que descuella sobre un acantilado cercano. De noche, un telescopio invita a observar las estrellas. Hasta la bañera está colocada de forma que, por encima de las burbujas y los botecitos de Bulgari, se vea la bahía del Port de Sóller a través de los enormes ventanales. El huésped no necesita salir de la Suite Observatorio del hotel Jumeirah Port Sóller ni para comer. No hay problema, porque esta superhabitación de 157 metros tiene hasta su propia cocina, donde uno de los cocineros del hotel puede preparar un fantástico menú discretamente. El precio mínimo, por día, es de 2.353 euros.

Suite Real del hotel María Cristina, Donostia

La habitación favorita de Elisabeth Taylor, Al Pacino, Julia Roberts, Woody Allen y de todas las estrellas que han asistido y asisten al Festival de Cine de San Sebastián es la Suite Real del Hotel María Cristina. Sus 110 metros cuadrados comprenden un salón ovalado con sofá curvilíneo y equipo de imagen y sonido de último diseño, dormitorio con muebles hechos a medida con incrustaciones de perla y baños de mármol con productos de Caudalie. En realidad, hay cinco de estas suites, pero la que dan a las megasestrellas es la que tiene terraza en la azotea. Otear el río Urumea desde esta perspectiva estelar cuesta desde 810 euros en temporada baja hasta más de 2.000 durante el Festival de Cine.

Fuente: Guía Repsol