Restaurantes inteligentes para un futuro hiperconectado

Ian Millar. / Virginia Carrasco

Inteligencia artificial, robótica, big data... En un presente que abraza la tecnología, la hostelería y la restauración se resisten a abandonar la era analógica

Rosario González
ROSARIO GONZÁLEZMadrid

En un mundo eminentemente tecnológico, la hostelería y la restauración se resisten a abandonar la era analógica. Al menos este es el análisis que ha realizado Ian Millar, experto en tecnología de la información de la École Hôtelière de Lausanne, en la segunda jornada del congreso gastronómico 'Reale Seguros Madrid Fusión' que se celebra desde el lunes en el Palacio Municipal de Congresos de Madrid.

Durante su ponencia 'El restaurante del futuro', Millar ha señalado que las reticencias para implantar la tecnología están relacionada con el coste pero, ha advertido, no es comparable con el precio que puede suponer no adaptarse a la realidad hiperconectada en la que nos movemos. "Nuestro sector está 'offline' como industria. Si nos damos una vuelta por Europa, encontramos negocios que siguen sin abrazar la tecnología. Hoteles donde el wifi es opcional, aparatos de fax, restaurantes sin página web... El cambio pasa por sacar partido de las redes sociales, aprovechar la información que se obtiene de los clientes, aplicar el 'Big Data' para detectar tendencias y necesidades o analizar la expansión de criptomonedas como las 'bitcoin'. Hay mucho espacio para mejorar".

Para el experto, el futuro se vislumbra en apuestas como la de la cadena de hoteles CitizenM, una compañía joven donde, ha asegurado, "entienden el significado de combinar la hospitalidad y la tecnología". Prescinden de espacios habituales como la recepción, que sustituyen por kioskos para registrarse en apenas medio minuto; o la cafetería, reconvertirda en un autoservicio operativo las 24 horas. Un lugar dinámico donde las habitaciones pasan a convertirse en cuartos de 14 metros cuadrados con la más alta tecnología: wifi, películas, o una tableta con la que controlar desde la calefacción hasta el color de la habitación.

En cuanto a los restaurantes, la evolución de la última década incluye la hiperconexión de los clientes conectados al wifi y compartiendo imágenes por las redes sociales; así como la tecnología aplicada al negocio para reducir tiempos, interactuar con los clientes o avanzar en aplicaciones móviles para agilizar los pagos. "No estamos hablando de robots que sustituyan a las personas, pero sí de ofrecer procesos automatizados como los 'chatbots' -máquinas que interactúan con el cliente respondiendo a sus preguntas a través de un chat-, o el reconocimiento de voz, una apuesta al alza que una franquicia de hamburguesas estadounidense ya está implementando con éxito en la zona de autoservicio.

Dependientes tecnológicos

Según ha recordado Millar, casi el 50% de las consultas a Google se hicieron a través de un teléfono. "Todo va hacia el móvil, impulsado por una nueva generación nativa que se han convertido en dependientes tecnológicos. Son adictos y son nuestros clientes".

En este panorama de hiperconectividad, Millar advierte de la necesidad de integrar la tecnología para mejorar la experiencia de nuestro negocio. Desde adaptaciones sencillas como "una página web funcional y actualizada", la posibilidad de gestionar nuestra reserva por internet o "platos atractivos" para mostrar en Instagram; hasta aplicaciones inspiradas en la red social de citas 'Tinder', donde el negocio puede mostrar su menú de forma sencilla pero atractiva y potenciando la interacción con el cliente.

"Tenemos pasión por la restauración y por ofrecer los mejores productos y servicios, pero la tecnología también debe estar en el corazón del restaurante. Quien invierta en integrar la tecnología tendrá más posibilidades de mantenerse como negocio", ha concluido Millar.

 

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